Cultura Popular

Miriam Rodríguez: “Quería componer y hacer mis canciones. Es un riesgo, pero creo en mi proyecto”

La concursante de OT 2017 publica su primer disco, 'Cicatrices':

· "Tengo que lograr que la gente se enamore de Miriam Rodríguez, no de una Miriam que ha salido de un programa"

· Sobre los concursantes de OT 2018, la cantante cree que "no es fácil estar en su lugar"

La concursante de OT 2017 publica su primer disco, 'Cicatrices':

· "Tengo que lograr que la gente se enamore de Miriam Rodríguez, no de una Miriam que ha salido de un programa"

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Con Cicatrices Miriam Rodríguez se ha quedado a gusto, básicamente. La que fuera tercera finalista de OT 2017 publica este viernes 23 de noviembre su primer álbum de estudio, 13 canciones con las que la gallega confiesa haber cerrado muchas heridas que tenía abiertas y soltar todo eso que de otra forma no es capaz de verbalizar.

Tras Hay algo en mí, su primer single y la canción oficial de la tercera temporada de Vis a Vis, la leona sorprendió con No, un tema contruido mano a mano con Pablo López, cantante con el que además de pasión por la música comparte paso por el talent. Con una decena de sold outs anticipados, el 30 de noviembre arranca su Tour Contigo, una gira en la que sus fans podrán escuchar todas las canciones que componen su disco y con las que Miriam ha conseguido dejar de ser invisible.

Hablamos con ella de Cicatrices, de lo que tocar en el metro te puede enseñar de cara a hacerlo en el Palau Sant Jordi y de la importancia de ser consecuente con uno mismo y con su proyecto.

Entre las 13 canciones de tu disco lo que más me ha llamado la atención es que… ¡hay una canción en inglés! ¿Pero qué ha pasado desde el Hello my name is Miriam de selectividad?

[Risas] Sabía que esto iba a sorprender y sé que hay otras cosas dentro del disco que también lo van a hacer. Passengers habla de que no me gustaría que fuéramos solo pasajeros en esta vida. Una de las canciones que más me hizo cambiar en el programa fue What about us, así que tenía clarísimo que, aparte de la broma, quería meter una canción en inglés. También tenía muchas ganas de meter una canción en gallego, pero al final no me dio tiempo a hacer algo que realmente me gustase. Será más adelante porque es algo que me ha quedado pendiente. Yo soy de las que digo que en castellano las canciones llegan más directas, es innegable, pero comprendí que dos canciones que canté en inglés en el programa, What about us y I wanna dance with somebody, fueron algunos de mis himnos y llegué a la gente de otra manera.

¿Te ha costado mucho?

Trabajé mucho. Tuve la suerte de irme a Los Ángeles y de que uno de mis productores solo hablase inglés [risas]. Eso me obligó a trabajar el idioma y a soltarme. Lo disfruté mucho, fue un proceso de aprendizaje que me aportó muchas cosas buenas, entre ellas esta canción.

Cicatrices está compuesto por 13 temas en los que sobre todo dices que hay verdad.

Cuando trabajas con las emociones todo tiene mucha intensidad, y esa es también una de las palabras que define todo el disco. Va a muerte y no hay freno. Hasta en la canción más de autor, que quizá sea Conmigo suficiente, que no es una balada tan épica como Lo haremos bien o Me tienes, sigue habiendo intensidad, fuerza, valentía, desgarro… Esas son las palabras que caracterizan este disco. El propio nombre lo indica, son cicatrices que logré superar. Por ejemplo, Lo haremos bien es una canción más positiva, habla de lo que sacas de todas esas cicatrices. Ahora las miras desde otra perspectiva y ves que te hicieron aprender. Por otro lado, el disco lo abro con Aquí estás, una canción que personalmente me duele mucho cantar.

¿Por qué?

Porque la historia que hay detrás es bastante dura. Es un tema muy delicado. Siempre me costó mucho asimilar una muerte y la primera que me marcó mucho fue la de mi abuela. Decidí abrir el disco con Aquí estás porque quería plantar cara a esos fantasmas que me acompañaron durante años y me hicieron daño. Luego me di cuenta de que todos somos de carne y hueso, que estamos aquí de paso y que nos vamos a ir. Lo tienes que asimilar, no te puedes quedar anclado en el pasado, pero fue una canción que me costó mucho hacer. Me costó meses plasmar lo que quería contar. Normalmente hago letra y música a la vez y en esta canción lo hice por separado porque tenía clarísimo que la quería hacer, pero no sabía de qué manera atacar ese tema sin miedo. No la hice con la necesidad de que la gente entendiese lo que me pasó, sino con la necesidad de quedarme a gusto con lo que estaba diciendo. Con este disco lo que quiero es que cada persona coja esa verdad y la haga suya, que se la lleve a su estado emocional, y para eso no necesitas explicar nada más que lo que te cuenta la canción.

