Creadores

Adriana Moragues: “Para tocar en el metro hay que tener más valor que para tocar en el Palacio de los Deportes”

Al miedo al folio en blanco Adriana Moragues (Sevilla, 1987) le puso cifra: 50.000 palabras. Era la medida de su primera novela. Porque hasta entonces, ella se había dedicado a hacer poesía con música. En 2015 publicaba su primer álbum, Vértices, con el que ha estado girando un par de años con la poeta Elvira Sastre como cómplice. Antes se había dedicado a estudiar ingeniería industrial, y aún antes, de niña, se entretenía dibujando.

De la última capa de toda esta matrioshka creativa ha nacido ese primer libro, el de las 50.000 palabras: Lo que no pude contarte. Una novela que gira en torno a Carla, una joven que se sale del camino establecido y decide mudarse a Madrid para dedicarse a la música.

Sobre expectativas frustradas, los músicos que no suenan en la radio y las personas que se atrevieron a hacer algo por primera vez habla Moragues en su debut literario y en esta conversación con Eslang.

¿De qué trata Lo que no pude contarte?

Es la historia de una persona joven que está en ese punto de inflexión de su vida en que no sabe bien a qué dedicarse. Nuestra generación ha sufrido mucho eso, porque parecía que si estudiabas una carrera ibas a tener trabajo de eso, nos lo prometieron mucho, y al final hemos optado por caminos muy diferentes. Es ese punto de inflexión de la vida de alguien.

¿Cuál crees que es el estado de ánimo perfecto para empezar a leer la novela?

En un momento de duda, si te sientes un poco perdido y un poco solo. Una persona que me ha escrito me ha dicho: “Me ha reconfortado leerlo porque me he dado cuenta de que no estoy sola cuando siento algo”. Ha encontrado una conexión con el personaje de Carla. Es un momento de búsqueda.

¿De dónde surgió la historia que querías contar en esta primera novela?

La editora me dijo, para guiarme un poco: “Escribe algo de lo que tú sepas”. Estamos en un momento en el que se está confundiendo mucho la fama con el éxito. Hay mucha gente que quiere ser famosa, como si ser famoso fuera la profesión. He vivido muchas cosas en este tiempo aquí en Madrid en el mundo de la música, he visto pocas facilidades a los músicos callejeros. Quería contarle a la gente que sigue la música lo que hay detrás de un cantautor, de un grupo. No solo viven de la música los que suenan en la radio. Era necesario contar un poco eso: qué hay detrás de un músico que no suena en la radio. Lo he hablado con muchos compañeros que se dedican a esto y cuando te preguntan a qué te dedicas y dices: “Soy músico”, te contestan: “Bueno, ya, pero con qué te ganas la vida”. Creo que a cualquier músico le digo esto y le ha pasado mil veces. Era necesario contar que no hace falta ser súper famoso para tener éxito.

Carla, la protagonista, es música callejera y toca en la línea 3. ¿Has escogido esa línea de metro en particular por algún motivo?

Es la de mi casa. Es la que estoy acostumbrada a coger y conozco el sentimiento de estar dentro, lo que se generaba. Una primera novela… Es muy importante escribir sobre lo que uno sabe y conoce, más adelante es cuando eres capaz de abstraerte más. Ahora mismo todo lo de la novela lo conozco bastante bien.

Entonces, ¿alguna vez has tocado tú en el metro?

No he tenido valor. Para tocar en el metro hay que tener más valor que para tocar en el Palacio de los Deportes. Porque ahí vienen a verte a ti, y en el metro te enfrentas a un público que cada día es diferente, cada día puede pasarte una cosa. Pero fueron muchos los compañeros que lo hicieron y me contaron historias.

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_ Sin duda, lo peor de un desamor es que nunca volvemos a ser los mismos. // Fragmento dentro de “Lo que no pude contarte”. . . 18 de Octubre, este JUEVES. Sale a la venta. Ojalá lo leáis y me hagáis saber qué os ha parecido. Estaré en Barcelona este Jueves presentándolo y firmando y cantando y haciendo todo lo que sé. Gracias por tantos mensajes llenos de ilusión porque llegue el día de su publicación. . . Podéis coger la imagen, copiarla y colgarla donde queráis, pasársela a tu ex o etiquetar a vuestra pareja. Lo bonito de haber escrito tantas palabras es que se muevan y lleguen a muchos de vosotros. // ⚡️#Loquenopudecontarte . . . El libro está dedicado a las mujeres de vida, pero en especial a mi abuela que justo se fue antes de publicarlo y no pudo leerlo. Esas rosas que salen detrás, es el plato donde cada mañana desayunaba. Y yo muero de amor de pensar que de alguna manera sus manos toquen este libro.

