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Elon Musk después del submarino: de genio incomprendido a villano Bond

Su actitud durante la crisis de los niños tailandeses atrapados en una cueva ha consolidado la idea de que ha perdido pie:

· Repasamos los altos y los bajos de una carrera fulgurante

Su actitud durante la crisis de los niños tailandeses atrapados en una cueva ha consolidado la idea de que ha perdido pie:

· Repasamos los altos y los bajos de una carrera fulgurante

Japón no sólo produce alta tecnología. También destaca por fabricar inventos absurdos y con una utilidad limitada: los chindogu. La creación de chindogu (herramientas extrañas) puede llegar a ser un arte. Incluso está subvencionado con fondos internacionales, previa aprobación de la Sociedad Internacional del Chindogu que debe validar la creatividad y lo absurdo del invento. Pues bien, Elon Musk, empresario, inventor, salvador de la Humanidad y aspirante a villano del Universo Cinematográfico Marvel, es quizás el mayor desarrollador de chindogu del mundo.

Su última hazaña ha sido embarcarse en la construcción exprés de un minisubmarino para rescatar a un grupo de niños que habían quedado atrapados en una cueva subterránea en Tailandia. Mientras el mundo contenía el aliento, el tiempo se acababa y los militares encargados del rescate perdían a un compañero en la misión, Elon Musk subía vídeos y afirmaba que su “chindogu” iba a ser la salvación. Se plantó en la cueva y dejó el artilugio a disposición de los rescatadores, que agradecieron sinceramente el esfuerzo y continuaron con sus métodos de inmersión hasta rescatar a los pequeños.

A partir de aquí la historia se vuelve bastante rara, con Elon Musk pregonando como un loco por las redes sociales que su invento hubiera funcionado (cuando ya no hacía falta porque los niños estaba a salvo), enfrentándose a quien cuestionase sus intenciones e incluso llamando pederasta a uno de los rescatadores que había comentado que el submarino no podría funcionar en esa cueva (ya se ha disculpado por esto último). La cosa sigue, porque Musk quiere grabar un vídeo de él mismo entrando con el submarino en la cueva, lo que probablemente acabe mal. Parece que no hay nadie al volante de este Tesla.

Pero, más allá de sus excentricidades o salidas de tono, Elon Musk se ha embarcado en una cruzada personal por mejorar la vida de la humanidad a través de la ingeniería. Sus iniciativas tienen una extraña mezcla de marketing, amor por la ciencia y maneras de vendedor de tónicos infalibles en la plaza del pueblo. Quizás sea eso lo que le haga tan atractivo.

El inicio de todo: Paypal

¿De dónde surgió Elon Musk y su figura rutilante? El arranque de su carrera comenzó con el desarrollo de un servicio que probablemente utilices en tu día a día: PayPal. Aunque por aquel entonces Musk ya había vendido una compañía de gestión de sitios web por casi 300 millones de dólares, así que cuando inició X.com, la empresa desarrolladora de PayPal, ya era millonario.

La historia de PayPal es bastante curiosa ya que no sólo fue la iniciativa que permitió a Musk dar el paso a la fama, sino que en ella participaron también otros gurús de la tecnología: Chad Hurley, Steve Chen y Jawed Karim, que crearon YouTube años más tarde, o Reid Hoffman, que se sacó de la manga LinkedIN.

El caso es que, tras unos inicios turbulentos y una lucha contra la todopoderosa VISA, Paypal fue comprada por eBay y Elon Musk gano unos cuantos millones de dólares más. Millones que rápidamente invirtió.

Mirando las estrellas

Por aquel entonces la mirada de Musk se dirigía a las estrellas y se le metió entre ceja y ceja apostar por el viaje espacial civil. El sueño de Musk, al que realmente ha dedicado los últimos quince años de su vida, es enviar un cohete a Marte y para ello creó la empresa SpaceX.

En tan sólo 6 años esta empresa cumplió sus objetivos iniciales y firmó un acuerdo millonario con la NASA, convirtiendo sus lanzaderas y vehículos espaciales en la flota de conexión oficial entre la Tierra y la Estación Internacional.

