Cultura Popular

‘Aniquilación’: El mindfuck de Alex Garland en Netflix que no nos podemos sacar de la cabeza

Es el objeto ideal para llenar uno de los pasatiempos favoritos de Internet: la creación de teorías

· ¿Realmente hay una explicación coherente para ese final o se han quedado conmigo?

Es el objeto ideal para llenar uno de los pasatiempos favoritos de Internet: la creación de teorías

· ¿Realmente hay una explicación coherente para ese final o se han quedado conmigo?

Para estar transformando la manera en la que se distribuye y se consume el cine en todo el mundo, Netflix no tiene precisamente el mejor historial en lo que respecta a sus películas originales. Sí, empezó fuerte con Beasts of No Nation (que estaba muy bien, pero ya nadie se acuerda de ella) y se ha colado en los Oscar con Mudbound. Pero su catálogo está principalmente abastecido de películas de segunda (y de tercera), títulos que son carne de directo a vídeo o parecen haber sido rechazados por todos los estudios antes de recaer en sus manos.

Quizá sea solo un espejismo en el erial cinematográfico que es Netflix, pero la cosa podría cambiar bastante después de Aniquilación, de Alex Garland. Lo nuevo del director de aquella pequeña maravilla sci-fi que fue Ex-Machina es un experimento, tanto en lo narrativo como en lo comercial. Por miedo a que fuera “demasiado intelectual” para la audiencia, Paramount vendió los derechos internacionales de la película al gigante de la televisión por Internet. Netflix la estrenó en cines estadounidenses de forma limitada el 23 de febrero, y tan solo dos semanas después, ya estaba disponible en todo el mundo a través de la plataforma. Si los números les cuadran, probablemente veamos más estrenos de este tipo en los próximos años.

Pero estrategias aparte, lo que ha conseguido Netflix con Aniquilación es una película original que, para variar, estimula al espectador y resulta memorable. La gente está viéndola, y está hablando de ella. Las reacciones oscilan entre la fascinación y la confusión, lo que nos dice que podríamos estar ante una de esas piezas de ciencia ficción con potencial para convertirse en un clásico con el tiempo. Aniquilación se suma a la corriente más auteur y experimental del género, que en los últimos años nos ha dejado obras mayúsculas como Under the Skin o La llegada con las que la de Garland tiene bastante en común-, películas que indican que podríamos estar viviendo un renacimiento del género en su forma más visionaria y sugestiva.

Aviso: Esta entrada contiene spoilers de la película.

El film cuenta la historia de Lena (Natalie Portman), bióloga y exsoldado que se une a una misión para investigar lo que le ocurrió a su marido, Kane (Oscar Isaac), tras adentrarse en el Área X, una zona cubierta por un fenómeno misterioso conocido como el Resplandor, que se esparce por la costa americana. Junto a un grupo de especialistas formado íntegramente por mujeres (una psicóloga, una astrofísica, una antropóloga y una paramédica), Lena se adentra en los peligrosos bosques del Área X para tratar de comprender qué es exactamente el Resplandor, encontrándose con un precioso y grotesco universo de paisajes y criaturas mutadas del que parece imposible salir con vida, o con la cordura intacta. La película transita en el ámbito de lo onírico, lo metafórico y lo poético para plantear un misterio inquietante y por momentos terrorífico (la escalofriante escena del oso se queda con nosotros para siempre), valiéndose de las imágenes y el sonido para envolver por completo al espectador y llevarlo hacia un tramo final de los que no se olvidan pronto.

Estamos ante una de esas películas que aparentemente dejan con más interrogantes que respuestas, que invitan al debate, al análisis pormenorizado, que dividen y provocan enemistades. ¿Qué ha pasado exactamente? ¿Podemos confiar en las imágenes para entender lo que hemos visto? ¿Realmente hay una explicación coherente o se han quedado conmigo? Aniquilación es el objeto ideal para llenar uno de los pasatiempos favoritos de Internet: la creación de teorías. La película se basa en la primera de las novelas que conforman la trilogía Southern Reach, escrita por Jeff VanderMeer, pero el director ha reconocido haber escrito el guion habiendo leído solo el primer libro, del que además se ha distanciado en aspectos clave. Por eso, para encontrar respuestas, hay que atender al propio discurso de la película.