Hablas de cicatrices, ¿sigues teniendo heridas abiertas?

Con este disco cerré muchas heridas que tenía abiertas. Creo que en la vida te van sucediendo cosas y las heridas se van abriendo y cerrando, pero este disco me hizo liberarme y superar ciertos temas que yo no tenía cerrados y que a través de las canciones quedaron limpios. Soy una persona que nunca cuenta nada, así que tuve que ser valiente para contarlo todo a través de canciones. Tenía tantas cosas dentro que no sabía ni por dónde empezar, pero tenía la necesidad de empezar a contar cosas. Hasta mi familia me lo dice, no cuento nada ni a mis amigos ni a mi familia. No soy capaz, hasta que un día exploto, lo cuento todo y mi cabeza revienta y me deshago. Este disco me ayudó mucho a canalizar eso, a ir soltando poco a poco todo lo que tenía dentro y estoy contenta de poder compartirlo.

El otro día entrevistamos a Adriana Moragues y nos dijo que para tocar en el metro había que tener más valor que para hacerlo en el Palacio de los Deportes. Tú lo has hecho en los dos. ¿Qué opinas de esta frase?

Siempre he creído mucho en lo que hago y lo que soy, independientemente de gustar o no gustar. Me fui al metro porque tenía la necesidad de que la gente me oyese, no de que me echasen monedas o se parasen. Tengo una secuencia todavía en la cabeza de la que me acuerdo como si fuese hoy. Estaba en la línea 5 tocando entre el ruido del metro que llegaba y del que se iba. Todo el mundo corría de un lado al otro y yo miré para la funda y pensé que se la llevaban. Ahí yo misma me dije que qué estaba haciendo si nadie me estaba escuchando. Pero otro día volví y una chica se sentó enfrente de mí para escucharme, una señora que bajaba por las escaleras se paró, luego otro chico… Y me fui a mi casa pensando que esas cuatro personas que no me conocían ayer ya me conocían hoy. Curiosamente, tengo una amiga a la que conocí por verme tocar en el metro.

Me acuerdo de que un vídeo mío se hizo viral. Yo trabaja en Zara y una compañera me dijo ‘no te lo vas a creer, estaba en clase y había unos compañeros viendo un vídeo de una chica tocando en el metro y eras tú’. Yo iba a clase y a trabajar, así que las horas a las que podía ir al metro eran un poco críticas, sobre las 8 de la tarde, cuando la gente sale de clase o del trabajo y era un caos. Iba media hora y me marchaba. Luego valoras un montón cuando vas al Palacio de los Deportes y la gente te escucha. Dices ‘ostras, qué bonito es el silencio’.

Ya pasé por el metro, por bares de 30 personas en los que 10 eran mi familia, otros 10 eran amigos a los que obligaba a ir y otros 10 era gente que estaba allí tomando algo. Era una presión muy grande, sudaba en esos conciertos. Ahí fue donde realmente aprendí a enfrentarme a un concierto porque a veces no era fácil que esas 30 personas se callaran porque no te querían escuchar. A veces hasta tu propia familia hablaba [risas]. Eso te hace aprender y te ayuda a valorar hoy las cosas de otra forma. Cuando empezó la gira lloré al pensar en todo lo que había pasado para llegar ahí. Me acuerdo de quitarme el in ear y escuchar a todo el Palau Sant Jordi cantando Invisible y acordarme de mi abuela cuando me decía en el sofá ‘ojalá tú algún día ahí’.

Tu ahora tienes éxito y fama. ¿Haces distinción entre estas dos o va un poco en conjunto?

El éxito es muy relativo. Cada uno tiene su éxito personal. Me considero exitosa en la vida porque tengo una familia que me quiere, la suerte de poder vivir en este momento de lo que me gusta y tener un equipo de trabajo que cree en mí. Y sobre todo por estar expuesta a un público que me apoya, porque gracias a ellos estoy aquí. Para mí ese es mi éxito. Tanto éxito tengo yo como un médico que se levanta cada mañana para hacer una operación y le sale bien. Va más ligado a ser feliz que a tener fama. Si tú eres feliz con lo que tienes, eres una persona exitosa. No necesariamente ser famoso o que te conozca la gente es éxito, creo que va completamente desligado.

En este momento de mi vida tengo fama porque acabo de salir de un programa de televisión que tuvo una repercusión muy importante, pero quizá en otro momento de mi vida la fama sea mucho menos de la que tengo ahora. Tengo que hacer lo posible por mantenerme siendo conocida o reconocida entre la gente por mi música. Ahora inevitablemente soy conocida por salir de un programa de televisión, pero lo que tengo que lograr es que la gente se enamore de la música que hago y de Miriam Rodríguez, no de una Miriam que ha salido de un programa de televisión y que irá desapareciendo con el paso de los años. Al final eso es un reality, uno muy bueno que nos ayudó mucho a todos, pero ahora mismo tienes que desvincularte, coger las riendas de tu carrera discográfica individual y trabajar para poder mantenerte. Esto es una carrera de fondo que nunca termina y lo difícil está en mantenerse ahí.