Un hito de la ingeniería civil que se convirtió en una especie de circo cuando Musk decidió lanzar un coche al espacio con sus cohetes y tratar de que llegue Marte. Porque ese es el gran objetivo de Musk, que el hombre viaje a Marte en los flamantes cohetes Falcon de Space X.

Adiós al petróleo

Si su mirada estaba en las estrellas, su pensamiento estaba con nosotros. Preocupado por el futuro de la humanidad no se contentó con buscarnos otro planeta para vivir, quería que la Tierra sobreviviese. Así que buscó la manera de que contaminásemos menos: el Tesla Car.

La historia y turbulencias de esta compañía de coches es digna de estudio. En principio, la idea era brillante: construir un coche con baterías eléctricas que no dependiese de la gasolina. A continuación, buscó un nombre que pegase. El mundo tenía una deuda con Nikola Tesla y Musk reflotó su “marca” personal bautizando así sus automóviles. Y después copió la estrategia de Apple y diseñó un producto aspiracional que apelase a nuestros sentimientos más bajos y que, por otra parte, nos hiciese tener la conciencia tranquila.

El problema es que, como a muchos inventores, le fallaron los cálculos. Tesla Car entró de lleno en un sector muy competitivo y comenzó a pelear contra empresas centenarias y su red de influencias. Y subestimó los recursos que necesitaría para desarrollar su empresa, por lo que tuvo que invertir parte de su fortuna en mantener la empresa en pie.

Quizás esto fue agriando el carácter del mito, que cada vez se desmadraba más en sus insultos y desplantes a la prensa, usando el argumentario de Donald Trump y haciendo el ridículo.

Pero no olvidemos que el Tesla Roadster es el primer coche del mundo 100% eléctrico y autónomo. Un hito que le debemos a Musk.

El Hyperloop

Quizás su iniciativa más seria y con mayor impacto real sea la menos conocida. Se trata de revolucionar el transporte público utilizando tubos de vacío para mover personas y mercancías. Sí, lo has visto en Futurama.

Y en los Simpson.

Musk montó otra vez un conglomerado de empresas para desarrollar su proyecto. Y fue más allá, ya que liberó los diseños de su invento y el código de los programas que lo gestionaban para que fuese utilizado por cualquier persona. Aunque quizás la respuesta no ha sido la esperada, siempre hay inventores y soñadores que aprovechan estas oportunidades.

La iniciativa ya no pertenece a Musk, pero parece que tiene recorrido. Los desarrolladores se han reunido con varios países de la Unión Europea para tratar de implementar esta tecnología. Quizás la idea de Musk se convierta en el futuro de los transportes.

Genio y figura

Los últimos años de Musk hasta llegar al fatídico episodio del submarino y la cueva han sido una montaña rusa emocional para este creador, que parece haber sido superado por las redes sociales y su propio personaje. A pesar de ser uno de los filántropos más destacados de nuestro tiempo, se ha embarcado en una serie de proyectos bastante absurdos que pasamos a listar aquí:

-Se peleó con Mark Zuckemberg a través de las redes sobre la importancia de las redes sociales.

-Se enfadó con los medios de comunicación y creo su propio periódico, llamándolo como el mítico Pravda de la Unión Soviética.

-Anunció a bombo y platillo que buscaba novia, y finalmente la encontró.

-Inventó un lanzallamas y recaudó en 24 horas más de 3 millones de dólares para su desarrollo.

-Presentó unos ladrillos como los de Lego, pero a tamaño natural. Y quiere venderlos para construir casas de bajo coste.

-Creó The Boring Company, una empresa para desarrollar inventos inútiles (o chindogu).

Lo cierto es que Musk se puede considerar un empresario de éxito, un emprendedor nato y una mente revolucionaria, pero lo de las relaciones humanas y la empatía se le da, por el momento, regular.

  • Javier Iglesias

    Por Javier Iglesias

    Juntando letras desde que tengo uso de la razón. Soldado de fortuna en el mundo de la comunicación. Una cita de Vinton Cerf: “Todavía hay mucha gente que ofrece contenidos por el mero placer de saber que la información puede resultar útil a otras personas".

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