Cultura Popular

CD-MIX, los recopilatorios que vieron nacer a una generación gamer

Este disco pirata que se vendía a 1.500 pesetas fue un hito en los 90:

· Altamente ilegal, comprimía los mejores juegos de cada temporada...

· ¿Os acordáis del mítico Le Chuck?

Este disco pirata que se vendía a 1.500 pesetas fue un hito en los 90:

· Altamente ilegal, comprimía los mejores juegos de cada temporada...

· ¿Os acordáis del mítico Le Chuck?

El jugador de hoy en día vive en el paraíso: gran variedad de dispositivos y consolas, miles de juegos de calidad, ordenadores potentes, conexiones a internet ultrarrápidas y contenidos descargables a golpe de click. Cuesta imaginar una época anterior a todo esto, cuando el PC se convirtió en el mejor amigo de los jugadores y amplió los horizontes de una incipiente generación de jugones. El despegue de la comunidad gamer española ocurrió, en gran parte, gracias a una humilde serie de CD-ROMs que se difundían entre todos aquellos que tenían un PC en casa. Los CD-MIX.

Hablamos de los tiempos en que la revista Micromanía lo petaba dando demos de los juegos cada mes para que los probásemos. Tiempos en los que las conexiones de Internet eran un sueño (o un infierno cuando alguien llamaba por teléfono en casa y se colgaban).  ¿Cómo es posible entonces que un disco pirata se convirtiese en el símbolo de una generación y pudiese llevar los últimos juegos a miles de hogares por toda España? Analicemos este hito fundacional sobre el que se ha construido un universo gamer actual.

¿Qué eran los CD-MIX?

En los años 90, los juegos venían en cartuchos o CD-ROM (incluso disquetes) y era una locura tratar de guardarlos en los ordenadores de la época que apenas tenían memoria. Así que todo lo que se jugaba era físico. En algún momento, alguien decidió que podría ser rentable piratear los juegos, comprimirlos y grabarlos en unos discos en los que entrasen las novedades de la temporada (lo llamábamos “cocinar” mucho antes que Heisenberg). Y, por supuesto, comercializarlo a un módico precio: 1.500 pesetas (10 €).

Evidentemente todo era altamente ilegal, pero a muchas tiendas de informática les importaba bien poco. El CD-MIX creó una especie de red de distribución paralela que acabó en todos los patios de instituto de España. Quien tenía una grabadora (velocidad 2X) era el rey porque podía regrabarlos y venderlos. Normalmente a un precio de 4 euros.

Originalmente, los CD-MIX nacieron como un recopilatorio de programas (piratas, por supuesto) para los incipientes PC que se habían instalado en todas las casas con la idea de que los jóvenes de la época pudiesen “imprimir los trabajos de clase”. Pero en algún punto del proceso, allá por el CD-MIX 5, alguien decidió meter videojuegos en los discos, convirtiéndose inmediatamente en un hit.

En los CD-MIX cabían todos los grandes éxitos del momento. Y, visto en retrospectiva, no dejaba de ser una copia del modelo de música de la época que explotaba temas musicales en sagas eternas como Máquina Total. Así que los CD-MIX se organizaban por números, como una buena saga.

Y sí, en 700 megas cabían todos los juegos de la temporada. Así de austero era todo por aquellos tiempos. En algunos había más de 50 juegos, aunque lógicamente la cantidad de títulos iba disminuyendo a medida que la calidad (y el peso) aumentaba. El truco para meter los juegos en tan poco espacio era simple: fuera con todo lo que no fuese importante, como vídeos, audios, música y cualquier añadido. Al juego puro y duro. Este recorte hacía que algunos títulos ni siquiera funcionaban (todo el mundo se quedó con ganas de probar el Leisure Suit Larry: Love for Sail!)

Pero los CD-MIX eran un recopilatorio de juegos comprimidos y metidos en una carpeta. Estaban muy trabajados: tenían menús personalizados, una pequeña interfaz y agrupaban los juegos por tipologías y temáticas. De una manera muy similar a los menús que tenemos hoy en las videoconsolas de última generación.

¿Qué juegos venían?

Haciendo arqueología (y gracias a Forocoches) se puede encontrar una lista de los juegos que venían incorporados dentro de cada CD-MIX. Se trataba de una mezcla bastante ecléctica pero que siempre incorporaba un pelotazo de primer orden con otros juegos de gran calidad.

