Cultura Popular

Cosas que pensabas que tendrías a los 25 (pero no)

¿Para qué esperar a los 30 para tener una crisis?

· Puede que tus padres fueran padres a tu edad... Tú sigues sin lavarte los dientes después de cada comida.

· No sabes hacer lentejas, manejar tu economía ni tener una relación estable. Estás en la media.

¿Para qué esperar a los 30 para tener una crisis?

· Puede que tus padres fueran padres a tu edad... Tú sigues sin lavarte los dientes después de cada comida.

· No sabes hacer lentejas, manejar tu economía ni tener una relación estable. Estás en la media.

¿Tienes 25 años o has superado hace relativamente poco esa cifra? Entonces ya has cumplido un cuarto de tu estancia en este mundo. Eso, si somos optimistas, porque si atendemos a la esperanza de vida en España (82,4 años) esa fracción se vuelve ligeramente más mohína. Pero mantengámonos optimistas, que aún queda mucho artículo. Digamos que tu barrita de vida está llena solo a un 25-30% y todo el mundo te recuerda que estás viviendo los mejores años de tu vida. Entonces, ¿por qué a veces no te sientes todo lo feliz que se supone deberías ser? Amigo, lo que te pasa tiene un nombre: estás atravesando la crisis del cuarto de vida.

vía Giphy

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Antes de que des rienda suelta a tu hipocondría, te diremos que simplemente se trata del precio que hay que pagar por recibir ese carné imaginario de adulto del que se te hace entrega al alcanzar la mitad de la veintena. Entre los 20 y los 30 años las sensaciones de frustración e inseguridad con las relaciones, con el mundo laboral o con la propia identidad pueden aflorar en ti una vez has salido de esa zona de confort llamada educación universitaria. Tú, que te imaginabas a ti mismo como Barney Stinson en ‘HIMYM’, eres el fiel reflejo de Hannah Horvath en ‘Girls’. El mundo real te espera ahí fuera, con sus responsabilidades y obligaciones. Sí, crecer duele, y sentimos ser nosotros quien te dé tan funesta noticia, pero más duele darte cuenta de que algunas de las expectativas que tenías de tus veintitantos se quedan en auténtico ‘bluff’ y que no, lo que tenías en mente NO VA A OCURRIR.

Si has nacido entre 1985 y 1995, esto te interesa:

Trabajo

Expectativas

Formas parte de la generación más preparada de la historia: has estudiado en los mejores colegios y universidades, tienes acceso a todo tipo de cultura y medios tecnológicos y hablas idiomas (porque sí, ¿no?). Con semejante carta de presentación, ¿quién no iba a querer contratar a un caramelito como tú en cualquier empresa? Empezarías en un puesto junior, con tu carisma y buen hacer te ganarías el respeto de tus compañeros y la confianza de tus jefes, y en menos de dos años habrías alcanzado un puesto senior que te diera esa merecida estabilidad y solidez salarial.

Realidad

No es que no tengas el trabajo de tus sueños, es que quizá ni siquiera tienes uno. Pero no te preocupes: “no eres tú, soy yo”, que diría Papá-Estado. Según la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre de 2015, más de 766.700 jóvenes españoles se encuentran en situación de desempleo y, según una encuesta de Uniplaces, un 82% ha pensado alguna vez en abandonar España en busca de nuevas perspectivas laborales en vista de los trabajos precarios, prácticas gratuitas y muchos, muchos voluntariados que se ofrecen en nuestro país como ofertas de empleo.

Vida Sentimental

Expectativas

La sociedad te ha marcado una hoja de ruta perfectamente señalizada desde que tienes uso de razón: graduarte, conseguir el trabajo perfecto, casarte, comprarte un piso y tener hijos. De este modo, a los 25 te imaginabas inmerso en una relación con cierto grado de estabilidad y madurez, planificando vuestra cohabitación prematrimonial (lo de casarse antes de irnos a vivir juntos ya es un concepto trasnochado) para perpetuar el modelo clásico de relaciones de pareja que se supone te conducirían a la realización personal.

vía Giphy

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Realidad

Varias relaciones fallidas te han llevado a padecer de anuptafobia y tu historial amoroso no incluye demasiadas parejas. Al menos duraderas. Además, te has dado cuenta de que conocer gente ya no es tan fácil como cuando estabas en la universidad y has recurrido a fórmulas como Tindr y Adopta un tío para ligar. Y, oye, no vamos a decir que te vaya bien, pero la verdad es que podría irte peor.

Viajes

Expectativas

De pequeño jugabas a girar la bola del mundo y señalar al azar un país para ir de vacaciones. Luego tus padres te daban de bruces con la realidad y en vez de a Bután te llevaban a Matalascañas, pero no importaba, ya tendrías tiempo de viajar por tu cuenta cuando cumplieras la mayoría de edad. Primero reventarías la costa española con tus amigos, luego harías un Interrail por Europa con algunos de ellos, más tarde cruzarías el charco y te sentirías como en una película de Woody Allen paseando por la Gran Manzana neoyorkina. Tres semanas haciendo la ruta 66, un mes recorriendo Latinoamérica, un verano en Asia… Serías el REY DEL MUNDO, joder.

