Festivales

Aventuras de un pureta festivalero: mi primera vez en el Sonorama

En el camping es donde mejor te lo pasas, sí:

· Pero a lo mejor no me lo quiero pasar tan bien

· El Aerored se ha convertido en un básico en el neceser

En el camping es donde mejor te lo pasas, sí:

· Pero a lo mejor no me lo quiero pasar tan bien

· El Aerored se ha convertido en un básico en el neceser

Del 8 al 12 de agosto se celebra el Sonorama en Aranda de Duero (Burgos), uno de los festivales con más tradición de este país (el año pasado celebró su 20 aniversario y tres bandas nos contaron sus recuerdos del festival). En los últimos diez años, los festivales de música se han convertido en las nuevas fiestas populares. Hay cientos de ellos en España y una gran cantidad de los mismos son de creación reciente. Citas con más de veinte ediciones, como Sonorama, son una rara avis en el panorama festivalero nacional. Servidor lleva asistiendo a festis más de quince años, desde el lejano Festimad que se celebraba en Móstoles a principios de siglo. Y tiene en su cuenta más de diez ediciones de Viñarock. Pero este año será la primera vez que visite el Sonorama Ribera. Y lo hará con casi 35 años.

En la localidad burgalesa de Aranda de Duero se juntarán artistas internacionales como Liam Gallagher, clásicos nacionales como Bunbury o Mikel Erentxun y lo mejor de la música indie nacional como Izal o Dorian, además de grupos con un directo brutal como son La Pegatina o La M.O.D.A. Junto al festival de música tendrá lugar un festival paralelo de humor con artistas como los Pantomima Full, Enrique San Francisco o El Niño de la Hipoteca. Aquí una serie de consejos sobre cómo los buenos puretas a los que nos gustan Los Planetas afrontamos los festivales.

La jarana estratégica

Hay que asumir que pasados los treinta un festival se afronta como un reto. Tres días de fiesta, o hasta cuatro o cinco como es el caso del Sonorama, que necesitan una importante dosificación de energías. Hay dos formas de afrontar una cita musical de varias jornadas: la escalada o el ascensor. La escalada puede ser ascendente o descendente. La vía ascendente consiste en que si el primer día lo das todo, el resto de días vas bajando la intensidad del cachondeo hasta el tercer día del festival, que no te quedas ni a ver a los Dj’s. Los más prudentes prefieren la escalada ascendente, tomándose primero una noche para ver que se cuece sin darlo todo e ir subiendo el ritmo hasta perder el control el último día. El ascensor consiste en subir y bajar la intensidad fiestera alternando un día de perder la voz con otro de llegar a casa para ver el final de Sálvame en el hotel.

Hotel, dulce hotel

Hotel, hostal, apartamento o cualquier sitio que tenga dos de las necesidades básicas de un pureta on tour: una cama y una ducha. Si ya cuenta con aire acondicionado, la capacidad de recuperar energías puede hacer que no nos arrepintamos del viaje. Hay que pensar que a esta edad tu vida en un festival es una barrita de energía como la de Ken y Ryu en el Street Fighter y que cada chupito de Jäger o cada bailoteo loco hacen que vaya disminuyendo. Hay que recargar las pilas. Y eso que uno de los sitios más divertidos de los festivales son las zonas de campings. Pero no queremos divertirnos tanto.

Añade una S a la fiesta: vi-vi-viva la siesta

La siesta en los festivales está infravalorada. Cuando eres joven ves una pérdida de tiempo pasar dormido dos horas por la tarde cuando podrías estar perfectamente dando por cu tocando los timbales. Pero llega un momento en el que la mezcla de siesta y ducha nos da la misma energía que un combinado de Monster con Red Bull. En el Sonorama hay que añadir a la ecuación la gran cantidad de conciertos que hay en el pueblo durante el día que hacen que empecemos demasiado pronto nuestro día festivo lo que hace de la siesta algo básico para llegar a la noche. En definitiva la siesta de festival es como el amor según Mister Wonderful, que solo lo echas de menos cuando no lo tienes.

Primeras filas: vuestra obsesión

Ya no tenemos el ímpetu ni la necesidad de aspirar a que el sudor de nuestra cantante o nuestro cantante preferido nos llegue a salpicar. Vamos a escuchar los conciertos más que a verlos. No queremos empujones, tardar media hora en ir al baño o colas en las barras. Queremos comodidad. Esto implica evitar los pogos o marcarse un máximo de ellos por festival. En el caso de Sonorama lo ideal sería dejarse todo el ansia de pogos en el concierto de La Pegatina.

Asalta la farmacia

Cuando Dorian el sábado del Sonorama canten eso de “que tomas pastillas rosas” no creo que se refieran al Aerored. Pero si tienes problemas con los gases, que no se te olvide. A los veinte años tienes un estómago indestructible y una capacidad espartana para aguantar las resacas. Pero eso es el pasado así que lo mejor es ir bien cargado de productos químicos como el Omeoprazol para proteger el estómago, el Ibuprofeno para el dolor de cabeza o el Fortasec para cortar posibles fugas. Y no hay que olvidar el protector solar, que si el Lorenzo te juega una mala pasada y te quema la piel te puede hacer pasar un fin de semana horrible.

Ya no hay que demostrar nada

Lo más importante de todo. Tenemos una edad en la que ya hemos hecho de todo. Así que si hay que irse al hotel a las doce o descansar cuando otros lo están dando todo, no te avergüences. A un festival se va a disfrutar.

  • Álvaro Velasco

    Por Álvaro Velasco

    Guionista, periodista y cómico. Hago todas las cosas que sean necesarias por ganar dinero sin levantarme antes de las doce de la mañana.

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