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En algunas entrevistas acerca de Lo que no pude contarte e, incluso, en tu cuenta de Instagram, hablando al respecto, has repetido mucho la cifra de las 50.000 palabras que tenías que entregar para este libro. ¿Se te han hecho bola?

Yo al principio dije que no, que me parecía un reto muy complicado. Yo leía: 50.000 palabras. Parecía que tenía un foco así el mail: 50.000 palabras. Yo decía: “¡Joder, no hay tantas palabras para escribir aunque las puedas repetir! Mi editora se reía. Yo tenía el contador de word y decía: “ya nada más me quedan 30.000”. A lo mejor habiendo estado todo el día entero decía: “Nada más que he escrito 1000 palabras”. Las últimas 15.000, 20.000 palabras, se hizo súper rápido. Pero al final he escrito que lo que tenía que ser.

O sea, que has sufrido escribiendo esta novela más que con todas tus canciones juntas.

Yo estudié ingeniería. No hay color con lo que yo he sufrido con este libro. Me ha parecido el reto mayor de mi vida, porque cuando hago algo me gusta hacerlo bien, soy bastante exigente. La música es lo mío, lo que llevo haciendo mucho tiempo. Cuando estudié la carrera me gustaba mucho y estaba centrada en eso. Esto ha sido un mundo que desconocía. Me he metido de pleno en una novela, que no eran relatos, y ha sido muy duro. Yo decía: “Lo quiero hacer bien, y si no está bien no lo saco”. A mi editora lo mismo la llamaba un viernes a las 12 de la noche: “Ana, no puedo con esto”. Y Ana: “Otra vez me vas a llamar para lo mismo. Venga, sigue, mañana hazlo otra vez”. Y al final ha sido una emoción increíble, para mí es lo más importante que he hecho en mi vida como proyecto profesional.

Aunque la música es lo tuyo, como dices, tu caso no es el típico de vocación desde la niñez. Descubriste que era tu pasión cuando estabas ya en la universidad, estudiando ingeniería industrial.

Yo era la típica que cuando cantaba el cumpleaños feliz cantaba otra canción, no tenía nada de oído. ¡Se reían de mí en mi familia! En casa, mi hermano y mi padre han ido al conservatorio, tocan el violonchelo y el piano. Yo siempre la música nada, a mí me gustaba pintar. De repente, con 20 años, cogí una guitarra que me habían regalado de pequeña y descubrí… Yo es que soy así, soy mucho de decir que no al principio y luego de ir a muerte. Con la novela me pasó igual, voy repitiendo el mismo patrón con todo lo que voy haciendo.

Operación Triunfo está marcando un hito en la cultura popular española del momento, como ya hiciera su primera edición. ¿Te has planteado alguna vez participar en un formato así?

Yo creo que hay que tener mucho valor para exponerte a eso. No me gustarían esas cosas, llevo muy mal lo de la intimidad y la fama. Soy para estar siempre en la sombra. Cuando empecé con la música hicimos una gira súper grande. Fuimos a Latinoamérica, a Estados Unidos… Ahí tuve el primer contacto con lo que es que la gente espere en la calle, con el público, y a mí llegó a abrumarme. Hay que valer mucho para exponerte y tener siempre esa buena cara. Siempre me gusta componer para otros. Cuando salió la novela, le decía a mi editora de broma: “¿No podemos ponerlo anónimo y poner una foto de un emoji de estos?”. Pero OT me encanta, soy súper fan, yo me pongo en IG y voy enlazando un vídeo con otro.

Claro, es mucha presión y atención sobre la cotidianidad o cualquier cosa que digan los concursantes. Para muestra, la tremenda polémica por la ‘mariconez’…

¡Además yo que soy súper mete patas! Me dirían: “Te tienes que ir porque la estás liando, cállate”. ¡Me quitarían el micro!

¿Tienes favoritos? Tanto de esta edición como de la anterior.

De la pasada soy muy fan de Alfred. Más que de Amaia, fíjate, ella me parece un talentazo, pero Alfred… A mí me gusta la gente que tiene un puntito de raro. Me suele encantar lo diferente… Alfred me parece un tío súper auténtico, Amaia también, es que es un talentazo ella. A Alfred le veo un tío que curra, Amaia lo trae desde siempre. Y de esta edición me gusta mucho Alba, creo que tiene una voz súper diferente y creo que todavía no ha explotado, no le han dado el tema [esta entrevista se hizo antes de la gala 6, la del ‘lloronazo’, así que las palabras de Adriana son un poco proféticas]. También me gusta mucho Dave, es un tío súper original, es diferente.

