Vida

Dismorfia de Snapchat: Cómo los filtros para selfis están provocando un aumento de las cirugías plásticas

Antes, queríamos parecernos a los famosos; ahora a nuestros propios selfis retocados:

· Los cirujanos plásticos advierten de que hay un aumento de pacientes, especialmente de pacientes jóvenes, que quieren operarse para parecerse a los filtros de Snapchat o Instagram

Antes, queríamos parecernos a los famosos; ahora a nuestros propios selfis retocados:

· Los cirujanos plásticos advierten de que hay un aumento de pacientes, especialmente de pacientes jóvenes, que quieren operarse para parecerse a los filtros de Snapchat o Instagram

Los pómulos más altos, la barbilla más fina, la piel impecable y más clara, la nariz más fina, los ojos más grandes. Gracias a muchas aplicaciones como Snapchat o Instagram y sus filtros nos podemos entretener en el sofá de casa poniéndonos orejas de perrete, corona de flores o gafas de empollón y pecas, y también podemos contemplar una versión de nosotros mismos que jamás alcanzaremos. El problema comienza cuando este ideal de belleza se convierte en un objetivo o una obsesión, y eso causa ansiedad, sufrimiento o, como cada vez más cirujanos plásticos advierten, aumento en las solicitudes de someterse a operaciones estéticas de personas cada vez más jóvenes que sienten que su rostro real debería ser el que ven en su móvil y no en el espejo.

Un cirujano plástico británico, Tijion Esho, ha bautizado este fenómeno de manera informal como la dismorfia de Snapchat, según recoge BBC, aunque por supuesto no afecta solo a Snapchat, sino a Instagram y cualquier programa de edición que nos aplique filtros en el rostro. Se trataría de un problema psicológico que no sería otra cosa que una nueva manifestación de un trastorno que lleva siendo descrito por la psiquiatría desde hace un siglo. La dismorfia corporal es una preocupación patológica por alguna imperfección, mínima o imaginada, del propio cuerpo. Los expertos en salud mental lo sitúan dentro del espectro obsesivo compulsivo y es relativamente común, aunque en muchos casos no diagnosticado. Un análisis de 2010 señalaba que las dos grandes investigaciones realizadas hasta la fecha que contaban con mayores muestras de población (en Estados Unidos y Alemania) revelaban que la prevalencia de la dismorfia en hombres y mujeres es bastante similar. Se calcula que afecta a entre un 0.7 y un 2% de la población.

Un estudio de la Academia Estadounidense de Cirugía Facial, Plástica y Reconstructiva ha revelado que en 2017 el 55% de los cirujanos han notado un incremento de pacientes que quieren cambiar su aspecto para salir mejor que los selfis, un 16% más que en 2016. Antes, los pacientes enseñaban a los cirujanos imágenes de modelos o famosos para parecerse a ellos. Ahora enseñan sus propios selfies retocados.

Crystal, una asistente médica de San Diego, no se sentía segura compartiendo sus selfies si no era con el filtro de flores de Snapchat. “Me definía el mentón, delineaba mis pómulos y me hacía la nariz más recta, que era algo de lo que yo siempre me había sentido un poco insegura”. Fue con un selfie suyo a la consulta del doctor David Mabrie, quien le inyectó rellenos faciales en la nariz y bajo los ojos. “Yo prefiero trabajar sobre una foto de alguien, porque tienen una idea mejor de cómo se verán con fillers o Botox. Así no tienen una expectativa poco realista de que se van a transformar por arte de magia en una Kylie Jenner”, explicaba el cirujano a la BBC. Crystal ahora sí es capaz de enviar sus selfies sin la necesidad de usar un filtro. “La gente no se da cuenta de que me hice algo; solo creen que perdí peso o algo así“.

“Ahora vemos fotos de nosotros mismos a diario a través de las plataformas sociales que usamos, algo que puede hacernos más críticos con nosotros mismos“, explicaba el doctor Esho al Independent. El cirujano que acuñó el término ha reconocido que rechazó pacientes que parecían demasiado obsesionados con parecerse a los filtros. “Esas fotos como referencia están bien. El problema está en cuando se vuelven más que una referencia: se convierten en cómo los pacientes quieren verse. No solo son poco realistas, sino potencialmente un síntoma de otros problemas subyacentes”. El médico pide que se hagan más preguntas a los pacientes, para saber si se trata de un caso de dismorfia corporal, y no tratar a estos pacientes por su peligrosidad.

  • Eslang

    Por Eslang

    Se escribe con e. Se nos da mejor contar historias que ponernos nombre.

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