Vida

Todo esto me hizo sospechar que me estaba haciendo mayor

Algunos dicen que la edad es solo un número, pero yo soy de letras:

· Todas estas señales me hicieron sospechar, NO SÉ POR QUÉ RAZÓN, que me estaba haciendo mayor

· ¿No usas Tik Tok? ¿Se te escapa el K-Pop? ¿Tu plan de finde es ir a una scape-room? Dame un abrazo

Algunos dicen que la edad es solo un número, pero yo soy de letras:

· Todas estas señales me hicieron sospechar, NO SÉ POR QUÉ RAZÓN, que me estaba haciendo mayor

· ¿No usas Tik Tok? ¿Se te escapa el K-Pop? ¿Tu plan de finde es ir a una scape-room? Dame un abrazo

Una noche, probablemente entrada la madrugada, te acuestas siendo joven. A la mañana siguiente, probablemente temprano ¡y sin despertador!, te levantas siendo viejoven. ¿En qué momento ha ocurrido? Eso, como dónde narices han podido ir a parar todas esas horquillas que compraste hace menos de un mes -y ya no tienes-, nadie lo sabe. Pero ocurre. Vaya que si ocurre. Y si estás leyendo esto es porque puede que tú también te estés metamorforseando en estos mismos instantes, tengas 24 o 31 años.

Tal vez aún no has llegado a la fase de coger el seguro de viaje en vuelos cortos – eso ya es pasarse-, pero eso no te exime de detectar estas otras señales en varios ámbitos de tu vida que indican, camarada, que nos hacemos mayores.

Sobre la tecnología

Snapchat dio las primeras señales. ¿De qué? De empezar a no entender NA-DA. Una interfaz para nada intuitiva y la autodestrucción de los contenidos en 24 horas tuvieron la culpa. ¿Subir contenido que se autodestruye en un día? ¿Entonces para qué lo subes? El posterior copycat de Instagram te hizo resoplar: entendiste el mecanismo, te viciaste a las stories y te viniste arriba. “Bien, no todo está perdido”. Ahora vete a Tik Tok y me lo cuentas. No, no estamos hablando de la canción de Ke$ha, sino de la que será la app de 2019, según dicen los que saben, también para los adultos. Aún tenemos esperanza de que esta app musical sea como lo de las stories de Instagram. Y vuelta a empezar.

Con respecto a la música

El trap lo has ido entendiendo, e incluso te gusta, pero el K-Pop se te escapa. Ahí sí que no. De repente vives en una realidad desconocida en la que bandas coreanas se hacen TT día sí y día también. Vas a las tendencias de Twitter con el absoluto convencimiento de que tu ubicación se ha debido de desconfigurar, pero ¡sorpresa! estaba bien y lo único que ha ocurrido es que hoy eres un poquito más viejoven que ayer. Pues vaya. A la vez, seguro que alguien en tu timeline ha criticado el cartel del Coachella “porque este festival antes molaba”. Pensar que el verano pasado eras tú quien sonreía socarronamente con esa estrofa de Novedades Carminha que rezaba aunque te gusten Los Planetas como a todos los puretas, yo te quiero igual te ha enseñado a decir adiós al prejuicio edadista.

Hablemos de tu salud

Si te has sorprendido a ti mismo despidiéndote de manera recurrente de tus amigos pronunciando un “descansa”, bienvenido: además de a la generación millennial, perteneces también a la generación cansada. En algún momento de tu ya-no-tan corta existencia te has planteado si no tendrás tú tiroides, porque ese cansancio que te gastas no es normal. Además de los aguacates has incorporado a tu dieta diaria complejos vitamínicos varios, como esos pastillotes de multicentrum que dan ganas de acompañar con una miguita de pan para que entren, combinados con una infusión relajante para la noche porque LA ANSIEDAD. Y eso por no hablar de los problemas estomacales. Tus digestiones no han vuelto a ser las mismas desde 1998.

Madre mía, las nuevas generaciones

Y no nos referimos a las de PP, sino a esas oficinas infectadas de becarios que han nacido en las inmediaciones del año 2000. Sí, aunque parezca mentira, esa gente ya anda. Y ocurre lo mismo con los artistas: cuando empiezas a ver que los concursantes de un programa son más pequeños -y talentosos- que tú, malo. Te intentas consolar con eso de que Jeff Bezos dejó su trabajo a los 30 para montar Amazon en el garaje de su casa, pero mira, tú vives en un piso que te cuesta la mitad de tu sueldo, como para tener garaje.

Tus aficiones

Eh, que serás viejoven, pero sigues esperando con ansia el fin de semana. Eso no cambia. Ahora bien, lo anhelas con todos tus deseos para entrar, no para salir. Aprovechar las mañanas para poner lavadoras, las tardes para dormir la siesta y las noches para ponerte al día con series y películas varias se ha convertido en parte de tu rutina. A estas alturas, puede que en tu tiempo de ocio hayas tenido algún coqueteo con el bingo. Lo de las scape-rooms ya es una historia de amor consolidada.

Y la gastronomía

Hacerse mayor es decir “una caña y para casa” y tomarte una caña e irte para casa. Comerte un helado mientras caminas por el paseo marítimo. Pasar del Colacao al café con leche, del café con leche al cortado y del cortado al solo. Y sin azúcar, que tienes que cuidarte y además el sabor te gusta. Dejar de pedir comida basura porque, quién lo diría, prefieres cocinar, y un poco también porque aparte del daño que comentábamos que sufre tu estómago, la comida a domicilio también hace daño al bolsillo. Porque tú te habrás hecho mayor, pero el monto que tienes en tu cuenta corriente no parece crecer al mismo tiempo.

  • Cecilia Marín

    Por Cecilia Marín

    Periodista. Dúctil y resolutiva. Una vez maté una cucaracha tirándole la guía telefónica encima. Todo en mí son grandes ideas. Nadie ha dicho si buenas o malas.

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