En Instagram compartes clips de tus actuaciones, textos tuyos… ¿Cómo es tu relación con redes sociales? ¿Crees que te han ayudado a dar a conocer tu trabajo?

No es natural, eh. No soy una persona que se levante y naturalmente diga: “Voy a grabar un buenos días”. Supongo que a conocer sí me ha ayudado, pero a a mí lo que más me aportan las redes sociales es a tener ganas de seguir, sin duda. Porque a mí me sigue haciendo ilusión cualquier mensaje, lo leo de verdad como la primera vez que me llegó uno.

Cuando salió la novela, le decía a mi editora de broma: ¿No podemos ponerlo anónimo y poner una foto de un emoji de estos?

Además, muchos de tus seguidores están compartiendo contigo sus fragmentos favoritos de la novela. ¿Hay alguno que notes que ha gustado de manera especial?

Hay uno que me han mandado varias veces que habla de lo diferente. Es un momento en el que Carla se tiene que poner delante de sus padres y decirles que toca en el metro. Y ahí me acuerdo de la gente que por primera vez ha hecho algo: las mujeres que se pusieron pantalones, los hombres que se pusieron tacones, un hombre que quiso ser bailarín, una mujer política… Gracias a esa gente estamos cambiando la palabra diferente. Carla se debatía en si decirlo o no y pensaba: “Lo voy a decir porque aunque no les guste no está mal”. Y creo que nosotros, la gente nacida en los 80 y los 90, incluso nuestros padres, y en estos últimos 50 años… Ha habido tantos cambios que nos hemos tenido que enfrentar mucho a decir cosas que por las que sabíamos que nos iban a criticar. Hoy en día, desde el que se pone un montón de tatuajes y su abuela le dice “qué estás haciendo”, la mujer que quiere ser madre soltera y se enfrenta a que sus padres no lo entiendan, los homosexuales, el que quiere dedicarse a tocar en la calle… Ese choque de hablarlo con alguien a quien sabes que no le va a gustar ahora mismo lo estamos viviendo un montón de gente.

¿Qué lecturas o qué autores te han ayudado a inspirarte a lo largo del proceso de escritura?

Yo creo que ha sido la etapa en la que más he leído novela. A mí me ha gustado siempre la poesía, siempre he leído mucha poesía desde pequeña. Novelas también había leído, pero esta vez me he empapado para fijarme sobre todo en el estilo: cómo describen una cafetería, cómo describen a un personaje. Le escribía a mi editora y le decía: “Mándame libros que creas que me puedan ayudar”. Sin duda el libro que me ha cambiado mi visión de la literatura, y de hecho yo lo noto mucho porque lo empecé a leer cuando estaba escribiendo de la página 100 en adelante de la novela, es un libro de Carmen Martín Gaite que se llama Nubosidad variable. Es una maravilla. La cito en la primera página porque a mí me ha cambiado. Me da mucho coraje que no siga viva para decírselo, porque me ha cambiado la forma de escribir y se nota muchísimo en el libro.

A partir de ahora, ¿qué se te presenta en el horizonte de próximos proyectos?

Soy una persona a la que no le gusta la soledad en casa y con el libro he perdido el miedo a la soledad. Me ponía a escribir y parecía que estaba con alguien y ha sido súper bonito. La escritura se va a quedar ya siempre conmigo. He estado en Barcelona con la editorial y mis editores y me han dicho que si quiero escribir otro que adelante. Estamos con la idea del nuevo, pero ya sabes que esto después son dos años. Y después con la música, que para mí es algo que es inevitable, yo no puedo obviar que soy músico. Estamos componiendo para mucha gente ahora y a partir de enero sacaremos un single nuevo. Aprovecho el libro y con el single haremos concierto y gira y seguramente vuelva a Sudamérica a presentarlo todo.

Adriana Moragues en un minuto

 

 

  • Laura Caso

    Por Laura Caso

    Me gusta preguntar, me interesa casi todo y llevo fatal esperar. Si algún día me parezco a Bette Davis será que lo he hecho bien.

  • Laura Martín

    Por Laura Martín

    En sexto de primaria suspendí matemáticas por primera vez, ahora me paso el día entre bases de datos y números para convertirlos en historias y cosas bonitas. En mi tiempo libre lucho por erradicar la Comic Sans. Detrás de toda la parafernalia, al final solo soy periodista.

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