Relaciones

¿Es correcto decirle a la pareja de la persona con la que te has liado que le ha sido infiel?

Fotograma de 'No hay dos sin tres', peli en la que las mujeres engañadas se hacían amiguis.

La figura de los justicieros amorosos, a examen:

· Los que deciden contarle a la pareja de la persona con la que se han liado que tiene cornamenta

· Un dibujo de la situación y las implicaciones que puede tener que decidas hacerlo (o no)

La figura de los justicieros amorosos, a examen:

· Los que deciden contarle a la pareja de la persona con la que se han liado que tiene cornamenta

· Un dibujo de la situación y las implicaciones que puede tener que decidas hacerlo (o no)

Belén había tenido un lío con un chico que tenía novia. Ella lo sabía a medias, porque se supone que lo habían dejado, aunque luego resultó que habían cortado pero solo un poco. Mantuvieron un pequeño lío estival y ahí quedó el asunto. Al cabo de un tiempo volvieron a encontrarse y, cosas de la vida, volvieron a enrollarse. Él seguía con su pareja, y la desfachatez y sensación de impunidad con la que actuaba despertaron en Belén un afán justiciero que casi le empuja a contárselo a la novia.

¿Por qué no lo hizo? Sinceramente, por no liarla. Aconsejada por sus amigas -“a ti qué más te da, tía”-, decidió dejarlo correr y ahora vive con la duda – a ver, que duerme y eso- de haber hecho lo correcto o no. ¿Está bien decirle a la pareja de tu amante que le ha sido infiel? La respuesta ya la cantaba Jarabe de Palo en el año 98: depende. Aunque si queremos dejar la tibieza a un lado, la balanza se inclina hacia el no.

“Aunque sea lo justo, no es lo más adecuado”, nos dice Helena Calvo, psicóloga especializada en relaciones sentimentales y personales. Para empezar, es diferente si hemos comenzamos esa relación con conocimiento de la situación o engañados. “Si entras sabiendo que tiene pareja, estás siendo desleal contigo porque no has puesto sobre la mesa los mismos valores que tienes cuando tú estás en pareja; si no sabías que la tenía, lo sano es cortar. Cada uno tiene que hacer las cosas con respecto a su propia coherencia, y si alguien te hace daño, lo coherente es apartarse”, opina Calvo. “Que tú te tomes la venganza por tu mano puede tener consecuencias peores y la venganza nunca es un sentimiento positivo”.

La doble v: venganza o valores

Pongámonos en la piel de la persona que no sabía que su rollo tenía pareja. Se siente traicionada y cree que la tercera persona en discordia merece saber la verdad. ¿Tampoco está legitimado? La psicóloga, sexóloga y terapeuta de parejas Núria Jorba nos invita primero a plantearnos el motivo por el que se lo diríamos: si es rabia o venganza hacia el infiel, mal; si es por una cuestión de valores y principios, mejor. “¿Tus valores te dicen que eso no es justo y necesitas decírselo? No tienes que hacerlo para fastidiarle la vida a esa persona, tiene que ser porque tú crees que es lo correcto y que la otra persona se merece saberlo”, agrega, abriendo un melón importante: puede ser que esa persona te lo agradezca… o no.

Una amiga tuvo un novio bastantes años. Este empezó a actuar de manera sospechosa y antes de que ella pillara su infidelidad, él la dejó. Al cabo de un tiempo, una chica le escribió a través de Instagram para contarle que había comenzado una relación con el que por entonces era su novio antes de que terminaran, y que se lo decía porque a ella también le gustaría saberlo.

La reacción de mi amiga fue de alivio: sus sospechas habían quedado confirmadas y su exnovio, al fin, retratado, así que incluso dio ánimos a esa misteriosa chica que le había contado que se había acostado con su novio porque ella estaba pasando por lo mismo ahora, porque el cabrón era él y porque sororidad ante todo.

A toro pasado, además, todos somos Manolete.

Salvando muy mucho las distancias, en la película No hay dos sin tres Cameron Díaz, Leslie Mann y Kate Upton unen fuerzas contra el mismo hombre que las estaba engañando para darle su merecido, pero ¿es eso lo que suele ocurrir? “Depende mucho de la salud mental de la persona engañada”, avanza Calvo. “Puede haber un proceso de autoengaño porque esa persona no quiera ver la historia real y en muchas ocasiones echan la culpa a la otra persona cuando el responsable es la pareja”. Por eso ambas psicólogas insisten en la importancia de no esperar un gracias a cambio y que quienes lo hagan no se asusten si obtienen un rechazo de primeras. El ‘a mí me gustaría saberlo’ no siempre es garantía de éxito, y puede haber tantas reacciones como personas.

“Es un tema personal. Tenemos que diferenciar lo que debe solucionar cada uno con respecto a sí mismo y lo que tiene que solucionar cada uno con respecto a los demás. Una cosa es que venga un amigo a decírtelo y otra cosa es que te venga un desconocido y te plantee esa situación. Se genera una gran brecha de desconocimiento e incertidumbre y te planteas si lo hace por despecho o por otros motivos”, matiza. Y más si tenemos en cuenta el comportamiento tipo de la persona infiel: “esta persona muestra mucho más acercamiento y atenciones para tratar de compensar esa duda. Hay una suspicacia tremenda que les hace tambalearse y en algún caso puede ser que se rompa la pareja, pero en la mayor parte es difícil”.

La manera de ejercer de justicieros

Si tienes la mala suerte de encontrarte en ese brete, la decisión última te corresponde solo a ti. Antes de hacer lo que sea que hagas, la psicóloga Núria Jorba nos propone tres pasos:

1. Lo primero de todo, tómate unos días para reflexionar. Mínimo 3 o 4 para saber qué quieres hacer.

2. Si has decidido que lo quieres hacer, pregúntate: ¿por qué lo estoy haciendo? Aquí debes remitirte a lo hablado anteriormente.

3. Si lo hacemos, lo hacemos bien.

Jorba nos alienta a no tomar decisiones precipitadas: “Nunca decírselo con la pareja delante, es ir a la yugular. Cogemos a la persona a solas y le explicamos la verdad de lo que ha ocurrido, asumiendo las posibles consecuencias. Por eso es muy importante no esperar nada”. Entregarle una carta, enviarle un mail o contactar con esa persona por WhatsApp pueden ser alternativas válidas, pero siempre desde nuestros perfiles reales. Los perfiles anónimos son mucho menos creíbles.

El nuestro es un país de infieles. Así lo asegura el portal Ashley Madison: España es el país más infiel de Europa. A nivel mundial, los quintos. En 2014, el instituto IPSOS publicó un estudio en el que afirmaban que al menos un 35% de españoles y un 26% de españolas entre 18 y 65 años habían sido infieles alguna vez en su vida.

No obstante, la infidelidad no es una tendencia al alza. De hecho, somos más fieles que la generación de nuestros padres. ¿Alguna idea de por qué? “Porque no tenemos relaciones tan serias. La dinámica es ‘hoy estamos juntos, mañana no lo sé'”, piensa Jorba. “Las infidelidades están bajando pero están subiendo las inseguridades, los miedos, complejos, baja autoestima…”, a la par que han aparecido otros fenómenos (hola, ghosting; cómo estás, breadcrumbing) porque la infidelidad “aparece cuando hay compromiso”. Si no hay compromiso, no hay infidelidad.

  • Cecilia Marín

    Por Cecilia Marín

    Periodista. Dúctil y resolutiva. Una vez maté una cucaracha tirándole la guía telefónica encima. Todo en mí son grandes ideas. Nadie ha dicho si buenas o malas.

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