Creadores

¿Cuáles son las cosas que te recuerdan a tu ex?

Si ver sus cosas se te hace bola puedes donarlas a un museo:

· El 'Museum of Broken Relationships' abrirá en mayo en Los Angeles

· Nuestros usuarios nos cuentan cuáles son esos objetos que les recuerdan a sus ex

Si ver sus cosas se te hace bola puedes donarlas a un museo:

· El 'Museum of Broken Relationships' abrirá en mayo en Los Angeles

· Nuestros usuarios nos cuentan cuáles son esos objetos que les recuerdan a sus ex

Terminar una relación siempre es difícil: muchas experiencias almacenadas en nuestra memoria, muchos sentimientos en nuestro maltrecho corazón y más objetos suyos de los que quisiéramos en nuestro poder. Algunos terminan en el cubo de la basura junto a nuestras ilusiones, autoestima, ganas de volver a enamorarnos y cáscaras de naranjas, y otros tantos quedan guardados en el fondo del armario. Pero ¿y si hubiese otra opción? ¿Y si en vez de convertir en detritus aquellos objetos que nos traen amargos recuerdos pudiéramos donarlos para que quedaran inmortalizados en un museo? ¿Y si en vez de seguir llenando el cajón de mierda contribuyéramos a crear una exposición como terapia colectiva?

El próximo mes de mayo abrirá en Los Angeles el Museum of Broken Relationships, una especie de muro de las lamentaciones con corazones pisoteados y recuerdos envenenados. Un museo de la desolación, lugar donde exponer esos objetos que son símbolo de una relación fallida. La idea originaria surgió en Croacia en 2010 y ahora sus creadores han decidido abrir otro museo de iguales características al otro lado del charco porque, al fin y al cabo, los fracasos sentimentales no entienden de fronteras. El museo está abierto a donaciones de todo el mundo para aquellos funambulistas del amor que quieran contribuir con la causa y de paso desprenderse de esos recuerdos materiales que son fruto de sus descalabros amorosos.

Titanic

Por nuestra parte, ya que esta semana se celebra la #MuseumWeek, hemos preguntado a nuestros lectores qué objetos donarían al Museo de las Relaciones Rotas, que nos fotografíen esas cosas que aún conservan o aquellas que les recuerdan a sus ex. Gracias, amigos. Después de todo, llevar a nuestras espaldas una pesada mochila de relaciones tiene que servir para algo más que para habernos vuelto unos completos escépticos del amor.

El billete que ya nunca se gastará

Billete de metro

“Un billete de metro que me dio cuando fui a visitarle la primera vez a Barcelona, ciudad a la que se fue a vivir. Tenía este billete sin gastar, y fue con el que estuvimos viajando durante todos los días que estuve allí. Se me olvidó devolvérselo o yo me lo quedé de recuerdo, no lo sé”.

El peor regalo EVER

Guantes de cocina

“Primer cumpleaños en pareja. Tu tripa está a punto de explotar pensando en qué te regalará el chico que más te ha gustado en tu corta existencia. No sabes si te invitará a cenar o te regalará un viaje, un disco, un libro… ¿Habrá almacenado todo lo que a ti te gusta en su memoria y te regalará eso que viste en el escaparate de tu tienda favorita? ¡NO! Coge y te regala unos guantes de horno como los que tu abuela compraba en la frontera de Portugal-Zamora, los más feos y típicos. No sabes si quiere decirte que cocines más, que seas un poco como su madre o te parece tan raro y nerd que incluso es adorable. Así que aquí los tengo, 8 años y 3 relaciones después, en mi cocina, usadísimos y llenos de platos con historia”.

La toalla que ahora seca otros cuerpos

Toalla

“El objeto que más me recuerda a mi último ex es esta toalla. Vivíamos juntos y era la que siempre usaba él. El día de la ruptura empaquetó todas sus cosas menos esta toalla y un par de camisas viejas que me dejó en una caja para que yo las tirara (las disputas por ver quién bajaba la basura se mantuvieron hasta el final, como podéis comprobar). Ahora es la toalla que utilizan cuando se quedan en mi casa invitados… y nuevos amantes”.