Al contrario que la novela, que no explica el origen del evento, Aniquilación sí nos muestra lo que da lugar al Resplandor, la colisión de un “meteorito” sobre un faro, donde se crea una zona cero a partir de la cual se expandirá el fenómeno. En la propia película se plantean tres teorías: puede ser un evento religioso, extraterrestre, o la aparición de una dimensión superior. A medida que avanza la trama, y en especial durante el clímax, se nos confirma inequívocamente que se trata de un fenómeno alienígena. Lo que ocurre durante la expedición en la que las protagonistas van cayendo una a una, víctimas de los depredadores mutados o la locura, tiene su aclaración en la teoría de la física, Josie Radek (Tessa Thompson), que expone que el Resplandor es un prisma que no solo refracta la luz, transfigurando la naturaleza y dando lugar a los vivos colores que revisten el Área X, sino también el ADN animal, vegetal y humano, creando híbridos y creciendo hasta cubrirlo todo. El objetivo es la “aniquilación”, como desvela antes de fusionarse con el Resplandor la Dra. Ventress (Jennifer Jason Leigh), la desaparición de la individualidad, cuando el Resplandor, “cubra todos nuestros cuerpos y nuestras mentes sean fragmentadas hasta que no quede nada de nadie en ninguna parte”, es decir, hasta que el organismo extraterrestre nos haya asimilado totalmente.

Hasta ahí está más o menos claro. Según los datos que tenemos, se trata de una invasión alienígena muy distinta a la que el cine nos ha mostrado hasta ahora. Pero entonces llega el final, la parte que más ha desconcertado a la audiencia. La única superviviente, Lena, alcanza el faro, donde da con una grabación en la que una copia biológica de Kane lo obliga a suicidarse, para posteriormente reemplazarlo (de ahí que cuando regresa del Área X, este no posea los recuerdos del Kane original). Allí, Lena se encuentra con un extraño ser antropomorfo con el que se enzarza en una especie de confrontación/danza interpretativa. La teoría más extendida dice que esta criatura es una copia a medio desarrollar de Lena, que al igual que ocurrió con Kane, lucha por acabar con la original para sustituirla. Durante esta escena observamos cómo la copia aprende y trata de adoptar la estructura genética de Lena. Sin embargo, la bióloga opone resistencia y acaba con ella usando una granada, con lo que destruye todos los organismos interconectados dentro del Resplandor. Finalmente, volvemos a ver a Lena fuera del Resplandor, reencontrándose con la copia de Kane después de su experiencia en el Área X. Lena sigue siendo ella, solo que, como nos indica el cambio en sus ojos, parte de la criatura ha conseguido entrar en ella, y por tanto ha sido alterada de alguna manera por el Resplandor.

Aunque esta sería la respuesta más satisfactoria, por la relativa sencillez y porque encajan todas las piezas, existen otras teorías más elaboradas sobre lo que ocurre en Aniquilación. Un usuario de Reddit ofrece una explicación más arraigada en la ciencia y la psicología que está gustando mucho: “La película es un tratado sobre la naturaleza humana. Partimos de una célula y a continuación evolucionamos y cambiamos. Las científicas de la película atraviesan el mismo proceso, pero de manera inversa. Cuando Lena llega al faro, todo empieza a convertirse en una unidad. Es cuando ella encuentra la singularidad. Es como la historia del universo al revés. La singularidad envuelve la naturaleza humana, y con ella nuestra tendencia autodestructiva, que forma parte de nuestro ADN, y que se manifiesta a través de las infidelidades de Lena. Cuando las científicas se acercan a la singularidad, empiezan a reflejar su naturaleza autodestructiva. La física (que se provoca lesiones a sí misma) acepta perder su forma original y convertirse en planta. Lena ve a su marido en un vídeo, pero en realidad es la singularidad que ha adoptado su físico y su naturaleza autodestructiva (su inclinación al suicidio). […] La singularidad trata de tomar la forma de Lena y también intenta que se suicide, pero acaba estallando, reflejando de nuevo la humanidad al destruirse. Lena escapa, pero ha sido cambiada por el Resplandor y ahora es, físicamente, una persona muy diferente”.

