Vida

Cuando tu compañero de clase es tu profesor particular

La plataforma Sharing Academy quiere mejorar la educación:

· Se basa en un modelo de formación colaborativa entre universitarios

· Ha sido premiada como la mejor app de 2016 en los Mobile Premier Awards

La plataforma Sharing Academy quiere mejorar la educación:

· Se basa en un modelo de formación colaborativa entre universitarios

· Ha sido premiada como la mejor app de 2016 en los Mobile Premier Awards

La beta que peta‘. Aplicable a la informática y al sistema educativo español. Cada reforma, cada nueva versión educativa (siete en cinco gobiernos), rompe con la estabilidad. Hay fallos en el diseño, ‘bugs’ en forma de recortes…

‘La beta que peta’ es el apodo inicial, cariñoso, de Sharing Academy, un proyecto que, en apenas un año, tiene la ambición de mejorar la educación desde su nivel más conflictivo: el universitario. Los fallos iniciales están olvidados. La plataforma funciona. Y bien. Tanto que ha sido premiada como la mejor aplicación web del año en los Mobile Premier Awards (MPA), unos galardones que se entregan en hermanamiento con el prestigioso Mobile World Congress, celebrado hace poco en Barcelona.

La idea es simple: clases particulares entre universitarios. Sí, ese compañero que se sienta a tu lado en clase podría ser tu profe. También ese ‘mayor’ que ya ha superado la asignatura. Jordi Llonch (Barcelona, 1985) es el impulsor de la plataforma junto a tres amigos (Joan Lozano, director técnico, Albert Andreu, responsable de Marketing y David Ferrús, programador). Pasan los días y sigue recibiendo felicitaciones por el premio. “Estamos muy satisfechos del trabajo y las horas extra que le hemos metido al proyecto. El jurado lo tuvo muy claro y, además, fue unánime por lo que nos dijeron después“, explica Jordi a Eslang.

386, 1.100 y 272

Son las clases particulares ya presentes en la Complutense de Madrid, La UOC de Barcelona y la universidad de Valencia respectivamente (de momento)

Cifras y alguna polémica

Datos de primer año. Sharing Academy ha conseguido llegar a 50 de las 83 universidades españolas. Entre sus más de 3.500 usuarios registrados, 1.000 son ya profesores particulares y se han hecho casi 600 clases de apoyo. Además, Jordi asegura que “el 91% de los universitarios que han venido a nosotros nos comentan que prefieren que les ayude un alumno que ya haya pasado por esa misma situación“.

Esa ‘petición de auxilio’ ante el agobio de una asignatura podría interpretarse (de hecho ya se ha interpretado) como que el profesor no está haciendo correctamente su trabajo. Esta problemática la ha vivido Jordi y su equipo al querer promover su web entre algunas universidades. “Hemos hablado con vicerrectorados y rectores para pedirles difusión y nos dicen que si nos la dan estarían admitiendo que sus profesores no lo hacen bien. A lo que yo les digo: “es que quizás no lo estén haciendo demasiado bien”. Tras una clase en Sharing Academy preguntamos al alumno por qué ha venido a nosotros. Algunos dicen ‘porque el profe no se explica bien’, ‘porque los apuntes no están bien o ni siquiera había’ o ‘no me dio tiempo a asistir a suficientes clases’. En realidad hay muchos factores, no siempre es culpa de la universidad. Quien ha estudiado a esos niveles sabe que hay profesores que lo hacen mejor y peor, al igual que hay alumnos que lo hacen mejor y peor“.

“Queremos mejorar la educación. Y ya que no se puede cambiar desde arriba porque las instituciones son muy arcaicas y están establecidas en sus procesos antiguos, lo que hacemos es cambiar desde abajo, dándole el poder al estudiante universitario”, añade Llonch.

sharing academy web

Cómo funciona

Hay dos niveles en la plataforma: alumno y profesor. El estudiante que accede puede filtrar por universidad, grado y asignatura. De forma adicional puede escoger si quiere las clases de forma presencial o a distancia, que se las imparta un hombre o una mujer, qué precio está dispuesto a gastar y el día de la semana.

En el caso de alguien que quiera ser mentor, la plataforma establece hasta cinco medidas de control para asegurar la calidad y que el ‘docente’ sea apto:

  1.  Identidad: se verifica que es quien dice ser a través de un correo electrónico (normalmente el universitario).
  2. Carrera: se verifica que el ‘profesor’ realmente estudia en ‘X’ universidad y su grado.
  3. Notas: el aspirante debe demostrar que ha aprobado la asignatura que quiere impartir. Para ello hay que enviar el expediente académico a la plataforma. “Si quieres —puntualiza Jordi—. Si no quieres no te daríamos la medalla de ‘Expediente verificado’. El no aportar va en tu contra, por eso todos los ‘profes’ que quieren ganar visibilidad nos lo envían. Además, si nos envían un documento falso lo vamos a notar”.
  4. Referencias: el perfil creado puede enviarse a conocidos para que dejen comentarios del tipo “Conozco a ‘X’, es buen estudiante, me ha ayudado algunas veces”. Eso sí, la plataforma solo una referencia por amigo.
  5. Valoraciones: cuando un ‘profesor’ lleve a cabo una clase particular el alumno podrá dejar una valoración (basada en puntualidad, pasión por la enseñanza, si ha sabido transmitir el conocimiento…).

“Estas cinco capas de confianza generan, a través de un algoritmo que hemos creado, una puntuación específica que te hará salir más arriba (o más abajo) en la lista de resultados, lo que te puede dar más visibilidad y darte la opción, por ejemplo, de poner precios más elevados y ganar más dinero”, explica Jordi.

El rango de precios que puede pedir un profesor abarca desde un euro hasta 100, aunque los precios no suelen superar los 25 euros. Las carreras ‘de números’ (ingenierías, ciencias) son las que más demanda tienen… aunque hay algunas ‘de letras’, como Psicología, que al contener asignaturas como ‘Estadística’ también necesitan de ayuda extra.

Sobre emprendimiento y futuro

Todo emprendedor conoce de las dificultades y el esfuerzo para sacar un proyecto adelante. Desde lo burocrático hasta lo económico. Sobre todo lo económico. “Queremos empezar a ganar dinero con la web. Para la gestión hemos introducido una pasarela de pago. El alumno puede pagar por adelantado la clase, nosotros gestionamos el dinero y cuando se lleva a cabo [la clase] pagamos al profesor, menos una pequeña comisión que incluye un seguro (por ejemplo, si el alumno no se presenta el docente cobra igualmente). También estamos haciendo otros experimentos, como pagar por un profesor de última hora“, explica Jordi.

Pronto sacarán la app para móvil. Consolidación en España como primer objetivo de futuro. Luego, internacionalización. “Ahí será más fácil monetizar“.

Jordi Llonch

Jordi Llonch

  • Cristian Buades

    Por Cristian Buades

    Dicen que soy periodista, aunque algunos me llaman juntaletras. Tweetdeck humano, rastreador, un tipo serio.

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