Vida

Por qué ser profesor es la profesión más hermosa del mundo

Carta abierta de David Calle, finalista del galardón Global Teacher Prize 2017, que premia al mejor maestro del mundo

· "El fracaso el mejor profesor es", dice el maestro Yoda en Star Wars. Y hay pocas verdades más absolutas que esa.

Carta abierta de David Calle, finalista del galardón Global Teacher Prize 2017, que premia al mejor maestro del mundo

· "El fracaso el mejor profesor es", dice el maestro Yoda en Star Wars. Y hay pocas verdades más absolutas que esa.

Gracias, Pedro. Por enseñarme, con 18 años, que la única forma de conseguir lo que me propusiera era a base de trabajo duro y esfuerzo y que siempre, fueran cuales fueran los obstáculos, tenía que intentar llegar a ser la mejor versión de mí mismo, todo lo mejor que pudiera llegar a ser. Sin importarme los primeros resultados, los posibles fracasos. “La vida es una carrera de fondo”, decía. “Haz 100, 200, 300 integrales y sacarás un 10 en el examen”. Y así fue.

Para mí, ser profesor es la profesión más hermosa del mundo. También la que exige una mayor responsabilidad. Tenemos la obligación de hacer que sean mejores que nosotros. Cualquier cosa que les digamos (o no les digamos) puede cambiar su vida para siempre. Tratar de inspirar en ellos ilusión por aprender, hacerles creer en sí mismos y convencerles de que con trabajo duro prácticamente pueden conseguir cualquier cosa es algo que me mueve día a día para, yo también, tratar de mejorar constantemente. Ver sus caras cuando he conseguido que entiendan algo, participar de sus suspensos y sus aprobados, de sus pequeños logros, ayudarles a superar sus frustraciones y sus problemas por el camino, para mí, es impagable.

No podría encontrar nada mejor que hacer y, afortunadamente, tengo la posibilidad de hacerlo día a día, incluso con millones de alumnos a los que no conozco personalmente. Sus comentarios en redes sociales, los emails que recibimos, nos devuelven con creces el esfuerzo. Es la energía que mi equipo y yo tomamos diariamente para continuar nuestro trabajo en Unicoos, por más que hacerlo de forma gratuita para todos ellos sea un problema con el que debemos luchar. Pero nuestro compromiso es brindar a todos las mismas oportunidades y seguiremos haciéndolo mientras podamos. El mundo tiene que cambiar y nuestros ‘unicoos’ podrán hacerlo. Tienen que hacerlo.

“Es que estudiar es un rollo”, “No me motiva estudiar una carrera para no poder trabajar de lo mío”… Yo pensaba lo mismo cuando era adolescente. De hecho, la contraportada de mi primer libro [‘No te rindas nunca’, Temas de Hoy] empieza con una de esas frases. Es cierto que no siempre todo lo que aprendemos en el instituto es divertido y que pensamos que no nos servirá en el futuro pero hoy, más todavía que hace unas décadas, cualquier cosa que aprendamos puede ser muy importante o relevante en nuestro futuro.

Pensaba, por ejemplo, que el análisis sintáctico en Lengua no servía para nada, y sin embargo ahora los lingüistas son clave en inteligencia artificial para el desarrollo de aplicaciones de reconocimiento de voz, corrección o búsquedas. En mi caso, tampoco le encontraba sentido a estudiar química. ¿Quién me iba a decir a mí que años después terminaría dando clases de esa asignatura o grabando vídeos en YouTube? En cuanto a lo de “trabajar en lo tuyo”, en los próximos 20 años, los avances tecnológicos van a cambiar radicalmente el modo en el que vivimos, la forma de relacionarnos o interactuar con el mundo que nos rodea. Cuanto más preparados estén los alumnos mejor podrán adaptarse a esos cambios y aprovechar las oportunidades que la vida pueda brindarles.

Soy profesor y, además, subo vídeos a YouTube, que no ‘youtuber’. Y no hay día que no lea las dudas y comentarios que nos dejan, por decenas. Por eso puedo afirmar que, en contra de lo que puede parecer, la mayoría de mis alumnos, a los que parece que no les importa nada, estudian en sus casas, durante horas, fines de semana incluidos y están preocupados por sus resultados. Quieren aprobar, quieren ser mejores y tratan por todos los medios de conseguirlo, aunque a veces, es cierto, no pongan todo de su parte, no lo hagan de la mejor manera posible o no consigan la motivación suficiente. Están deseando aprender, entender, esperando que alguien les ayude, muchas veces, a encontrar un camino. Una vez que lo consiguen o lo encuentran es muy difícil detenerlos. Y esa es nuestra responsabilidad como profesores. Si conseguimos inspirar en ellos la necesidad de ser curiosos, de preguntarse el porqué de las cosas, de estudiar o aprender más allá de lo que aparece en los libros, si les brindamos oportunidades y conseguimos que empiecen a creer en sí mismos, el trabajo ya está hecho. A partir de ahí, tienen a su disposición, a golpe de un clic, toda la información del mundo y centenas de recursos y avances tecnológicos.

Suelo decirles que se imaginen qué hubiera podido conseguir Newton, Einstein, Tesla o Galileo si hubieran tenido a su disposición el móvil que ellos solo usan para enviar ‘wasaps’ o subir una foto a Instagram. Suelo decirles que los próximos 30 años van a ser apasionantes y será mucho más divertido ser protagonistas de la revolución que nos espera que convertirse en meros espectadores.

Parte de esa revolución es la enseñanza online que, a través de YouTube, por ejemplo, aporta valor añadido al alumnado. El formato audiovisual es el formato al que están acostumbrados desde pequeños. Forma parte, incluso, de su ocio y su tiempo libre y es altamente interactivo. Les permite repasar cualquier concepto una y otra vez, repetirlo, rebobinarlo, detenerlo para intentar adelantarse al profesor. En cualquier lugar, a cualquier hora, estén donde estén. Y eso permite que todos los alumnos puedan partir de una misma base e iguala su nivel de partida ante una lección, lo cual puede de ser de gran ayuda para sus profesores… pero como ayuda. Considero que los vídeos están ahí exclusivamente para sumar porque, para mí, la figura del profesor en clase es insustituible. Siempre y cuando, naturalmente, el docente ponga de su parte y trate de aportar valor añadido a lo que transmite. De lo contrario, si seguimos haciendo lo mismo de siempre, si no aportamos ningún valor diferencial a nuestras clases, si no aprovechamos las horas que podemos interactuar con ellos, si nos limitamos a explicarles una lección sin dejarles participar, la diferencia con un vídeo en YouTube se difumina y los chavales desconectan en clase.

Cuando enciendo la cámara me suelen preguntar por algún consejo para preparar mejor un examen… Yo no lo conseguí en mi época de estudiante, pero el mejor consejo es que no lo dejen todo para el final y traten de organizarse diariamente para llevar al día lo que dan en clase y repasar aquellos conceptos que les impiden avanzar. Y después, que trabajen duro, que hagan ejercicios una y otra vez, que, como hace cualquier deportista de élite, entrenen una y otra vez para ser mejores. También es importante que sean pacientes, que no esperen resultados inmediatos y que no se dejen vencer por los fracasos que acumulen en el camino. “El fracaso el mejor profesor es”, dice el maestro Yoda en Star Wars. Y hay pocas verdades más absolutas que esa. Aprender de los errores y no rendirse nunca es la única manera de mejorar.

 

David Calle es profesor, CEO & Founder de Unicoos, un canal de vídeos en YouTube y una academia online en Internet y finalista del galardón Global Teacher Prize 2017, que premia al mejor maestro del mundo.

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