Otros usuarios se valen de la filosofía para desgranar el final, concretamente de la teoría de la sombra de Jung: “La sombra es un problema moral que desafía nuestra consciencia, ya que nadie puede ser consciente de su sombra sin un esfuerzo moral considerable. Para ser consciente hay que reconocer los aspectos más oscuros de la personalidad como presentes y reales. Este acto es una condición esencial para conocerse a sí mismo”. Es decir, al entrar al Resplandor, Lena y el resto de científicos se enfrentan a su sombra, a sus partes más oscuras, y acaban destruidos al no poder aceptarlas, o cambiados para siempre, lo cual se podría relacionar con la previa reflexión sobre la naturaleza autodestructiva del ser humano.

Por otro lado, Collider sostiene que, en realidad, Aniquilación es una película sobre el cáncer: “Es evidente desde los primeros quince minutos que la premisa de la película es ‘¿Qué pasaría si el planeta tuviera cáncer’. […] Lo deducimos inmediatamente durante la primera clase de Lena en John Hopkins, donde habla de la división de células, cómo se dividen y mutan rápidamente. A continuación vemos cómo algo se estrella contra un faro y empieza a expandirse. Este extraño fenómeno es una metáfora de cómo aparece el cáncer. Todo está normal, de repente deja de estarlo, y en su lugar nos encontramos algo que muta y se propaga, como el Resplandor. […] Básicamente, Garland toma un fenómeno bilológico y lo representa de manera similar a Viaje alucinante, solo que en vez de reducir de tamaño a unos científicos para que se introduzcan en un cuerpo, el cuerpo que están estudiando es la Tierra”.

Finalmente, Bustle argumenta que todos los temas de Aniquilación convergen en un símbolo, el tatuaje de Lena, una serpiente enredada en el símbolo del infinito que se muerde su propia cola. Esta imagen, conocida como ouroboros, ha tenido varios significados a lo largo de la historia. Representa la renovación continua, la vida y la muerte y la unión de los opuestos, lo que podría relacionarse con la mutación genética que produce el Resplandor. También se relaciona con las primeras observaciones de la Vía Láctea, lo que podría aludir a la naturaleza extraterrestre del fenómeno. Y por último, el ouroboros significa auto-destrucción, así que las piezas encajan. El tatuaje no solo aparece en el brazo de Lena, sino también en otros cuerpos, como el de Kane o el de Anya (Gina Rodríguez), lo que podría ser una marca de la mutación que el Resplandor está llevando a cabo en ellos.

Sea como fuere, lo que está claro es que Aniquilación es una película extraordinaria por su capacidad para transportarnos a un estado de sueño y confusión y empujarnos a pensar y cuestionarnos lo que estamos viendo. Todas las teorías aquí expuestas tienen sentido, pero al final, cada espectador se debe quedar con su propia lectura. La atención al detalle es muy importante, por lo que para abarcar y comprender la película en su totalidad quizá sea necesario verla varias veces. Aniquilación es tan solo el segundo largometraje de Alex Garland, pero con él nos ha dejado claro que sabe perfectamente cómo hacer una película de ciencia ficción para la posteridad.

  • Pedro J. García

    Por Pedro J. García

    Traductor e investigador de lo audiovisual. Me dejo la vista, la espalda y el corazón devorando cultura popular y escribiendo sobre ella.

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