Cultura Popular

“Friends es producto de su tiempo, y ese tiempo era menos inclusivo y más intolerante”

Hablamos con Kelsey Miller, autora de un ensayo sobre 'Friends' en el 25 aniversario de la serie:

· Esta sitcom sobre seis amigos de veintitantos que viven en Manhattan es un referente para varias generaciones

· ¿Cuáles son las claves de su éxito? ¿Debemos abordar lo problemático de su humor?

Hablamos con Kelsey Miller, autora de un ensayo sobre 'Friends' en el 25 aniversario de la serie:

· Esta sitcom sobre seis amigos de veintitantos que viven en Manhattan es un referente para varias generaciones

· ¿Cuáles son las claves de su éxito? ¿Debemos abordar lo problemático de su humor?

¿Y si el sofá no hubiera sido naranja? ¿Y si Courtney Cox hubiera sido Rachel y Jennifer Aniston, Monica? ¿Y si el estudio sobre la dominancia hemisférica y los tipos de cefaleas hubiera atrapado tanto a una recién graduada en biología como Lisa Kudrow que hubiera pasado de la actuación? ¿Y si la NBC no hubiera confiado en esa serie sobre seis amigos veinteañeros que vivían en Manhattan y hablaban mucho entre ellos? ¿Y si Marta Kauffman y David Crane, los creadores, no se hubieran conocido nunca? En 2019 se cumplen 25 años del comienzo de Friends. Una comedia que parece no caducar nunca y cuyo éxito, desarrollado a lo largo de una década, se construyó a base de afortunadas casualidades que lo convierten en imposible de replicar.

Gracias a sus reposiciones (hace unos años se calculaba que generaban unos 1000 millones de dólares al año, 20 para cada uno de sus intérpretes), hoy una persona de 23 y una de cuarenta y tantos saben lo que es tener unagi, que estar en un descanso no es lo mismo que romper y que Brad Pitt, ahí donde le vemos, formaba parte del club de ‘Odio a Rachel’.

También, y gracias a esas emisiones ininterrumpidas de Friends en plataformas como Netflix, tanto las nuevas generaciones de espectadores como los viejos amigos de la serie se han dado cuenta de que había algunas cosas (muchas, en realidad) que estaban mal en su sitcom favorita. Y no nos referimos a la total imposibilidad de pagar el alquiler de esos dos pisos en Manhattan, que siempre hubiera sitio en el Central Perk, la relación entre Joey y Rachel (nunca lo superaremos) o que Monica tuviera tan buenos horarios siendo cocinera. Ahora el público alucina con las bromas sobre (o a costa de) la homosexualidad, la casi total ausencia de personajes racializados con peso en la trama, el hecho de que la fat Monica fuera siempre objeto de burla o todo el asunto con el ‘padre’ de Chandler.

Sobre todo ello y más -la industria de la televisión en abierto en Estados Unidos, la relación entre los actores, las polémicas y la posibilidad de un reencuentro- habla I’ll be there for you, un ensayo escrito por la periodista (y fan de Friends) Kelsey Miller.

Además de esa fecha tan redonda, el 25 aniversario, ¿qué te llevó a escribir este ensayo?

Estaba deseando escribir un libro sobre Friends y su fenómeno, la historia de cómo y por qué explotó y tuvo tal impacto cultural. Me fascina que esta serie siga siendo tan increíblemente popular 25 años después de su estreno, cuando han cambiado tantas cosas en el mundo y en la televisión.

¿Qué crees que es lo que más puede atraer a un fan medio de Friends de I’ll be there for you?

Creo que los fans de Friends van a aprender un montón, especialmente con las historias sobre lo que ocurría detrás de las cámaras, cosas que no sabían hasta ahora. Yo misma no me podía creer mientras escribía este libro que casi no sabía nada antes (¡y eso que ya tenía bastante información sobre la serie!)

En el libro apuntas que esta sitcom es atemporal porque habla sobre una experiencia con la que la gente joven de hoy día también puede conectar: ese momento en el que tus amigos también son tu familia. ¿Por qué piensas que otras series con este mismo espíritu, como Big Bang TheoryCómo conocí a vuestra madre, no han llegado a alcanzar, pese a ser muy exitosas, ese estatus de ‘serie de culto’?