Realidad

No vamos a decir que lo más lejos que has llegado ha sido a Portugal a comprar toallas (siempre existe el beneficio de la duda), pero debes dar gracias a Zapatero cada día de tu vida por aquellas becas de inmersión lingüística que te llevaron a disfrutar de las aguas paradisiacas de Malta o a tus padres por aquellos veranos de intercambio en Plymouth. Ir a Punta Cana de viaje de fin de curso te costó vender mucha lotería/polvorones/fragancias entre tus familiares y gastarte el poco dinero que habías ahorrado en aquella beca de verano. Demasiado sacrificio para dar la vuelta al mundo a tus veintitantos. Eso sí, seguro que a viajes en metro no te gana nadie. Y eso también cuenta.

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Competencia bilingüe

Expectativas

Convenciste a tus padres de que la mejor inversión para aprender un idioma era irte con una beca Erasmus a algún país centroeuropeo. Así, de paso tendrías la oportunidad de viajar (ver el punto anterior). De igual forma, llevas estudiando Inglés desde que tenías uso de razón, por lo que en unos años estarías capacitado para tomar el té con la reina de Inglaterra con un perfecto acento british que te abriría las puertas a la concesión de la Medalla de la Orden del Imperio Británico.

Realidad

España es la viva imagen de la paradoja idiomática más infausta: somos el país europeo en el que antes se inicia el estudio de una lengua extranjera y, sin embargo, solo los húngaros están por detrás de los españoles a la hora de desenvolverse en la lengua de Shakespeare. Si te fuiste de Erasmus, le debes muchas cosas a Erasmo de Rotterdam, pero sabes tan bien como nosotros que el bilingüismo completo no es la principal.

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Habilidades culinarias

Expectativas

Teniendo en cuenta que te fuiste a estudiar fuera a los 18 años, lo más lógico es que con 25 fueras un reputado chef y maestro repostero. Tus platos conformarían un idílico tablón de Pinterest y te veías a ti mismo como un digno aspirante a Masterchef. ¡Qué diantres! De TopChef, que ahí son profesionales. Y, por supuesto, además de cocidos, potajes y cocina tradicional, no se te escaparía la cocina en miniatura y fusión.

Realidad

El sándwich de atún con mayonesa es tu especialidad culinaria y el brick de gazpacho un ‘must’ en tu nevera. Cada vez que vas a casa de tu madre vuelves con un cargamento de tuppers que te previenen de una anemia galopante inminente, y cuando cueces pasta sigues recurriendo a Google para saber de una maldita vez si la sal se echa antes o después de que el agua entre en plena ebullición.

Ahorros

Expectativas

Joven profesional altamente cualificado. Cuatro palabras que solo podían significar una cosa: money, money, money. A los 25 te imaginabas siendo dueño de una modesta fortuna que te permitiría independizarte, viajar y tener un smartphone de última generación, y todo ello… sin ayuda de tus padres (esta última apreciación es vital).

Realidad

El error de base fue tener las expectativas del punto 1 de esta lista. Pero qué ibas a saber tú. Tienes la cuenta más tiesa que el codo de un playmobil y no habías visto tantos números rojos desde tus exámenes de matemáticas en Bachillerato.

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Ideología formada

Expectativas

Pensabas que en la veintena ya tendrías definida tu clara orientación socialdemócrata o tus férreas creencias neoliberales y que estas se verían representadas en su totalidad por un solo partido político.

Realidad

En tu corta vida electoral has votado al menos a dos partidos diferentes (aunque negarás bajo juramento aquella vez que diste tu voto a UPyD) y el pasado 20D repetiste el mismo vaivén político, aunque quizá no tanto por no tener clara tu inclinación como por las diferentes opciones que se presentaban.

Mascotas Premium

Expectativas

Quieres mucho a Thor, tu precioso golden retriever, pero cuando crecieras tenías claro que ibas a tener otro tipo de mascota más original. ‘Friends’, una de las series de televisión que más ha influido en el imaginario colectivo, te hizo desear con todas tus fuerzas tener un pato como mascota, y el cerdo vietnamita de George Clooney, lo mismo. (El chiste de que no sabías que George Clooney era vietnamita ya está muy manido, pero gracias por intentarlo).

Realidad

En realidad te tienes que conformar con tu compañero de piso, pero también es entrañable y se le coge casi el mismo cariño, ¿verdad?

vía Giphy

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Sin embargo, y a pesar de toda esta dramática crisis existencial que te está tocando vivir, en tu fuero interno sabes que la vida puede ser maravillosa y que, de hecho, lo es. Si crees que no, recuerda:

vía Imgflip

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¡Bienvenido a la edad adulta!

  • Cecilia Marín

    Por Cecilia Marín

    Periodista. Dúctil y resolutiva. Una vez maté una cucaracha tirándole la guía telefónica encima. Todo en mí son grandes ideas. Nadie ha dicho si buenas o malas.

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