Cultura Popular

10 películas modernas de ciencia ficción para recuperar la fe en el género

Con el estreno de 'High Rise' revisitamos los films claves de la última época:

· Y nos damos cuenta de que hay esperanza para el 'sci-fi'. Vaya si la hay

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Parece que nunca ha sido un buen momento para la ciencia ficción. ¿O es solo un espejismo? Hablamos de uno de los géneros más denostados, ya sea de la literatura, del cine o la televisión, pero lo cierto es que es uno de los más capaces a la hora de hablar de la sociedad, de la política o de lo que se le ponga entre ceja y ceja. Este fin de semana llega a España la película High Rise, adaptación del escritor de culto J. G. Ballard, y las críticas hasta el momento han sido bastante positivas.

Si echamos la vista atrás, nos daremos cuenta de que los últimos años sí han sido un escenario interesante para el sci-fi, porque ha llegado incluso a las entregas de premios pero también porque muchos directores lo han empleado para llevar a cabo discursos y ejercicios de estilo estimulantes y rompedores. Hoy hacemos un recorrido a través de algunos de estos títulos, a través de diez películas modernas de ciencia ficción para recuperar la fe en el género.

Coherence (James Ward Byrkit, 2013)

Comenzamos con el ojito derecho del sci-fi independiente de los últimos años: algunos diréis que es trampa incluirla en esta lista, pues está tan cerca del terror psicológico como de la ciencia ficción, pero es sin duda una meritoria peli del género. Escrita y dirigida por James Ward Byrkit y aclamada en varios festivales de 2013, Coherence es una de esas cintas de las que es mejor adelantar poco para garantizar el desparrame de sesos. Podríamos describirla como un encuentro entre El ángel exterminador de Buñuel y los capítulos más WTF de Community.

Her (Spike Jonze, 2013)

ALERTA: culturetas intensitos. El director Spike Jonze, que enamoró a toda una generación con Cómo ser John Malkovich y Donde viven los monstruos, dio coba a sus inquietudes más moñas hasta dar con Her: un Joaquin Phoenix doliente por amor se cuela por la inteligencia artificial (adorable Scarlett Johansson, a la que ni siquiera vemos) que sustituye al Tinder del futuro. A pesar de sus aplausos, no nos pareció para tanto (preguntad a nuestra compi Isa Calderón): una película alargada y redundante no tan diferente de cualquier romance millennial con humanos.

susan

Looper (Rian Johnson, 2012)

Rian Johnson nos pone bastante cachondos. Tal vez no os suene su nombre, ni tampoco Brick, aquel noir juvenil y opera prima que conquistó a los críticos en 2005, pero sí Breaking Bad: el cineasta se puso tras las cámaras de episodios míticos como Fly u Ozymandias. Y es, para lo que nos interesa hoy, el creador de Looper, uno de los mejores tributos recientes a la ciencia ficción (y a su género preferido, el negro, por qué no). Joe (Joseph Gordon-Levitt) es un matón encargado de eliminar a gente que le envían del futuro, y un día se recibe a sí mismo (Bruce Willis).

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Ex Machina (Alex Garland, 2015)

Por producciones como esta, caballo de batalla del sci-fi moderno, mainstream y de calidad, la fórmula denostada por antonomasia llegó a la temporada de premios cinematográficos. Quizá fue Gravity, la odisea espacial de Alfonso Cuarón en 2013, la que hizo de estas pelis de género tan disfrutables para el público como para los académicos, pero ejemplares como Ex Machina han seguido su estela. Alex Garland, guionista de otro par de ciencia ficción como Sunshine y Nunca me abandones, revisita aquí una historia clásica, la de los androides con sentimientos.

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Mad Max: Furia en la carretera (George Miller, 2015)

Pero si hay una película por la que todos nos rasgamos las vestiduras, nos partimos la camisa y cualquier otra cosa que suene a entrega incondicional, desde el espectador sin pretensiones al académico ranciete que te puede dar el Oscar, es Mad Max: Furia en la carretera. Al final no se lo llevó George Miller, pero nos dejó muy claras un par de cosas: que la mala fama del remake no es para tanto (ha sido capaz de resucitar su propia saga más de treinta años después) y que la ciencia ficción aún es jugosa para hablar de lo cultural y entregar grandísimos personajes.

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Antiviral (Brandon Cronenberg, 2012)

Retrocedemos unos años en un vistazo de retrovisor y volvemos al circuito independiente para rendir homenaje a una película tan fascinante como desconocida. Y eso que el género lo lleva en la sangre (y nunca mejor dicho, porque sangrienta es un rato). Brandon Cronenberg, hijo de David Cronenberg (La mosca, Una historia de violencia…), escribió y dirigió este filme en el que hace honor al legado de su padre. Antiviral nos traslada a una sociedad en que el fanatismo ha creado una industria (y un peligroso mercado negro) que distribuye enfermedades de famosos.

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El congreso (Ari Folman, 2013)

No muy lejos de estos conflictos de identidad y apropiación se halla la gafapastada de la lista. Los gafapastas también merecemos vivir, y cuando nos ponemos, nos ponemos bien. Como El congreso, la propuesta que estrenó Ari Folman hace un par de años. No te suenan, ¿verdad? El director israelí, que narró en la animada Vals con Bashir (2008) un trágico capítulo del conflicto entre Palestina e Israel, aborda en esta la historia de una actriz (Robin Wright) que vende a los estudios una copia de sí misma. Animación, virguerías narrativas y bien de filosofar intensito.

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Orígenes (Mike Cahill, 2014)

Hay quien dice que las películas de Mike Cahill son menos inteligentes de lo que él quiere que parezcan, pero esas pretensiones son a veces necesarias para romper moldes en la industria. El director estadounidense se ha convertido en un niño mimado de los círculos y festivales indies del género por saber combinar la personalidad estética con la sensibilidad emocional. Con Otra tierra, de 2011, lanzó el órdago, y con Orígenes, ‘premiazo’ de Sitges hace dos ediciones, se hizo con la partida. Sobre ella también es mejor no saber; solo diremos que su premisa es científica.

Under the Skin (Jonathan Glazer, 2013)

Otro de los realizadores más interesantes del fantástico y la ciencia ficción, veterano de vídeos musicales y anuncios pero poco prolífico en la gran pantalla (tal vez recuerdes Reencarnación, con Nicole Kidman), es Jonathan Glazer. El británico se alió con otra musa del sci-fi moderno, Scarlett Johansson, a la que hemos visto en Her, Lucy y pronto en Ghost in the Shell, en Under the Skin, sorprendente tanto por su personaje femenino como por su hipnótico ejercicio visual. Adapta la novela de Michel Faber, sobre un alienígena que toma la forma de una atractiva mujer.

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Rompenieves (Bong Joon-ho, 2013)

Terminamos este recorrido con una apuesta más acorde a High Rise, el estreno de la semana; a su futurismo, a sus espacios cerrados, a su lucha de clases. Hablamos de Rompenieves, el salto al blockbuster con estrellas internacionales (veremos a Chris Evans y a Tilda Swinton, entre otros) de Bong Joon-ho, conocido sobre todo por el bicharraco de The Host (la coreana, claro, no la inspirada en Stephenie Meyer). La película recupera el espíritu orwelliano que tanto bien le ha hecho al género, y nos monta en el tren del futuro que cobija a la humanidad tras la destrucción.

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  • Víctor M. González

    Por Víctor M. González

    Periodista madrileño, estrella del pop en construcción. Apasionado del cine y la televisión en un encuentro improbable entre Wong Kar-wai y Tony Soprano. No te fíes demasiado de esa mezcla explosiva.

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