Vida

Drama inmobiliario: cuando buscar piso es peor que seguir viviendo con tus padres

Pajarito, no vueles tan alto del nido que puedes estrellarte:

· Los obstáculos para encontrar el piso perfecto podrían considerarse deporte olímpico

· Sugerimos a 'Pekín Exprés' llamar a su próxima edición 'La ruta de los inquilinos'

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La vida te sonríe: tienes 30 años, acabas de conseguir tu primer trabajo remunerado y (¡al fin!) vas a alcanzar el sueño de independizarte. Un contrato por obra y servicio y un sueldo que casi roza el mileurismo te avalan. Eres la viva imagen de una persona triunfadora.

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Sin embargo, puede que tu salto hacia el abismo la libertad se vea truncado por un pequeño detalle en el que no habías reparado: encontrar un piso que se ajuste a nuestras necesidades, presupuesto y expectativas es a menudo más difícil que salir vivo de un capítulo de Juego de Tronos. Desgranamos a continuación algunas situaciones a las que tendrás que hacer frente en el camino hacia la independencia. Pero antes de leer, recuerda: no somos pesimistas, sólo estamos preparándote para la vida.

Te enseñarán sótanos, bajos, entreplantas y demás cochiqueras… eso sí, con ascensor. Habitáculos que sospechas han conseguido la cédula de habitabilidad de la misma forma que Laura Matamoros el maletín de Gran Hermano y que harán buenos a los pisos de 30 metros cuadrados de la ministra Trujillo.

¿Por qué lo llaman loft cuando quieren decir estudio? se convierte automáticamente en una de las grandes preguntas universales junto a ¿Qué fue antes, el huevo o la gallina?, ¿Quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos? o Si ya saben cómo me pongo, ¿pa’ qué me invitan?

Interior muy luminoso es un oxímoron en sí mismo, como instante eterno o Comisión de Ética de la FIFA. Cuidado, porque por luminoso entenderán ese patio de luces –o corrala, en su vertiente más castiza- por el que la única luz que entrará será la del final del túnel cuando estés tan falto de Vitamina D que tu cuerpo no lo resista.

Un piso amueblado puede ser un arma de doble filo. Quizá al principio te inclines por esta opción para no pasar por el trance de comprar, transportar y montar los muebles, pero corres el riesgo de que cuando te tumbes en tu sofá de escay a ver Cuéntame el mobiliario de la familia Alcántara sea más moderno que el tuyo. Valóralo.

Esto de buscar piso es un poco más difícil de lo que había imaginado, piensas. Pero, bueno, la esperanza es lo último que se pierde, ¿no? 

El señor de los anillos

Ya sabemos que todo lo que está más allá de la M30 [escriba aquí la almendra central de su ciudad] es Mordor. Y tú eres más de la Comarca. Pero los altos precios de esta zona puede que te espanten y al final te veas obligado a decantarte por algo más Rivendel.

Cuando callejees, los carteles de Sólo estudiantes y Absténganse estudiantes te harán entrar en un bucle espacio-temporal al más puro estilo Canal 24 Horas del que ni el mismísimo Stephen Hawking sabría salir.

 

Bien, llegados a este punto ya habrás desechado la idea de irte a vivir solo y comenzarás a buscar piso con algún amigo. Al fin y al cabo, compartir no está tan mal, te mientes a ti mismo.

Llamarás a un piso de dos habitaciones que por Idealista parece decente, pero cuando llegues habrá una habitación muy, muy grande y otra muy, muy pequeña. O, lo que es peor, una habitación grande y otra habitación ciega. Mire, ciego debe de estar usted para enseñarme esta mierda. Paso.

Salto por la ventana

Al final, tras patear la ciudad a 40 grados a la sombra o bajo lluvias del monzón, ver muchos magníficos quintos pisos sin ascensor y esquivar sangrantes agencias, darás con tu piso ideal (entiéndase el eufemismo). Y aquí es donde tendrás que hacer frente a tu último obstáculo: el contrato.

Situación A: El casero no querrá hacerte contrato legal para no tener que declarar el inmueble y acabará firmándote el recibo de las mensualidades en un post-it. True Story.

Situación B: El contrato será legal, pero no las cláusulas abusivas que te exige. A saber: mes en curso, dos meses de fianza, un mes de gestión, aval bancario y 10 últimas nóminas. También me saco un riñón, lo lavo, te lo envuelvo en papel de plata y lo meto en una nevera a una temperatura no mayor de cuatro grados para que lo vendas en el mercado negro, MAFIOSO.

Por último, culparás a series como Friends y New Girl de tus altas expectativas en cuanto a pisos y te cuestionarás la sociedad en la que vivimos. ¿Cómo quieren que los jóvenes nos independicemos? ¿De verdad tenemos que resignarnos a ser la generación perdida? ¿A quién se le ocurrió la nefasta idea de liar a Rachel y Joey?

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  • Cecilia Marín

    Por Cecilia Marín

    Periodista. Dúctil y resolutiva. Una vez maté una cucaracha tirándole la guía telefónica encima. Todo en mí son grandes ideas. Nadie ha dicho si buenas o malas.

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