Friends fue excepcional de muchas maneras. Los guiones eran muy potentes, y los creadores le prestaron muchísima atención a su audiencia. Si una frase no provocaba risas entre el público, la reescribían, a veces una y otra vez. El reparto fue, como ha dicho tanta gente, de esas cosas que no pasan dos veces en la vida. Estaban tan bien en sus papeles y, a la vez, tenían tanta química entre ellos… También se esforzaron mucho para forjar lazos detrás de las cámaras, y creo que eso se nota en sus actuaciones. Le da mucha veracidad a sus amistades en pantalla. Así que no creo que esas otras series fueran malas. Pienso que es que Friends era tan excepcionalmente buena que es difícil de replicar.

Después de haber pasado tanto tiempo investigando sobre Friends, ¿qué cosas te parecieron las más cruciales para su éxito?

Lo primero, creo que fue la combinación de un buen guion y una buena producción con un casting bien elegido. Pero también hubo otras cosas. Se emitía en una gran cadena nacional y en abierto como la NBC, en la era de la ‘Must-see-tv’ [una campaña con la que NBC promocionaba sus series más populares, tales como CheersFamaSeinfeld], y les dieron una franja horaria increíble [el prime time de los jueves, el más codiciado por los anunciantes porque reunía a más audiencia joven y con poder adquisitivo]. También se estrenó en un momento en el que la gente estaba realmente interesada en ver una serie así: una comedia sobre gente de veintitantos con los problemas de la gente de veintitantos pero con un toque aspiracional. Esa gente tenía problemas reales pero vivían en apartamentos de fantasía. Una persona a la que entrevisté para el libro lo describió como “normalidad aspiracional”.

Mucha gente considera que no ya juzgar, sino revisar productos culturales como Friends utilizando parámetros y puntos de vista contemporáneos es una cosa de millennials ofendidos. ¿Qué piensas acerca de esto?

Estoy profundamente en desacuerdo. Por supuesto que es importante examinar el fenómeno cultural. Se trata de una sitcom que se vio en 200 países y sigue siendo extremadamente popular hoy en día, décadas después. En el momento en que algo tiene tal influencia es importante pensar críticamente sobre ello. Cuando la gente quiere dejarlo pasar y dice cosas como ‘Bueno, era producto de su tiempo’, mi respuesta es: ‘Sí, absolutamente. Y ese tiempo era uno menos inclusivo y más abiertamente intolerante’. Creo que Friends puede considerarse como un marcador histórico en ese sentido, subrayando el progreso que hemos hecho y el que nos queda por hacer. Creo que es una pena que se haya convertido en una cuestión tan polarizante. En mi opinión, podemos ser capaces de amar esta serie y a la vez criticar sus errores. En el libro abordo, en profundidad, varios de ellos y espero que contribuya a crear una discusión más matizada.

¿Cuál es tu momento favorito de toda la serie?

Creo que la escena en que Chandler y Phoebe tratan de seducirse de mentira el uno al otro en el decimocuarto episodio de la quinta temporada, En el que todos se enteran, es el mejor momento de todos los tiempos en Friends. Es muy ridículo, pero la escena está tan bien hecha que no resulta ridículo. Es desternillante.

A estas alturas, parece bastante claro que Friends nunca va a volver. Pero… ¿y un remake? ¿Crees que alguien se atrevería con ello o es una completa locura?

Bueno, yo creo que es completamente posible seguir haciendo series sobre la amistad, y en última instancia esa es la premisa básica de Friends. Es una historia sobre la amistad entre seis personas. Eso es tan relevante hoy en día como lo era en los 90. Pero no creo que nadie pueda hacer nunca un remake de Friends, o mejor, no creo que debiera hacerse. Como digo en el libro, deberíamos dejar a esos personajes en el pasado al que pertenecen. ¿Para qué intentar rehacer algo que salió tan bien la primera vez?

  • Laura Caso

    Por Laura Caso

    Me gusta preguntar, me interesa casi todo y llevo fatal esperar. Si algún día me parezco a Bette Davis será que lo he hecho bien.

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