Cultura Popular

Alan Rickman y sus malos antes de Severus Snape en Harry Potter

El actor inglés falleció a los 69 años víctima de un cáncer:

· Sus malos malísimos siempre tenían altas dosis de encanto y clase 'british', ¿te acuerdas de todos?

El actor inglés falleció a los 69 años víctima de un cáncer:

· Sus malos malísimos siempre tenían altas dosis de encanto y clase 'british', ¿te acuerdas de todos?

Pocos días antes que él, un 11 de enero, se fue el primer brujo, David Bowie, hechicero fascinante y Rey de los Goblins en Dentro del labertinto. Después, un 14 de enero, Alan Rickman nos dejó. Este intérprete británico que nos ha regalado grandes interpretaciones nos legó un icono pop: Severus Snape, el malo-pero-bueno por excelencia en Harry Potter.

Se curtió y saltó a la fama en el teatro, pero si has nacido a partir de finales de los 80, para ti será por y para siempre ese profesor de Hogwarts que asesinó a Dumbledore pero sin querer. Sin embargo, antes de encarnar a este villano (con corazón de oro), Rickman ya se había encargado de demostrarnos que lo suyo era ser un chungo, con todo el estilo british que se quiera, eso sí, en películas inolvidables. Le recordamos en todas ellas:

Severus Snape en la ‘octología’ de Harry Potter: El villano con el corazón de oro

Desde la primera película era el punching ball de la saga. Frío, oscuro (nunca mejor dicho) y bastante chuleta era todo lo que necesitábamos para exigir a gritos un doloroso castigo. Lo que jamás sospecharíamos es que aquel Severus Snape que hacía sufrir a Harry Potter en un cuartucho iba a ser uno de los personajes más queridos por todos los fans.

Una de las escenas que nos marcó para la posteridad fue cuando pasaba eso con Albus Dumbledore.

Su discurso introductorio de la clase de Pociones ya nos había hecho sospechar desde el principio:

«Ustedes están aquí para aprender la sutil ciencia y el arte exacto de hacer pociones. Dado que habrá muy poco de tontos movimientos de varita aquí, muchos de ustedes van a dudar de que esto sea magia. No espero que realmente entiendan la belleza de un caldero hirviendo suavemente, con sus vapores brillantes, el delicado poder de los líquidos que se deslizan a través de las venas humanas, hechizando la mente, engañando los sentidos… Puedo enseñarles cómo embotellar la fama, preparar la gloria, ¡hasta ponerle un alto a la muerte! A menos que sean como el montón de alcornoques a los que, habitualmente, tengo que enseñar.»

Su predilección por la casa que todo el mundo odiaba, Slitheryn (menos tú, vale, pues eres un rarito, alguien tenía que decírtelo), tampoco ayudaba mucho. La realidad es que Severus siempre intentó proteger a Harry, aunque eso fuera complicado de creer en su momento, cuando su alumno favorito parecía ser Draco Malfoy, odiado por el resto del planeta, y su piñata favorita, el enternecedor Neville Longbottom.

«No sé si lo has notado, Lupin, pero Neville Longbottom está aquí. No sería bueno darle un trabajo demasiado difícil, a menos que la señorita Granger esté dándole instrucciones al oído.»

Otro de los momentos inolvidables que nos brindó el actor Alan Rickman es el descubrimiento a la humanidad del Veritaserum, aquella poción que revelaba los más íntimos secretos de cualquier persona.

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El final, ya por todos conocido nos dejó una huella imborrable. Volver sobre nuestros pasos mientras contemplábamos aquel Patronus que compartía con la madre de Harry y premonizaba algo más que una compleja casualidad.

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Aquí, además, te contábamos cómo hubiera sido la saga Harry Potter contada desde la perspectiva de Snape.

Hans Gruber, pesadilla de Bruce Willis en La jungla de cristal (1988)

Qué frialdad, qué desprecio por lo yankee, qué terrorista sin ideales era Hans Gruber. Y cómo le irritaba ese John McClane que iba de cowboy por la vida y que le fastidiaba su fantástico plan de secuestrar el Nakatomi Plaza. Pero con este poli de Nueva York se había topado, y…

vía AlanRickmanDaily

vía AlanRickmanDaily

 

Consiguió este papel pasados los cuarenta, a los dos días de aterrizar en Los Ángeles, y a partir de ahí Hollywood contaría con él para dar vida a otros muchos más malos con estilazo:

Cómo molas, Alan.

Cómo molas, Alan.

 

El sheriff de Nottingham, en Robin Hood: Príncipe de los ladrones (1991), de Kevin Costner

Rickman pilló carrerilla con esto de ser malo malísimo y se marcó un papel de villano de opereta en el Robin Hood protagonizado por Kevin Costner, antes de que este pobre señor se convirtiera en veneno para la taquilla.

Allí ejercía de sheriff de Nottingham, un noble cruel con una más que probable megalomanía, grandes problemas para establecer vínculos afectivos (le quería birlar a toda costa la novia a Robin) y una preocupante dependencia de una bruja con el pelo muy fosco.

Ni ese tinte zahíno, ni ese papel de antagonista malísimo pero con escasas dotes de estadista ni los gestos de dibujo animado que Alan tuvo que desplegar con este personaje le robaron ni un ápice de clase:

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Rasputín (1996): Alan Rickman en HBO 

Aquí ya mostró su predilección por añadirle a la maldad unas dosis de magia oscura. El intérprete inglés se atrevió con un malo histórico, Rasputín, consejero del último zar de Rusia. Aquí compartía pantalla con Ian McKellen, a.k.a. Gandalf, a.k.a. Magneto. Y también era un conquistador. Porque una cosa que aún no hemos dicho es que Alan siempre les daba a sus malos un atractivo y un magnetismo muy perturbador.

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Love Actually (2003). Alan Rickman nos roba nuestra fe en el matrimonio

Vale, aquí no era malo, sólo era un esposo un poco infiel que, vencido por la rutina de un longevo matrimonio, tiraba por la calle de en medio y se enamoraba de su joven secretaria. En esta escena Emma Thompson, que interpretaba a su mujer, se daba cuenta de que el collar que su marido había comprado no era para ella. Alan le hacía llorar, ¡y a todos nosotros también, maldita sea!:

Además, en un visionado especial de Love Actually la pasada Navidad, la esposa del director del film, Richard Curtis, desveló lo que finalmente le ocurría a la pareja después de que la película terminara.

Siguen juntos, pero ya nada es lo que era.

Más malos

El prevaricador juez Turpin, de Sweeney Todd. El barbero diabólico de la calle Fleet (2007), que envió a Benjamin Barker a la cárcel en Australia con una acusación falsa para quedarse con su mujer y su hijo, o la voz (¡qué voz tenía Alan!) del tan malvado como sagaz pez piloto Joe en el film de animación ¡Socorro, soy un pez! (2000) son otros de sus papeles como representante del lado oscuro que nos lega.

Te echamos de menos.

rickman

  • Laura Caso

    Por Laura Caso

    Me gusta preguntar, me interesa casi todo y llevo fatal esperar. Si algún día me parezco a Bette Davis será que lo he hecho bien.

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