Así, el primer CD-MIX, venía con monumentos como el Worms, el FIFA 96 (primer FIFA en 3D) y un pack de juegos FPS maravillosos: Duke Nukem 3D, Hexxen y Heretic. Y también tenía el PC Mus, una joya de la programación española noventera. El CD-MIX 7 nos tiraba a la cara un Quake recortadísimo de efectos al estar comprimido pero que seguía siendo un juegazo, acompañado por un puñado de juegos deportivos y las primeras adaptaciones de la Sega Saturn para PC.

Pero el verdadero salto evolutivo, y el aldabonazo completo del éxito de aquellos recopilatorios piratas, lo dio el CD-MIX 8 con un top 1 que llegaba directo de las estanterías a tu PC: Tomb Raider. Las aventuras de Lara Croft se convirtieron en un superventas en todas las plataformas, especialmente en PC, y todo el mundo quería tener EL JUEGO del momento. Así que aquel CD-MIX se convirtió en un must de la época.

Aunque cada gamer old school tiene su corazoncito, es probable que el mejor y más querido CD-MIX sea el 9. Dos discos recopilatorios con melocotonazos como Diablo, Need For Speed, Dungeon Keeper o City of the Lost Children. Igualmente, el CD-MIX 10 contó con el juego del año: FIFA 98, junto con el no menor Quake 2. La historia de los videojuegos en dos CDs de 700 megas.

¿Quién los hacía?

Entramos en terreno de las leyendas urbanas. Algunos decían que venían de Valladolid y otros que de Asturias. Mucha gente pensaba que los preparaban becarios de la facultad de informática con mucho tiempo libre.

Los CD-MIX originales estaban firmados por Le Chuck, que era el nombre del malo de la mítica aventura gráfica Monkey Island. Es decir, alguien que sabía muy bien las reglas que estaba rompiendo al montar el sistema. O quizás lo que empezó siendo una idea, se acabó convirtiendo en algo que se escapó al control de Le Chuck como él mismo dejó claro en la firma de su última “obra maestra”.

Parece ser que a Le Chuck no le gustó que le copiasen la idea, cosa que no deja de ser irónica al tratarse claramente de un acto de piratería. Pero lo cierto es que, aunque el CD-MIX era el número uno, existían otros recopilatorios similares como Tattoo o Ciberdemon. O incluso recopilatorios temáticos: Mastergame, CD Games Collection, Quark…

Pero… ¿esto que nos cuentas no era altamente ilegal?

Lo era y lo sigue siendo. Era una forma descarada de piratería y sin duda pudo causar mucho prejuicio a las distribuidoras. Pero también fue una forma de cultivar a una generación de jugadores en un momento en el que los recursos eran limitados y realizar una inversión en juegos era casi imposible, salvo el típico regalo navideño o de cumpleaños.

También, y que no sirva de excusa, era una época preinternet (y un poco pretodo), sin el aprecio que tenemos ahora a la industria y a los creadores: hablamos del pirateado de Playstation y otras consolas, el grabado de cintas, de música o la descarga de películas. La generación de “El Rincón del Vago”. Por suerte también se superó.

Curiosamente, un alto porcentaje de los amantes de los videojuegos que nacieron con los CD-MIX son hoy en día coleccionistas de alto valor, prefiriendo versiones originales, ediciones de coleccionistas y otros accesorios. Nada relacionado con la piratería que quedó atrás, como aquella época salvaje donde Le Chuck nos dio horas y horas de diversión en aquellas latas sobrecalentadas que teníamos en nuestra habitación.

 

Fe de erratas: Se ha corregido ‘Nukem Dukem 3D’ por el correcto nombre del juego ‘Duke Nukem 3D’.

  • Javier Iglesias

    Por Javier Iglesias

    Juntando letras desde que tengo uso de la razón. Soldado de fortuna en el mundo de la comunicación. Una cita de Vinton Cerf: “Todavía hay mucha gente que ofrece contenidos por el mero placer de saber que la información puede resultar útil a otras personas".

¿Qué te ha parecido?

Te doy mis diez

Me indigna

Me entristece

Fli-po

Me partooo