Identidades

En tu grupo de WhatsApp también hay violencia machista: las respuestas que no parecen entender el problema

Por qué no puedes seguir justificando actitudes machistas con frases como:

· "Si compartes una foto, sabes a lo que te expones"

· "Lo de ellos está muy mal, pero es que también ella..."

Por qué no puedes seguir justificando actitudes machistas con frases como:

· "Si compartes una foto, sabes a lo que te expones"

· "Lo de ellos está muy mal, pero es que también ella..."

Hace solo unos días volvíamos a contemplar la enésima campaña gubernamental que le daba al victim blaming. Mucho habíamos hablado sobre el tema con activistas como Mabel Lozano y expertas en atender a víctimas de violencia machista y violencia sexual. Así que decidimos hacer un vídeo al respecto cuyo lema era este: “Si estás en contra de la violencia machista, deja de pensar que es un problema solo de las mujeres. No te calles“.

El vídeo lo deja claro: la lucha contra la violencia machista no es ni puede ser una lucha exclusiva de las mujeres; ellos, en su día a día, en la relación con sus amigos e, incluso, en sus grupos de WhatsApp también tienen que alzar la voz y dejar de normalizar conductas machistas. 

La mayor parte de las respuestas fueron positivas. Muchos chicos se sintieron aludidos y muchas mujeres compartieron impresiones y ocasiones en las que les tocó ser protagonistas involuntarias de algún chat de grupo similar al que proponíamos.

Pero lo que verdaderamente nos convenció de que mensajes como el que proponíamos siguen siendo útiles y necesarios fueron contestaciones como esta:

“Si compartes una foto, sabes a lo que te expones”

A los que piensan que bueno, lo mismo quien comparte fotos privadas ajenas con otras personas simplemente no obra bien comentarles que, más allá de las consideraciones éticas, está cometiendo un delito.

Compartir una imagen íntima que una persona comparte con otra con más gente sin consentimiento es ilegal, y así lo recoge el apartado 197.7 del Código Penal.

Y a partir de aquí, podemos hablar de otras cuestiones que no tienen que ver con la legislación y sí con la catadura moral. Por ejemplo, de cómo no se respeta a las personas a las que no se consideran iguales, del slut shaming, de la objetificación de las mujeres, de la exhibición de las conquistas sexuales como trofeo…

“Lo de ellos está muy mal, pero es que también ella…”

Subrayando de nuevo lo anterior, hay que tener en cuenta en este punto la llamada ‘cultura de la violación‘. Y aquí entran las frases “es que va provocando”, “sabe a lo que se expone”, “hay que ser muy tonta para…” y la tendencia a enseñar a las mujeres a no ser violadas en lugar de enseñar a los hombres a no violar, responsabilizar a la víctima de lo que le ocurre en vez de dirigirnos al agresor.

“¿Les gustaría que le hicieran eso a su hermana o a su madre?”

Una actitud bienintencionada la que hay tras el ‘y si fuera tu madre’, tanto que hasta la Policía la exhibe…

… pero que vuelve a errar el tiro. Y aquí lo resume Leticia Dolera estupendamente:

En vez de imaginar que somos tu madre, tu hermana, tu novia, imagínate que somos como tú. Gracias.

“Es que eso no tiene nada que ver con el maltrato”

“Basta ya de tonterías, que el machismo es una cosa seria, no estos mensajes estupendos entre amigos”

“¿Que tendrá que ver esto con las violaciones? Es que de verdad, a la gente se le va la cabeza… ¡Cuánta tontería!”

“Esto no es machismo, es patanería y es propio de cualquier sexo”

Quienes escribieron todos esos mensajes obvian que esa conversación de WhatsApp refleja una manera de pensar y ver el mundo en la que aún se trata a las mujeres como un trozo de carne y en la que se penaliza la libertad sexual de la mujer. Enviar una foto íntima, hacer comentarios denigrantes hacia ella, asumir que por el hecho de enviar una fotografía “si no te la chupa es pa matarla”, es solo la base de un iceberg, y que no podamos verlo no significa que no exista.

Que hayamos normalizado estos comportamientos por ser más cotidianos, más sutiles o menos evidentes es indicativo de lo arraigados que están entre nosotros. De ahí lo peligroso y el motivo por el que a algunos les cuesta tanto sacudírselos. Sí, eso que pasa en tu grupo de WhatsApp son los cimientos de un problema estructural, igual que lo son tocar el culo a una mujer en una discoteca, invitar a una chica a una copa para conseguir sexo a cambio, creer que si se da unos besos con él lo de follar ya es una obligación, la necesidad de controlar en todo momento dónde está su pareja… Y sí, todo eso forma parte de un mismo problema, en cuya cúspide está la agresión física, la violación o el asesinato.

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  • Eslang

    Por Eslang

    Se escribe con e. Se nos da mejor contar historias que ponernos nombre.

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