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Sofía Ellar, la cantautora que diseñó su carrera en un TFG, se viralizó en Instagram y ahora llena salas de conciertos

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Del trabajo fin de grado al 'sold out' en los conciertos:

· Sofía Ellar presentará su nuevo disco los días 9 y 10 de marzo en la Joy Eslava de Madrid

· De ella dicen que es una mezcla entre Cecilia y Russian Red

Del trabajo fin de grado al 'sold out' en los conciertos:

· Sofía Ellar presentará su nuevo disco los días 9 y 10 de marzo en la Joy Eslava de Madrid

· De ella dicen que es una mezcla entre Cecilia y Russian Red

Ya tenéis la foto de la orla, ya os podéis quedar tranquilos. Ahora dejadme intentarlo por lo menos”. Cuando Sofía Ellar (Londres, 1993) se graduó en ADE -más por imposición de sus padres que por voluntad propia- supo que era el momento de apartar las finanzas y dedicarse a la música. En la etapa final de la carrera ya había unido estas dos materias, puesto que su trabajo de fin de grado fue el punto de inicio de lo que es Sofía Ellar como artista: hizo un estudio de mercado de la industria, se convirtió a sí misma en el producto de venta y elaboró un modelo de negocio. Registró su nombre artístico, contactó con gente de la industria para dar empaque a su tesis y comenzó a utilizar las redes sociales como escaparate. Después de defender su trabajo, sacó la guitarra y se puso a cantar. La calificación que obtuvo fue un notable, pero le sirvió como punta de lanza para dirigir su carrera. El 23 de febrero esta cantautora nacida en Londres pero criada en Madrid saca su segundo disco y, después de llenar la Riviera el año pasado, lo presenta con dos conciertos consecutivos en la Joy Eslava.

¿Qué pasó después de defender ese TFG?

Ahí ya sabía que podía empezar sola, porque quien te dice si vales o no no son las grandes discográficas sino tu público. El método tradicional también funciona, te empujan muy bien y los grandes artistas tienen unas infraestructuras bárbaras, pero ese primer enganche con el público lo puedes tener de manera directa a través de las redes sociales.

¿Cómo llamas la atención entre tantos perfiles?

Con ensayo y error. Empecé a subir trocitos de canciones a Instagram y era un reto porque IG al principio solo te permitía subir 15 segundos de vídeo, y en ese tiempo tenías que llamar la atención de la gente para que pinchara en tu perfil y te empezara a seguir. Al principio estaba obcecada con el Inglés, y poco a poco te das cuenta de que las redes sociales son estadística y que cada like y cada follow es puro data, así que ves lo que la gente quiere y espera de ti.

¿Crees que hubieras podido dirigir tu carrera sin las redes?

Igual sí, nunca se sabe. Ir a la universidad fue una decisión acertada por parte de mis padres. Haber estudiado ADE, siendo bastante distinto a la música, me ha permitido tener las cosas más claras, porque entiendo la parte empresarial pero también el lado creativo del marketing. Los que nos dedicamos al arte somos unos locos y unos pirados, pero al final todos tenemos que vivir de algo porque el aire no da de comer.

Lanzas tu segundo disco, que vuelve a ser autofinanciado y autogestionado. ¿Cómo se hace eso?

Con mucha paciencia. ¡El pelo se me está cayendo! Ni el dinero ni la suerte caen de los árboles. Siempre hay un factor de suerte, por supuesto, estar en el momento adecuado en el sitio adecuado es importante, pero lo que hay detrás es mucho trabajo. Es difícil encontrar en esta industria a personas formadas con ganas de creer en un proyecto independiente, porque las estructuras tradicionales están tan asentadas que es complicado encontrar a esa figura freelance que quiera encajar en un proyecto donde todo se gestione desde la propia empresa de la artista, que es lo que hago yo.

¿Te ha llamado alguna discográfica?

Bueno, tengo muy bien contacto con ellos y me han contactado, pero no era el momento. También quiero demostrarme a mí misma que puedo hacerlo yo y quizá más adelante podemos volver a retomar la relación desde otra posición y no con esos contratos tan agresivos con el artista.

Cuando googleas Sofía Ellar lo que más se dice de ti es que eres un ‘fenómeno de Instagram’. Tienes más de 140k. ¿Te sientes identificada con esa definición?

La verdad es que no. Es curioso que IG haya sido mi punto fuerte porque ni soy la chica más mona que hay ahí ni subo fotos en bikini enseñando mi cuerpo espectacular porque ni lo tengo ni vivo de eso. No monetizo mis redes sociales ni hago cosas con marcas, por eso me cuesta entenderlo. No quiero decir de este agua no beberé, pero mi objetivo es la música y quiero que la gente venga a mis conciertos no porque soy más o menos mona. Me tienes que escuchar con los ojos vendados y te tiene que gustar. Yo planteo mi carrera a largo a plazo, quiero tener 40 años y que me sigan escuchando.

Entonces supongo que también rechazarás la etiqueta influencer.

Depende lo que sea influencer para ti. Para mí, como su nombre indica, es alguien que puede generar influencia, y si puedes crear influencia tiene que ser de manera positiva para hacer de las personas y del mundo algo mejor. Eso no hay marca que lo pague, es tu pura voluntad, aunque estando en el punto de mira la gente te ataca solo por respirar: si colaboras en una causa social, te atacan; si intentas reducir tu consumo de plástico o de cosas que afectan al medioambiente y fomentas el reciclaje, te atacan porque te dicen ‘tu móvil está hecho de plástico, de dónde crees que sale esto, eres una hipócrita’… Es complicado, pero si algo tenemos los influencers no son 140K, sino una voz que se puede proyectar como un megáfono, y la tenemos que usar para hacer el bien.

Hace unas semanas justo hablamos con algunos influencers y youtuber, como Rayden o Andrea Compton, sobre esos discursos del odio que tanto han proliferado en Internet. 

Aunque te dediques a la música, parece que si llegas a X seguidores estás en la obligación de opinar públicamente acerca de un atentado terrorista, de lo que está pasando con Cataluña, sobre el reportaje de ‘Stranger Pigs’… La gente te obliga: ‘Oye, ¿no estás viendo lo que está pasando con esto? ¿No tienes nada que decir al respecto? ¿Eres tan tonta que no te mojas?’ Y si caes y entras al trapo, se van a meter contigo de todas formas.

¿A quiénes admiras?

A un montón de personas. Ruth Lorenzo y su historia personal me fascina, o Andrés Suárez, que ha estado 15 años con su guitarra ganándose el pan y ahora le ves en un escenario dando la oportunidad a personas que tocan en la calle. Es auténtico. Le crecerá el pelo, pero no los humos, y eso escasea en el mundo del arte en general porque el ego se apodera de muchísimos artistas.

¿Crees que se puede apoderar de ti?

Creo y espero que no, porque estoy rodeada de mi familia y de los amigos de siempre. Esos si los cuidas bien te pegarán la colleja cuando te la tengan que pegar, da igual que llenes el Palacio de los Deportes o la Riviera.

  • Cecilia Marín

    Por Cecilia Marín

    Periodista. Dúctil y resolutiva. Una vez maté una cucaracha tirándole la guía telefónica encima. Todo en mí son grandes ideas. Nadie ha dicho si buenas o malas.

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