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Entre ‘Westworld’ y ‘Altered Carbon’: ¿es posible que la mente sobreviva al cuerpo?

Y si fuera posible... ¿es deseable?

· Dos series de esta temporada han planteado, desde puntos muy diferentes, esta cuestión

· Un experimento científico con caracoles ha demostrado que la memoria puede transmitirse genéticamente

Y si fuera posible... ¿es deseable?

· Dos series de esta temporada han planteado, desde puntos muy diferentes, esta cuestión

· Un experimento científico con caracoles ha demostrado que la memoria puede transmitirse genéticamente

Cuando hemos consumido la mitad del año seriéfilo, ya podemos decir que la segunda temporada de Westworld se ha llevado el premio a la mayor voladura de mente de espectadores. Especialmente los giros argumentales que vemos el capítulo The Passenger (que no destriparemos aquí) en el que cristalizan los dilemas morales en base a los avances de la ciencia.

Los mismos dilemas morales que trata la ciencia ficción como ocurrió con Altered Carbon, “the next big thing” de Netflix que se quedó en poco más que en el goce estético de admirar el torso de Joel Kinnaman. Westworld y Altered Carbon se plantean, con mayor o menor fortuna, las siguientes preguntas: ¿Es posible la inmortalidad? ¿podremos transferir la mente de un cuerpo a otro? ¿seguiremos siendo la misma persona a través de este proceso?

Como siempre, la ciencia trata de adelantar a la ficción por sus propios medios y mientras contemplamos atónitos al empoderamiento de las IAS y la transferencia de consciencias, los científicos consiguen implantar los recuerdos de un caracol en el cerebro de otro. Un descubrimiento que nos lleva a la siguiente pregunta: ¿Podría hacerse realidad pronto lo que hemos visto en ambas ficciones?

El experimento Aplysia

El Aplysia californica es un caracol marino que se utilizar en múltiples experimentos de neurociencia ya que el funcionamiento celular y molecular de su cerebros es relativamente similar al de los seres humanos, con la ventaja de que estos caracoles sólo tienen 20.000 neuronas. Un número manejable.

Los científicos de la Universidad de California entrenaron a un grupo de caracoles para adoptar una postura defensiva tras recibir una pequeña descarga eléctrica en el cuerpo. Se hicieron dos grupos: los caracoles que se defendían y los que no lo hacían porque no estaban entrenados. El grupo de investigación extrajo el ARN de los caracoles, es decir, el mensajero de la memoria genética.

En el cuarto capítulo de la segunda temporada de ‘Westworld’ se plantea una de las claves de la segunda temporada. Foto: HBO.

Este ARN se inyectó a caracoles que no habían recibido descargas con resultados inmediatos: los caracoles con el ARN defensivo adoptaban la postura frente al grupo con ARN normal, que ofrecía el patrón de comportamiento común. Los investigadores profundizaron analizaron la reacción a nivel neuronal. Las neuronas con ARN de caracoles entrenados mostraban la misma recepción sensorial que se había detectado en el momento de las descargas.

¿Qué significa esto? Los investigadores de la Universidad de California buscaban la existencia de un rastro físico en la transmisión de la memoria, un rastro que quedaría guardado en la información genética. Es decir, que los recuerdos se pueden transmitir genéticamente.

Aunque todavía queda mucho que recorrer, la comunidad científica se ha mostrado bastante optimista sobre las posibilidades que abre este descubrimiento.

¿Existe la conciencia? ¿Dónde está que yo la vea?

Aunque los científicos han conseguido dar los primeros pasos para el traspaso de la memoria, todavía queda mucho para llegar los límites que propone Altered Carbon, por ejemplo. Quizás técnicamente sea posible en algún momento trasladar los datos de un cerebro a otro, pero, ¿qué ocurre con la experiencia propia, con los sentimientos, con el aprendizaje? En definitiva, con la conciencia.

Precisar la naturaleza de la consciencia ha sido un reto para la ciencia. Los avances en neurología nos dicen que la experiencia y el comportamiento del ser humano se dan en distintas partes del cerebro. No hay un área que podamos definir como “consciente” sino unas redes de neurocircuitos que involucran, entre otros, el apartado visual, los recuerdos y los sentimientos que producimos.

Pero, una vez más, los científicos siguen buscando los límites y han descubierto una parte del cerebro que podría albergar la conciencia. Se trata del claustrum y es una especie de superneurona que recubre todo el cerebro que crea una red neuronal única y de gran capacidad. Según Christof Koch, del Allen Institute for Brain Science, podría tratarse de la “estación central” de nuestro cerebro a través de la que se dirige la actividad neuronal.

A ver si Walt Disney iba a tener razón…

Un grupo de investigadores de la Universidad de Yale decapitó a 200 cerdos para tratar de reanimar la circulación de sus cerebros tras la muerte. El brutal experimento fue, hasta cierto punto, un éxito, ya que los se consiguió mantener con vida los cerebros durante 36 horas, permitiendo estudiar con gran detalle este órgano vivo .

Aunque ninguno de los cerebros dio señales de algo parecido a la conciencia, los resultados fueron inesperados: el equipo observó cómo miles de millones de células cerebrales continuaban funcionando como si nada hubiese ocurrido.

Dado que el trasplante de cerebro es virtualmente imposible, ¿para qué sirve este experimento? Además de aplicaciones en el campo de la circulación sanguínea en micro vasos, el mantenimiento de los cerebros en condiciones operativas servirá para realizar un Atlas del Cerebro nunca antes visto gracias a las nuevas tecnologías.

¡El transhumanismo ya está aquí!

Westworld y Altered Carbon recogen ideas del transhumanismo, una corriente de pensamiento que cree que nuestra especie pronto experimentará una evolución tecnológica en una forma nueva o superior: más y mejor conocimiento, cuerpos mejorados y vidas extendidas.

Aunque puede parecer un punto de vista muy poco realista, el transhumanismo se basa en una rama científica existente: la biología sintética. Se trata de la rama de la ciencia que se centra en el diseño y fabricación de sistemas biológicos que no existen en la naturaleza y la modificación de sistemas biológicos ya existentes.

La biología sintética abarca todo tipo de aplicaciones: desde la creación de órganos vivos para reemplazar los defectuosos a la tecnología de edición genética CRISPR pasando por la creación de alimentos sintéticos.

Por supuesto que el progreso tiene un precio, o al menos riegos a tener en cuenta. La biología sintética ha abierto nuevos caminos y parece ser el futuro de la Humanidad. Pero también conlleva peligro. De hecho, según el MIT, el Gobierno de Estados Unidos está evaluando una serie de contratiempos que podrían derivarse de la biología sintética. Y como la ciencia ficción sirve para hacer reflexionar a la Humanidad sobre sus parámetros éticos: ¿Qué mejor manera de acabar este artículo dejando la inquietante lista de los males que la biología sintética puede conllevar? ¿Estamos seguros de querer afrontar este futuro?

Foto: MIT.

  • Javier Iglesias

    Por Javier Iglesias

    Juntando letras desde que tengo uso de la razón. Soldado de fortuna en el mundo de la comunicación. Una cita de Vinton Cerf: “Todavía hay mucha gente que ofrece contenidos por el mero placer de saber que la información puede resultar útil a otras personas".

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