Vida

Las 10 cosas que te planteas cuando acabas la carrera (y no encuentras trabajo)

Vamos, cuando acabas la carrera a secas, porque trabajo no vas a encontrar:

· ¿Se puede uno ganar la vida como paseador de perros?

Vamos, cuando acabas la carrera a secas, porque trabajo no vas a encontrar:

· ¿Se puede uno ganar la vida como paseador de perros?

Pocas cosas son comparables a la crisis existencial que uno siente cuando, después de meses e inclusos años de haber acabado la carrera, no encuentra trabajo. Te pones a dar mil vueltas. Tenía que haber estudiado otra cosa. O no. Mandas currículum por email, los envías por carta, llamas por teléfono. Haces de todo. Y, cuando el departamento de recursos humanos de tu empresa favorita está a punto de ponerte una orden de alejamiento por acoso, te planteas qué hacer con tu vida.

1. Irte a Londres a trabajar, estudiar inglés y viceversa

Es el clásico entre los clásicos. Te agobias y lo primero que piensas es en coger las maletas y comenzar el peregrinaje hacia el Big Ben. Sabes que allí el universo Starbucks se abrirá ante a ti. Y no, no es que vayas a probar todos los frappuccinos, es que los vas a servir. Di adiós al jamón, a los rayitos de sol en pleno invierno y a cualquier muestra de expresión ibérica. El reino de las Spice Girls te recibirá con los brazos abiertos y con precios de alquileres por cuchitriles con los que podrías pagarte un loft en Serrano. Decides borrar tu aventura británica de la cabeza e ir más allá.

2. Irte a Australia a estudiar inglés, trabajar y viceversa

Esta es la versión premium de irte a Londres a estudiar inglés. Si tienes más dinero, quieres relacionarte con surferos sexys y lucir bronceado cuqui cuando vuelvas, esta es la mejor opción que puedes elegir teniendo en cuenta que la calidad de vida que tengas allí será mucho mejor, así como la posibilidad de encontrar trabajo digno e incluso continuar tu formación y llegar a colocarte en un buen sitio (entiéndase colocarte en el sentido de posicionarte laboralmente, claro). La idea te atrae pero, confiesa, te da cosilla. Está demasiado lejos. Como eres un machote y no vas a confesar tu miedo a vivir al otro lado del mundo, te inventas una extraña alergia al pelo delos koalas que te impedirá apostar por esta aventura.

3. Estudiar otra carrera

Te garantiza otros 4 años de estabilidad emocional. Y como estás enloqueciendo a pasos agigantados, esto es lo que más necesitas ahora (aparte de pasta, claro).Puedes complementar tu nueva carrera con trabajos esporádicos no cualificados. Una opción al alcance de todos si no fuera porque tienes que pagar la matrícula de los estudios y tus padres, citando a las Spice Girls, te han dicho que “stop right now, thank you very much”. Sigue buscando.

4. Estudiar un máster

Máster del universo. Te abrirá las puertas a la especialización de eso que tanto deseabas. O dará un giro a tu carrera y te convertirás en, qué sé yo, sexador de pollos. Se trata de elegir algo “con futuro”. Que te guste o no… ¿a quién le importa?, decía Alaska sabiamente. Tus vocaciones ya quedaron pisoteadas y arrastradas en forma de portazos en la cara y las telarañas cubrieron tu flamante cuenta de Gmail. Pero… cuando ves los precios de los másters y especializaciones te das cuenta de que ni haciéndote una estrella del porno amateur podrías pagarlo. Next.

5. Irte al Tíbet a meditar

Hacerte un Britney Spears 2007, raparte al 0, resurgir de tus cenizas e irte lejos, bien lejos. Dedicarte a la vida contemplativa, limpiarte por dentro y convertirte en un hombre nuevo. Esos son tus objetivos. Le das vueltas, pero prefieres esperar un poco más para llevar a cabo este plan Z. El Tíbet te queda un poco lejos, así que te conformas con las clases de yoga de tu gimnasio. Algo es algo.

6. Volver a casa de tus padres

Les dices a todos tus amigos que te vas, que te vuelves al pueblo, que no puedes más. Se lo dices a todos, incluso tu casera, pero, a los cinco minutos gritas en voz alta que te arrancarías un brazo antes que volver a casa de tus padres. El polígrafo determina que sí, estás más loco que una cabra y que la canción de “la tarara sí, la tarara no” la hicieron pensando en ti porque chico, no te aclaras.

7. Iniciar tu carrera de drag queen

Si La Prohibida lo ha hecho, ¿por qué tú no? Las drag queens hacen muchos bolos y oye, ganan su pastizal. Tu abuela siempre decía cuando eras pequeño esa frase de… “Ay, qué guapo hubieses sido si hubieses salido niña”. Nunca supiste muy bien cómo tomarte aquello, pero… ¿por qué no aprovecharlo haciéndote bolos por las fiestas gays más coloridas de la noche? Solo tienes que elegir un nombre rimbombante del tipo Belén Tejuelas, hacerte con buenas dosis de maquillaje… ¡y a brillar! La pregunta es… ¿qué te dirá tu abuela ahora?

8. Montar un chiringuito en Ibiza

Tu retiro espiritual ideal sin necesidad de salir del país. Playa, sol, maromos, chicas guapas, chill outs, mojitos y David Guetta para arriba y Paris Hilton para abajo todo el día. ¿Por qué no ganarse la vida plantando un bar en una de las playas más cool de la isla y convertirse en una versión sofisticada de Pocholo? Ibiza somos todos, Ibiza nos representa. Todos hemos fantaseado con esto al menos una vez en la vida. Te falta la pasta para montarte el chiringuito. Te frena la colleja de tu padre sobre tu nuca cuando le pides el préstamo para tu idea.

9. Entrar a un reality

Confesémoslo, ha sido el plan B de más de uno de nosotros desde que el género llegó a España allá por el año 2000 y nosotros no éramos más que ingenuos adolescentes. “Buah, yo si me pego la hostia del siglo y fracaso en mi carrera, me meto a Gran Hermano y a vivir”. ¡Hola!, tu yo del pasado vuelve al presente para restregarte tus palabras como si fuesen una esponja de esparto sobre tus partes íntimas. Pero tú, que temes ser desheredado y quieres seguir conservando a tus amigos, decides no ejecutar todavía este plan de autoinmolación profesional.

10. Hacerte tronista

Es la versión light de la anterior opción. Tú, que ligas hasta con la panadera de tu barrio, ¿por qué no lo vas a hacer en un plató rodeado de focos, silicona y con Emma García sentada en unas escaleras pensando en sus cosas? Pues oye, no es mala idea. No es mala idea si obviamos el detalle de que 1) ya tienes novia y 2) tendrías que pasar por Corporación Dermoestética seis veces para ponerte pectorales y quitarte la barriga cervecera. Pero no tienes pasta y cualquiera le dice a tu novia que comerle la boca a una titi diferente cada día delante de las cámaras forma parte del show business.

Después de darle vueltas a cada una de estas locas 10 opciones que rondan por tu cabeza, te quedas dormido con el horóscopo de Esperanza Gracia sonando de fondo en tu tele a las 3 de la madrugada. Mañana será otro día y quizás en tu email haya algo más que facturas y notificaciones de Badoo.

  • Fran Patiño

    Por Fran Patiño

    Me encanta la comunicación en todas sus formas. Tenía una relación estable con mi tele, pero le fui infiel con internet. Lo mismo te hablo de Gran Hermano que de política y actualidad. Al fin y al cabo... ¡la vida es un reality show!

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