Identidades

‘Disobedience’, ‘La Vida de Adèle’ y la fetichización del sexo lésbico

Disobedience

'Disobedience' logra evitar la 'mirada masculina' en su escena de sexo más explícita:

· Rachel Weisz se encargó de eliminar los planos del encuentro sexual que no consideraba necesarios

· El director, Sebastián Leilo, ganó un Óscar por 'Una mujer fantástica', la historia de una mujer trans

'Disobedience' logra evitar la 'mirada masculina' en su escena de sexo más explícita:

· Rachel Weisz se encargó de eliminar los planos del encuentro sexual que no consideraba necesarios

· El director, Sebastián Leilo, ganó un Óscar por 'Una mujer fantástica', la historia de una mujer trans

En el cine, por norma general, la mirada masculina (cis, hetero, occidental) es la mirada universal. La vida de Adele (2013) suscitó críticas en su estreno por su conocida escena de sexo explícito entre Adèle Exarchopoulos y Léa Seydoux, las actrices protagonistas. Julie Maroh, la autora del cómic original en el que se basa el filme, fue su primera detractora y explicó por qué en una carta. Como autora dijo no reconocer la visión de su narración en la adaptación, sino otra versión de la misma historia; como lesbiana afirmó que, a excepción de algunas escenas, “es una exhibición brutal, quirúrgica, exuberante y fría de un llamado sexo lésbico, convirtiéndolo en porno, lo que me hizo sentir incómoda”.

“Entre la gente que no se reía [durante la escena de sexo], posiblemente se encontraban los hombres que estaban muy ocupados dándose el banquete ante la exhibición de sus fantasías en la gran pantalla“, explicó Maroh. Sin ir más lejos, esa misma escena —de unos diez minutos de duración— llegó a la mayoría de páginas porno semanas después del estreno.

Disobedience ha sabido no caer en el mismo error. Tras la primera primera versión de la escena de sexo entre Ronit (Rachel Weisz) y Esti (Rachel McAdams), Rachel Weisz (como productora) y Sebastián Lelio (como director) estuvieron de acuerdo en que había demasiados orgasmos durante la secuencia y decidieron eliminarlos de la cinta, según la entrevista del New York Times a la protagonista. Apostaron por incluir solamente el momento en el que Esti llega al clímax, para quien “ese gran orgasmo es también un momento espiritual. Se trata de la libertad”, explica Weisz.

La escena en la que las protagonistas tienen sexo no está hecha para el placer masculino, sino como una verdadera relación íntima entre dos personas que se atraen mutuamente, con deseo y sentimientos recíprocos. “No sé si los actores masculinos se hacen esta pregunta, pero normalmente las mujeres pensamos ¿Esta escena de sexo es realmente necesaria?’ Y en este caso es esencial. Toda la historia de represión lleva a este momento”, aclara Weisz. Ambas actrices además afirmaron no haberse sentido incómodas durante el rodaje de esta secuencia, al contrario que las protagonistas de La vida de Adèle.

Disobedience está basada en el libro homónimo escrito por Naomi Alderman. La ficción comienza cuando Ronit regresa de Nueva York a su antigua casa en el norte de Inglaterra al enterarse de la muerte de su padre, el rabino de la comunidad judía ortodoxa a la que ella pertenecía. Durante su estancia en el país anglosajón se instala en la casa de Dovid (Alessandro Nivola), discípulo directo del rabino y un amigo de la infancia. Allí se encuentra con Esti, con quien mantuvo una relación durante la adolescencia y, de ahí, a la liberación personal y sexual de la escena más íntima del drama.

La película está dirigida por el chileno Sebastián Lelio, quién ganó el Oscar a la mejor película de habla no inglesa en la pasada edición por Una mujer fantástica, una historia de empoderamiento de una mujer trans. Si bien Lelio consiguió que la trama de Una mujer fantástica no fuese previsible, esto le ha sido más complicado con Disobedience —escena de aeropuerto incluida.

Por otro parte, la película también se ha criticado por dar por hecho que vivir en una comunidad religiosa es la causa principal de la represión que sufren las protagonistas, tanto en su relación como en la identidad sexual de cada una de ellas.

Sony, la distribuidora de la película en España, afirmó a principios de mes que Disobedience no podría verse en las salas nacionales, como adelantó el blog Hay una Lesbiana en mi Sopa. Aunque desde Twitter se planteó que esto podría haber sido por pensar que una película no heteronormativa no sería rentable o por una escena explícita de sexo lésbico, la distribuidora especificó que la decisión se había tomado con criterios absolutamente empresariales. El hashtag #DisobedencieEnEspañaYa, creado por el mismo blog, hizo ruido en Twitter y quizá tuvo que ver en que finalmente Sony decidiera estrenar la película de Lelio en las salas españolas este viernes 25 de mayo.

  • Laura Martín

    Por Laura Martín

    En sexto de primaria suspendí matemáticas por primera vez, ahora me paso el día entre bases de datos y números para convertirlos en historias y cosas bonitas. En mi tiempo libre lucho por erradicar la Comic Sans. Detrás de toda la parafernalia, al final solo soy periodista.

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