Vida

Las profesiones con más futuro y otras leyendas urbanas

Puede que estuvieras en preescolar la primera vez que te preguntaron lo que querías ser de mayor. Y poco importa la respuesta que dieras entonces, si todavía no habías escuchado todas esas frases sueltas de padres, madres, profesorado, colegas y contertulios que, a lo largo de los años posteriores, te dijeron que existen profesiones ‘que tienen salidas’, y profesiones que no las tienen.

Hay hasta estudios sobre el tema. Uno de la empresa de trabajo temporal Adecco establecía, en 2012, la siguiente clasificación en las carreras universitarias que entonces se ofertaban en España: las de alta empleabilidad (ingenierías, especialmente la Informática y la de Telecomunicaciones), las de empleabilidad media (Medicina, Farmacia) y las de baja (Derecho, Periodismo, Biología y Psicología, por nombrar algunas). El informe comparaba el volumen de titulados con el de la demanda que existe de éstos. Pero ¿es esa una fórmula infalible?

Mejor que no se lo pregunten a quienes, en la primera década de los 2000, cambiaron el instituto por el entonces todavía floreciente andamio. El mercado laboral es un ecosistema en constante cambio, y la que ayer podía parecer la profesión del futuro quizá deje de serlo mañana. El portal online de búsqueda de empleo Infojobs, que arrancó su andadura en España en 1998, tiene recorrido suficiente para hacer balance de los últimos años y de cómo eso que llamamos crisis ha condicionado las expectativas laborales de distintos sectores. Su portavoz, Jaume Gurt, explica que, si bien hasta 2007-2008 lo que demandaba el mercado español tenía que ver, en su mayoría, con lo inmobiliario, en los últimos años, en cambio, el mayor tirón parece venir de la tecnología.

Un 42%

se incrementó la demanda de FP en las ofertas de Infojobs entre 2014-15

“Aquel que tenga un perfil de conocimientos tecnológicos tiene mucha probabilidad de encontrar trabajo”, asegura, porque “esta tendencia -aplicaciones para móviles, community managers, Big Data- también se está extendiendo a ocupaciones que antes no lo demandaban, como el turismo”. Estos sectores tan cambiantes no están, sin embargo, exentos de burbujas, que pueden sobrevalorar el futuro de algunas especialidades. “Hace poco más de un año”, recuerda Gurt, “en informática el lenguaje de programación HTML5 se veía como el futuro, todo iba a estar ahí. Ahora, en cambio, no está tan claro”.

“Se trata de lo que tú quieras ser”

Cada año miles de personas empiezan o terminan alguna de las fases de la enseñanza en España, y, mientras algunas lo hacen sin saber, todavía, qué van a ser de mayores, otras se preguntan si se estarán equivocando en su respuesta. Isabel Loureiro afirma que ella no es quien “para decirle a nadie lo que tiene que estudiar”. Y eso que trabaja desde hace años como orientadora laboral, una profesión, por cierto, a la que confiesa que llegó “de rebote”. “No hay titulaciones que tengan salida o no, se trata de lo que tú quieras ser”, asegura. La vocación, coinciden distintas fuentes, es un factor importante a la hora de planificar una carrera profesional. Para Loureiro, en cambio, es “fundamental”. Pero ¿qué pasa cuando todavía no hemos identificado nuestra vocación? ¿O cuando, precisamente por tenerla muy clara, nuestro entorno nos augura un futuro de paro y dificultades?

La orientadora emplea una técnica, que utiliza con esos chicos y chicas que, especialmente en junio y septiembre, se acercan a buscar su recomendación. “Utilizo mucho el no, es una forma de eliminar, saber qué es lo que no te gusta hacer para encontrar lo que te gusta”, comenta. También suele dar otro consejo, más atrevido. “Les digo que no hagan lo que se espera de ellos. Conozco a una persona que dejó Farmacia cuando acababa de empezarla porque el catedrático le dijo que necesitaba 70 millones de las antiguas pesetas para montar una farmacia. Después se arrepintió, porque entendió que tenía más opciones, como la industria química. Pero el entorno siempre pesa, y a veces es determinante”, recuerda.

“Mucha gente habla estupendamente de ser médico”, cita la orientadora. Otros quieren seguir los pasos de ese familiar que “entró en una empresa del pueblo con 16 años, ganó pasta, y se jubiló en ella”. Pero, en ambos casos, Loureiro señala que hay que tener en cuenta otros detalles, además del reconocimiento social, lo que nos rodea o la tradición. “Debemos valorar si estamos dispuestos a sacrificios como pasar años y años estudiando; debemos entender, también, que ahora las cosas son diferentes, que la figura del aprendiz prácticamente ha desaparecido, y que, si ya es difícil encontrar trabajo con estudios, ¡cómo será buscarlo sin formación!”

Los módulos y sus fantasmas

La que escribe estas líneas recuerda a un tutor que, en 1º de ESO, cuando la clase suspendía, mentaba a la bicha. “Vais a acabar en los módulos”, bramaba. Los tópicos negativos respecto a la Formación Profesional siguen vigentes, reconoce Loureiro; los hemos escuchado en casa, entre otras cosas, porque un profesor de instituto con titulación universitaria como el de la anécdota anterior tiene mejor sueldo que, por ejemplo, una educadora infantil con una FP. Pero tanto ella como Gurt coinciden en que la oferta actual de ciclos es muy competitiva y genera profesionales muy preparados y, por tanto, demandados. “Está muy especializada (algo que contribuye, dice, a encontrar empleo), favorece una mentalidad pragmática, y es transversal, permite salir y volver; por ejemplo, con una licenciatura puedes acceder a un ciclo superior”, comenta la orientadora.

Además, se corresponde en gran medida con el tejido empresarial español. “El 90% de nuestras empresas son pymes, conformadas, por ejemplo, por un autónomo y dos trabajadores, y en muchos casos los puestos que ofertan son muy pequeños para la cualificación que da la universidad”, reflexiona. Gurt añade que, entre julio de 2014 y julio de 2015, la demanda de titulados de FP se incrementó en un 42% en Infojobs. Y, aunque a veces el mercado sobredemanda y exige licenciatura para puestos que podrían cubrirse con FP, en las pirámides empresariales hace falta más gente de base”, afirma.

Tranquilidad y formación continua

Para la orientadora Isabel Loureiro, los consejos ineludibles a la hora de empezar a buscar nuestro camino profesional son dos: terminar el Bachillerato –“es una forma de que el sistema educativo que configura la LOGSE siempre te permita volver a él”- y tomarse las cosas con tranquilidad. Y con el último se refiere al objetivo de empleo de la Unión Europea para 2020, fijado en que el 75% de las personas de entre 22 y 60 años tengan trabajo. “El 25% restante es un porcentaje muy alto, y se traduce en que siempre habrá muchas personas entrando y saliendo del mercado laboral”, explica.

“Habrá épocas de tu vida en las que estarás trabajando y otras en las que no, que deberás aprovechar para formarte, porque los cambios en todos los sectores van a ser brutales”, asevera la orientadora, que insiste en que, pese a que somos una sociedad ansiosa y los jóvenes suelen tener prisa, “nada es rápido” en un mercado laboral que obliga a quien se estrena en él a aprender sus pautas y sus rutinas. Algo parecido a “cuando llevas el coche por primera vez después de sacarte el carnet”. Mientras tanto, vocación, especialización e información parecen buenas compañeras de viaje.

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  • Manuela Astasio

    Por Manuela Astasio

    Periodista y mujer orquesta. Como diría Lola Flores, soy “una persona muy sensible que ha visto muchas cosas”.

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