El otro día estuvimos con Agoney y nos dijo que todos los singles de sus compañeros le parecían muy buenos y sobre todo muy originales porque no os habíais quedado con lo primero que os habían dado. ¿Tú qué opinas?

Creo que cada uno fue fiel a lo que quería hacer. Yo puedo hablar solo por mí, pero creo que cada uno está encontrando su lugar. Creo que la ayuda es necesaria. Cuando sales de un programa de televisión tu vida da un giro de 180 grados y necesitas personas que te ubiquen un poco porque hay mucha gente que quizá está perdida y no tiene nada claro, que no se esperaba que tan pronto llegase la oportunidad de hacer algo como artista individual. Es una suerte que el equipo que tenemos detrás nos guíe y sobre todo que te dé la oportunidad de decidir si tú quieres hacerlo o no y que seas consecuente con lo que vayas a hacer.

En mi caso fui consecuente con que yo quería componer y hacer mis canciones. Es un riesgo, pero al mismo tiempo yo creo en mi proyecto y creo que es vital tener esa libertad y que vayas a muerte con lo tuyo porque al final la gente se va a enamorar de tu verdad. En el caso de mis compañeros, recuerdo una conversación con Marina, por ejemplo, en la que me dijo que tenía clarísimo que ella quería hacer algo en inglés. Y lo hizo. Le daba igual que se escuchase más música en inglés o en español. Eso es lo bonito, que cada uno haga lo que quiere, con lo se sienta a gusto y lo que sepa que va a poder defender. Así sabes que lo que estás contando la gente se lo va a creer porque es tuyo.

Has estado recientemente en la academia de OT. ¿Estás siguiendo esta edición?

La estoy siguiendo en la medida de lo posible. Cuando puedo me pongo el 24 horas, veo los pases de micros que puedo, me gusta mucho ver su evolución cada semana. Han evolucionado mucho desde que entraron, están cogiendo mucha seguridad. Es una edición muy diferente a la nuestra, no tiene nada que ver. Me gustan porque todos aportan cosas diferentes, hay unos rollos muy diferentes a los nuestros, unas voces muy distintas, otra esencia. Creo que cada edición es única porque cada concursante es único y que lo están haciendo muy bien.

Si hay algo por lo que esta edición de OT ha estado marcada es por las críticas a la falta de emoción que transmiten sus concursantes en las galas. Se le echó la culpa a Itziar Castro y volvieron los Javis. ¿Cuál crees que ha sido el problema?

No creo que haya que cargar toda la responsabilidad sobre una persona. Cada docente tiene diferentes metodologías de trabajo y cada uno se adapta o trabaja mejor con unas o con otras. Ni creo que todos los concursantes no hayan cuajado con Itziar ni que haya sido Itziar la que no haya cuajado con ellos. Es una decisión del programa en la que no me meto. Yo tengo mucho respeto y mucha admiración por Itziar, y la quiero mucho porque me ayudó personal y artísticamente. Tuve la posibilidad de conocerla y trabajar con ella en Vis a Vis, es una persona maravillosa y creo que hizo su trabajo como la gran profesional que es. En mi caso, por ejemplo, los Javis me ayudaron mucho a romper algo que a mí me estaba pasando dentro de la academia y me aportaron muchísimas cosas buenas, pero creo que ambos tienen diferentes metodologías de trabajo y no es una cosa ni de Itziar ni de los Javis.

El otro día les echaron una bronca y les leyeron tuits de gente decepcionada. Se dice de ellos que están más resabiados e incluso que no están aprovechando al máximo esta oportunidad.

Que haya pasado tan poquito tiempo entre una edición y otra ha sido un flaco favor, y creo que no tiene que ser fácil estar en el lugar de los nuevos concursantes. Quizá lo fácil es pensar que vienen ya sabiendo lo que pasó, pero precisamente creo que no es fácil entrar con tan poco tiempo de margen sabiendo lo que pasó. Saben que están expuestos a muchas más cosas, que se les va a exigir más y se les va a comparar más. A los que más les repercute esto es a ellos.

Se suele hablar de eso como una ventaja.

Pues yo creo que es al revés. Yo me pongo en su lugar y creo que tendría muchísima más presión. Ya tienes presión de por sí entrando allí sin saber lo que va a pasar, así que imagínate sabiendo lo que pasó. Lo veo desde su punto de vista y creo que no es fácil estar en su lugar.

  • Cecilia Marín

    Por Cecilia Marín

    Periodista. Dúctil y resolutiva. Una vez maté una cucaracha tirándole la guía telefónica encima. Todo en mí son grandes ideas. Nadie ha dicho si buenas o malas.

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