La llave que le rompió el corazón

Colgante

“Me lo compró el que por entonces era mi novio un verano que fuimos a París. La llave de su corazón. Ni siquiera me gustaban las cadenitas y creo que en esa época me la puse dos veces. El símbolo fue bonito. Luego el corazón me lo rompió él a mí y odiaba verlo cada vez que abría el joyero. Ahora ya paso, aunque sé que nunca me lo pondré… o puede que sí”.

Era joven y no sabía lo que hacía

alianza

“He aquí una alianza de acero (pa’ los barcos), la compré en mi primer aniversario con mi primer novio. Eso es lo único que me salva, porque qué horterada, joder. La conservo porque guardo un gran recuerdo de esa pareja y esa relación, cuando aún no era, como diría vuestra ilustre colaboradora Isa Calderón, una cínica internacional. Por aquel entonces yo tenía las cosas mucho más claras que ahora. Eso es porque era joven y (más) gilipollas y me encantaba el maniqueísmo. También las tengo para no volver a caer en la tentación de comprar alianzas otra vez. Qué poca clase”.

Se le acabó el amor Toblerone de tanto usarlo

Toblerone

“Guardo el envoltorio porque recuerdo que le encantaba el Toblerone. Un día lo vi en un supermercado en este tamaño industrial y lo traje a casa para que cuando viniera tuviera Toblerone para rato. Lo guardo porque recuerdo que no tardó nada más que una tarde en comérselo entero, y teníamos la “gracia” de que era la persona que más Toblerones engullía en poco tiempo. Al día siguiente estaba malo de la tripa”.

Lo suyo fue puro teatro

Cartel de obra de teatro

“Siempre suelo guardar los folletos y tickets de todos los sitios a los que voy, pero este es especial porque fue la primera vez que íbamos al teatro juntos. Fue uno de los regalos de Navidades. Me gustó porque me encanta Verónica Forqué. Él se acordó de eso y decidió que esta era una buena obra para ir juntos. Luego recuerdo que fuimos a un mexicano riquísimo. Así que ahora relaciono a Verónica con el mexicano y el cóctel Margarita jijiji”.

Kit de supervivencia (para aguantarle)

Caja kit

“Este kit me lo regaló el primer año de aniversario. Teníamos 18 años… y muy poco dinero, sobre todo él. Lo conservo porque me lo hizo con una caja de zapatos, y dentro me metió todo tipo de cosas sin sentido, entre ellas un paquete de quesitos de ‘la vaca que ríe’ que nos comprábamos a veces como si fueran pipas para comerlos mientras estábamos en el parque. Esta caja la conservo porque me recuerda a esos inicios y también al final de mi adolescencia. Además de que me gustó mucho la idea, porque cuando nos enfadábamos, le bromeaba con que sí que necesitaba un kit de supervivencia para aguantarle, pero de verdad”.

La medalla al mejor ex

Medalla

“Esta medalla la conservo porque me recuerda dos cosas: a él, que le sigo teniendo mucho cariño, y a cuando entré en la universidad. Me la dio el día que me enviaron la carta de que estaba dentro de la carrera que siempre había querido. En ella pone “a la mejor novia” y mi nombre. Ahora, mirándola, pienso que a lo mejor tendría que haber puesto “a la mejor psicóloga…”, pero en su momento me gustó mucho y por eso la conservo”.

El olor latente de su (maldito) perfume

Perfume

“Vas por la calle, agobiado por el trabajo, pensando qué hacer de cena y de repente ese aroma te embriaga de nuevo… Sí, es su perfume, otra vez. Cada vez que lo siento de nuevo giro la cabeza inevitablemente, buscándola con la mirada. Es un acto reflejo tratando de encontrar una última mirada cómplice, algo que nunca volverá a ocurrir. Este perfume es el único objeto que conservo tras la aparatosa ruptura. Por suerte”.

  • Cecilia Marín

    Por Cecilia Marín

    Periodista. Dúctil y resolutiva. Una vez maté una cucaracha tirándole la guía telefónica encima. Todo en mí son grandes ideas. Nadie ha dicho si buenas o malas.

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