Política

TESTIMONIOS: Españoles en Bruselas cuentan cómo están viviendo el ataque terrorista

El terrorismo vuelve a golpear el corazón de Europa:

· "Solo podía pensar en sobrevivir, buscar salidas, lugares donde esconderme" cuenta Domènech, presente en el aeropuerto

· "Los taxis están llevando gratis a la gente", nos explica Gerardo, que trabaja cerca del aeropuerto

El terrorismo vuelve a golpear el corazón de Europa:

· "Solo podía pensar en sobrevivir, buscar salidas, lugares donde esconderme" cuenta Domènech, presente en el aeropuerto

· "Los taxis están llevando gratis a la gente", nos explica Gerardo, que trabaja cerca del aeropuerto

Pocos días después de la detención del terrorista huido Salah Abdeslam, integrante de la célula responsable de los atentados de París, en el bruselense barrio de Molenbeek, la capital belga ha despertado con la noticia de otro ataque. Los objetivos han sido el aeropuerto de la ciudad y una de sus estaciones de metro, en pleno barrio de las instituciones europeas.

En nuestro Twitter  y en listas como la de la Revista 5W puedes seguir la última hora del atentado. Desde Eslang hemos contactado con varios españoles que residen en Bruselas para saber cómo están viviendo estas horas de miedo e incertidumbre:

“El primer instinto es buscar vías de escape, lugares donde refugiarte”

Domènech estaba a la espera de coger el avión cuando ha sido testigo del atentado en la distancia. Nos cuenta vía telefónica cómo desde que ha comenzado a ver la columna de humo ascender, en su mente han aflorado los pensamientos más terroríficos: “sentía que en cualquier momento podían irrumpir cuatro tipos armados y disparar contra todo lo que se moviera”. Nos cuenta que la terminal estaba abarrotada de gente. Como él, mucha de la gente que esperaba un avión en Bruselas se había visto afectada por la huelga de controladores franceses.

Desde la tranquilidad del hotel a más de 100 kilómetros del aeropuerto, donde le ha trasladado un taxi que no le ha cobrado el importe del viaje, señala que al principio todo ha sido caótico: “los empleados gritaban que había que evacuar pero las salidas estaban bloqueadas por la seguridad del aeropuerto”.

Él consiguió salir del aeropuerto junto a otros tantos que se agolpaban en las pistas y coger un taxi, escasos en esos instantes. “Solo había dormido una hora, pero cuando he comprendido lo que pasaba, mi mente ha comenzado a funcionar como nunca. La adrenalina se adueña de ti. Solo podía pensar en sobrevivir, buscar salidas, lugares donde esconderme, puertas tras las que desaparecer”.  

 

“Los taxis están llevando gratis a la gente”

Gerardo atiende a Eslang vía Twitter. Trabaja cerca del aeropuerto, empezó a escuchar sirenas pero no fue hasta que un amigo le envió un whatsapp preguntando si estaba bien cuando se enteró de lo sucedido en Zaventem, “una media hora después de la explosión”.

Este consultor de 35 años lleva ya seis en Bruselas. Nos cuenta que sigue en la oficina, que su empresa les ha recomendado “paciencia” y, a los empleados que aún no han llegado a su puesto de trabajo, “que trabajen desde casa”. Según informan las empresas de transporte público, el tránsito está detenido. El metro está cerrado y no circulan autobuses ni tranvías.

“Tengo una compañera que acaba de salir a recoger a sus hijos de la escuela”, explica.”También me han dicho que están cerrando comercios y centros comerciales. Supongo que es la misma situación que vivimos hace unos meses con el nivel de alerta máximo“. Nos cuenta que un compañero le ha informado de que los taxistas están llevando a gente gratis.

Gerardo reconoce que si se confirma que el ataque tiene origen islamista (algo que las autoridades y los medios locales están evitando mencionar en estas primeras horas) “no me quedaría tranquilo”. Por lo pronto, ha cancelado los vuelos que tenía previstos para vacaciones y algunos familiares han cancelado sus viajes.

Notas informativas en institutos

Gabriel, un joven canario que reside en Bruselas, cuenta que se han suspendido las clases en su instituto. “Nos han explicado que dos personas han explotado en el aeropuerto. Nada más“. A todos los alumnos se les ha hecho llegar una nota informativa como la de la imagen:

“Prioridad para poner a todos los estudiantes a salvo”, comienza la nota. Además, tanto él como otros compañeros están empezando a usar el botón ‘Estoy bien’ de Facebook para verificar que amigos que estén en Bruselas y zona afectadas estén sanos y salvos.

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El espacio aéreo belga, cerrado

Mateo es asturiano, aunque lleva 3 años viviendo en Bruselas. Mientras se duchaba para ir al trabajo, se ha enterado por la radio de las dos explosiones en el aeropuerto y ha esperado para salir de casa, “pero como pasó con el otro lock down“, nos cuenta, “pensé que no sería para tanto y que estaría bajo control”, así que unos minutos más tarde se ha ido en bici -“eso sí, evitando el transporte público”- a la agencia de cooperación alemana, donde trabaja.

“Llegando a la oficina paso muy cerca del metro de Maelbeek, donde ha habido una explosión. Vi el humo y me llamó mi novia para ver si estaba bien”. Ahora este periodista de 28 años nos escribe desde su puesto de trabajo, tratando de coordinar un curso que tiene en Washington el próximo sábado porque no sabe si podrá volar. De momento, el espacio aéreo belga está cerrado hasta las 6 de la mañana de mañana miércoles, según han informado en su cuenta de Twitter las autoridades del aeropuerto de Zaventem.

