Festivales

7 cosas que aprendí en el festival más hortera del mundo

Foto: Jorge Armestar

La aventura comienza en el control de seguridad:

· Horteralia es el único festival en el que no te piden que abras el bolso, sino la riñonera

· Bueno, con permiso del Viña Rock. Aquí lo que aprendí en el festival que parte la pana

La aventura comienza en el control de seguridad:

· Horteralia es el único festival en el que no te piden que abras el bolso, sino la riñonera

· Bueno, con permiso del Viña Rock. Aquí lo que aprendí en el festival que parte la pana

Juan Magán dice en uno de sus innumerables temarracos que ella no sigue modas. Pues Horteralia tampoco. Este festival que reivindica lo hortera como forma de vida celebró el pasado sábado su novena edición en Cáceres con 3.500 hortefans llegados desde todas partes de España.

Desde los Madriles a Mota del Cuervo, el pueblo manchego del flamante ganador de la riñonera de oro 2018, la pipol movió el esqueleto durante 14 horas al ritmo de pinchadiscos de lo más petardos como DJ Esnórquel o Cherry Coke y la electrocumbia de Esteban y Manuel. También se lo pasaron de Gloria Geynor con el divismo de las Azúcar Moreno, los abanicazos de Locomía, el tecnopop de Joe Crepúsculo y la verbena punk de Las Chillers. Y todo ello con la barrita de energía llena, ya que al comenzar la jornada los primeros hortefans pudieron meterse entre pecho y espalda un buen cocido mientras escuchaban el pregón.

Este año la encargada de dar el discurso fue Malena Gracia, que acabó con vítores de “¡Malena a Eurovisión!”. Aunque servidora es de la opinión de que esta vez Famous debería ser nuestro representante en Eurovisión, fui una de las que se dejó llevar por la ilusión del momento y reivindicó a la actriz,​ cantante, bailarina y vedette​ para el festival de la canción europea. Y puede que después de todo no sea tan mala idea. Esta y otras 7 lecciones que aprendí asistiendo al festival más hortera del mundo:

1. Que la línea que separa lo moderno de lo hortera es más fina que las cejas de Yurena

Buscar un disfraz apañado para Horteralia ha aumentado de dificultad en los últimos años. ¿Me pongo un choker? Meh, se lleva. ¿La riñonera? Mierda, es tendencia. ¿La mezcla imposible de estampados? H&M llegó hace ya unas cuantas temporadas para arruinarnos la vida. En Horteralia se premia la originalidad y la autenticidad, así que hay que poner la cabeza a trabajar para lucir un atuendo hortera de verdad y nada sutil para que nadie te haga la temida pregunta que yo le hice a una amiga: “¿Qué pasa, que no te has disfrazado?”.

Sí, lo había hecho.

Foto: Jorge Armestar

2. Que menos es más, aparte de una comedia fallida de los 2000, también es una premisa errónea

En Horteralia, más es más. Nunca es suficiente brilli-brilli, sombra de ojos o grosor de patillas. Para ir hecho un pinfloi hay que exagerar el rabillo del ojo, el perfilador de labios o ingeniárselas con un look que no pase desapercibido. Como muestra, esta persona que se disfrazó de Aramis Fuster y llevaba fotos de sus amantes -Obama, Mario Conde…- pegadas en la trasera del vestido, el que se vistió de Lola Índigo con raíces o esta Thalía que llevaba una foto de la real one amarrada a su palo selfie:

Horteralia goals.

3. Que Horteralia es el Nueva York de los festivales: ese sitio en el que los sueños se hacen realidad

“A todos esos que dijeron que no llegaría a nada, a los que nunca confiaron en mí… ¡soy ganador de Horteralia!”. Así de agradecido y emocionado se mostró uno de los electroduendes tras recibir el premio Mercadillo Franco. Porque en Horteralia el esfuerzo tiene su recompensa y este galardón grupal vino en forma de taza del váter. El primer premio, la anhelada riñonera de oro, fue a parar al genio de Mota del Cuervo y el segundo, la hombrera de plata, a una maravillosa hortera vestida de primera comunión.

4. Que los detalles importan

¿Que decides rescatar tu traje de marinerito de la primera comunión? No te olvides del libro de firmas. ¿Que vas disfrazada de niña de la primera comunión? Imprescindible llevar un cestito con pétalos e ir tirándolos entre la gente, como hizo la ganadora de la hombrera de plata. Un palillo en la boca, pesetas en los bolsillos, un trocito de kleenex pegado a la nariz o un bote de laca Nelly son otros de los detalles que marcaron la diferencia en Horteralia 2018.

Foto: Jorge Armestar

5. Que tener principio de Diógenes no diagnosticado es una ventaja

Lo que antes guardabas para el campo, ahora lo guardas para Horteralia. Lo que viene siendo pa’ por si. Porque nunca sabes lo que puedes rescatar de tu armario hasta que lo haces, y es ahí cuando te invade una mezcla extraña de satisfacción y malestar. Satisfacción por no tener que ir a un bazar a última hora, malestar por estar luciendo desde la ironía ropa que no hace tanto te gustaba. Horteralia es una prueba más de la futilidad de las modas. ¿A que sí, chaqueta amarilla de Zara?

Si eres de los que prohibió a su madre tirar algunos de sus juguetes de la infancia, enhorabuena. Siempre puedes bajar al trastero y rescatar esas manos locas que tan mal se pegaban en el gotelé o darle una segunda vida… ¡al robot Emilio!

Foto: Jorge Armestar

6. Que hay canciones horteras y temazos uberhorteras

No es lo mismo, que decía Alejandro Sanz, una cosa que la otra. Venirse arriba de un lado para otro con el Follow the leader de SBS es hortera. Hacer un movimiento sexy en La bomba de King África, también. Gozárselo cuando suena El moreno baila de La Panto, ni te cuento. Y desenterrar de tu recuerdo la coreografía de Wannabe para hacerla igual que en los recreos es de obligado cumplimiento ahora que las Spice Girls van a hacer gira de reunión.

Pero en pleno 2018 volver a escuchar la melodía de El deseo es un volcán, de Ríos de Gloria, o la versión que Esther Aranda y Tania G. hicieron de Las de la intuición en Operación Triunfo 2008 es canelita en rama. Y sucedió. Eso sucedió en Horteralia 2018. Gracias, DJ Esnórquel.

7. Que el amor es lo que mueve el mundo, y un poquito de dinero también

La primera parte de esta frase tan sentida la pronunció Encarni Salazar. La segunda la apostilló Toñi, quien, por cierto, se marcó un Sabrina. Las artistas extremeñas brillaron -con highlighter- interpretando grandes éxitos como Bandido o Solo se vive una vez poniendo patas arriba el Pabellón Multiusos de Cáceres. Como también dijo Toñi, era sábado y el cuerpo lo sabía.

Foto: Jorge Armestar

  • Cecilia Marín

    Por Cecilia Marín

    Periodista. Dúctil y resolutiva. Una vez maté una cucaracha tirándole la guía telefónica encima. Todo en mí son grandes ideas. Nadie ha dicho si buenas o malas.

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