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El axolote, el anfibio ‘pokémon’ mexicano que está a punto de desaparecer

La caza ilegal y la polución, sus principales amenazas:

· Tiene la habilidad de poder regenerar partes de su cuerpo como la espina dorsal

· Cada ejemplar se vende por 300 dólares en el mercado negro

La caza ilegal y la polución, sus principales amenazas:

· Tiene la habilidad de poder regenerar partes de su cuerpo como la espina dorsal

· Cada ejemplar se vende por 300 dólares en el mercado negro

Un delgadísimo halo negro rodeaba el ojo y los inscribía en la carne rosa, en la piedra rosa de la cabeza vagamente triangular pero con lados curvos e irregulares, que le daban una total semejanza con una estatuilla corroída por el tiempo. La boca estaba disimulada por el plano triangular de la cara, sólo de perfil se adivinaba su tamaño considerable; de frente una fina hendedura rasgaba apenas la piedra sin vida. A ambos lados de la cabeza, donde hubieran debido estar las orejas, le crecían tres ramitas rojas como de coral, una excrescencia vegetal, las branquias supongo.

Posiblemente no haya ninguna descripción tan fiel del axolote como la que hace el argentino Julio Cortázar en el cuento que le dedica en Final de Juego (1956). Este curioso anfibio mexicano, al que Cortázar prefiere llamarlo por su nombre náhuatl -axolotl- , es una de esas criaturas que nada más verlas despiertan simpatía entre la gente. Suelen medir quince centímetros de media, pero hay ejemplares que pueden llegar a alcanzar los treinta y se caracterizan por sus tonos pardos moteados y negros, aunque también es común encontrarse a axolotes blancos y albinos.

No obstante, lo que más llama la atención de este animal es su apariencia primitiva, como si fuera un renacuajo que no ha llegado a metamorfearse. A diferencia de otros anfibios como la rana o la salamandra que pasan de tener una respiración branquial a una respiración pulmonar, el axalote mantiene su cola y sus branquias durante el resto de su vida -aproximadamente quince años-. Esta particularidad se denomina en biología neotenia y también se le atribuye a los humanos.  Para la ciencia supone un escape de las especies a la especialización evolutiva que tienen los ejemplares adultos para poder explorar otras habilidades en su evolución. Un hecho que explica el motivo por el que los humanos carecen del clásico hocico de los primates y que los axolotes puedan regenerar partes su cuerpo como la espina dorsal o la cola.

Actualmente, el axalote está catalogado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN en sus siglas en ingés) en peligro crítico de extinción, paso previo a la extinción total. Entre las causas, la captura indiscriminada del anfibio de su hábitat salvaje, ya sea como mascota o como para su consumo. En México su venta es común en el mercado negro y la necesidad por la que pasan muchos pescadores los lleva a cazarlos. Cada ejemplar de axolote se cotiza en torno a los 300 dólares.

La dieta del animal está compuesta por moluscos, pequeños crustáceos, larvas, gusanos y, de vez en cuando, algún pez pequeño. En el reducido lugar donde vive su nicho ambiental ha estado casi siempre bien definido pero en los últimos tiempos la llegada de otras especies más competitivas como la carpa o la talapia a su hábitat le ha causado problemas serios. De esta forma, el anfibio mexicano ha tenido que unir este problema al rosario de calamidades que ya acarreaba consigo.

El axolote tiene el hándicap de ser endémico de Xochimilco, una delegación de Ciudad de México que sufre la excesiva urbanización de la zona y los problemas que acarrea. El entorno está protegido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, pero la polución presente en los canales de la región así como la desecación de algunos de ellos como consecuencia de los 22 millones de personas que viven en el lugar están llevando al axolote a la desaparición. Además, la extracción abusiva de aguas subterráneas, los fertilizantes industriales y la presencia del turismo agravan la situación e incluso ponen en peligro la supervivencia del hábitat.

Axolote pardo moteado. Fuente: Wikipedia Commons

Axolote pardo moteado. Fuente: Wikipedia Commons

En declaraciones al portal Mongabay, el biólogo de la Universidad Nacional Autónoma de México Luis Zambrano advertía de la decadencia de la especie en los últimos veinte años: “En 1998 la doctora Virginia Graue calculó la presencia de 6000 axolotes por kilómetro cuadrado. Yo hice un análisis en 2004 y encontré que había 1000. Para 2008 repetí el estudio y ya solo había 100 y en 2013 solo contabilizamos 36 por kilómetro cuadrado, lo que quiere decir que su población va bajando más o menos como nosotros habíamos predicho”.

Pero su relevancia no solo se limita a términos de biodiversidad. Para recalcar la utilidad práctica del axolote hay una iniciativa de la Universidad de Kentucky llamada ‘Proyecto Genoma Salamandra’ que pretende secuenciar su genoma (aproximadamente diez veces más extenso que el humano), descubrir la razón de su eterna juventud y, sobre todo, concienciar de la importancia del anfibio. “No podría trabajar en esta investigación si no creyera que va a salvar vidas”, explicaba en Al-Jazeera el biólogo americano y responsable del proyecto Randal Voss. Por ahora la investigación está en su fase inicial pero si llegara a tener éxito podría ayudar en la regeneración en humanos de médula espinal, de tejidos e incluso de extremidades.

  • Miguel Luque

    Por Miguel Luque

    Periodista, de Jaén y olivarero. Nunca estoy contento con lo que escribo hasta que compruebo que es verdad.

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