A pesar de que la fiscalía belga confirma que un suicida provocó las explosiones en el aeródromo, tres días después de la detención de Abdeslam, Mateo aboga por mantener la calma. “Hay que ver qué ha pasado, cómo ha pasado y estar tranquilos antes de reaccionar. Si tomamos el 11M como precedente, sabemos que en momentos así hay que tomar distancia y esperar”.

“Me ha avisado mi madre, yo acababa de bajarme del tren, cerca de Maelbeek”

Pablo Olivares tiene 29 años, se dedica a la consultoría medioambiental y lleva año y medio en la ciudad. Acababa de bajar del cercanías cuando su madre, desde España, le ha llamado. Eran las ocho y media de la mañana. “He cogido el tren en la Plaza de Luxemburgo, cerca de la estación de metro de Maelbeek”.

Tanto él  como sus compañeros se encuentran bien y tranquilos, su oficina está a las afueras de Bruselas: “Nos informamos a través del periódico Le Soir y la cuenta de Twitter @CrisiscenterBE”. De momento, espera la confirmación de las autoridades sobre la naturaleza de los ataques:  “Creo que hay que dejar a la policía que haga su trabajo antes de dar opiniones sin fundamento”.

“No sé cuándo podré recoger a mis hijos del colegio”

Esperar noticias. Es lo único que puede hacer Guadalupe Sáez, una madrileña de 38 años que reside en el barrio europeo, zona en la que se encuentran las instituciones europeas y donde está la estación de metro de Maelbeek, a 15 minutos del aeropuerto. “He salido a llevar a mis hijos al colegio a las 8.20 horas de la mañana, y aunque se oían sirenas, es algo bastante normal si hay algún coche oficial pasando o algún acto”, nos dice.

Sin embargo, al salir del colegio ya se han enterado de lo sucedido en el aeródromo y ahora está a la espera de recibir noticias para saber cuándo puede ir a recoger a sus niños, de 2 y 5 años. “Vincent De Wolf, alcalde de la Commune de Etterbeek, ha escrito para pedir que los niños permanezcan en el colegio y la gente en casa, y del colegio nos han dicho lo mismo”, cuenta. El pasado mes de noviembre, cuando Bélgica subió al nivel de alerta 4 -como ahora-, tuvieron que esperar a la tarde para poder recoger a los niños. “Es un poco caos, pero hay que tener prudencia”, declara.

Llevamos viviendo aquí 14 meses por el trabajo de mi marido, y estaremos aquí mientras eso dure. Nuestra vida no la va a cambiar nadie.”

Guadalupe, madrileña en Bruselas

Guadalupe y su familia tenían el billete comprado para volar mañana a España y pasar la Semana Santa con sus familiares, aunque no saben si podrán hacerlo. “Los vuelos de hoy están cancelados, los de mañana aún no lo sé. Ni tren, ni metro, ni autobús, museos, sitios públicos…”, todo está paralizado, pero no su vida. “Llevamos viviendo aquí 14 meses por el trabajo de mi marido, y estaremos aquí mientras eso dure. Nuestra vida no la va a cambiar nadie. Da rabia, porque es una sinrazón lo que está ocurriendo”, lamenta mientras piensa en “lo cerca que he estado y en el horror de los que han muerto o están heridos”.

“Desde la detención de Salam se comentaba que Bruselas era un objetivo destacado”

Miguel, un abogado en Bruselas, nos cuenta a través de una conversación privada de Twitter cómo entre los habitantes de la ciudad belga se extendía una preocupación notable por la amenaza terrorista desde hace algún tiempo. Desde su cuenta personal @MigueltxoTF comparte el minuto a minuto del sentir local. “Es fácil hablar a toro pasado, pero resulta curioso que no hayan elevado el nivel de alerta desde entonces” afirma refiriéndose a la detención la pasada semana de Salam Abdeslam. Desde el primer momento sospechaban de la autoría: “en cuanto hemos sabido de los atentados, compañeros de trabajo y amigos lo teníamos claro: terrorismo islamista. Y de gente afincada aquí”.

Confirma que las autoridades han pedido a la población que se abstengan de salir a la calle y que la calma, aunque aún no es imperante, se va extendiendo poco a poco. En su empresa han activado el protocolo de emergencia y han cerrado el edificio, la misma situación que experimenta un trabajador español en Bruselas con el que contactamos a través de una serie de mensajes privados en Forocoches. Confirma la situación de emergencia real que vive en primera persona: “solo tengo contacto con mis compañeros, la mayoría belgas (todos los nacionales ninguno vive en Bruselas). Hay cierta tensión y se intenta mantener el ritmo de trabajo. Acabo de recibir una invitación para todos los empleados a una reunión para comentar el estado de crisis y como lo va a gestionar la empresa”. Aclara que ahora una de las preocupaciones principales es cómo volver a casa. En Bélgica es usual vivir lejos de las ciudades y combinar los desplazamientos en coche con el transporte público. “El Metro está completamente cerrado hasta que analicen la explosión y arreglen las vías, por lo que una de las dos arterias de la ciudad está cortada”. La otra arteria, el tren, también permanecerá cerrada hasta que se despeje cualquier atisbo de peligro.

  • Eslang

    Por Eslang

    Se escribe con e. Se nos da mejor contar historias que ponernos nombre.

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