Vida

“Nos sentimos abandonados”: 50 jóvenes investigadores llevan meses esperando las ayudas FPU

Silencio desde diciembre de 2017:

· "Creemos que el Ministerio está jugando con nuestras vidas profesionales y personales"

Silencio desde diciembre de 2017:

· "Creemos que el Ministerio está jugando con nuestras vidas profesionales y personales"

En su cuenta de Twitter llevan la cuenta: 178 días, y subiendo. Medio centenar de beneficiarios por reserva y estimación de recursos llevan esperando seis meses la resolución definitiva para la concesión de las ayudas para la formación del profesorado universitario (FPU) del año 2016.

La situación es particularmente frustrante, no solo por lo que implica no percibir la ayuda, sino también por el completo abandono en el que nos encontramos“, explica un portavoz de los afectados, que denuncian haber contactado con los Vicerrectorados de sus respectivas universidades, con el Ministerio de Educación, mediante el correo electrónico administrativo que gestiona las Ayudas FPU… “y no hemos obtenido respuesta”.

Las ayudas FPU, promovidas por el MECD, están destinadas a la formación investigadora en programas de doctorado para la consecución del título de Doctor/a y la adquisición de competencias docentes universitarias, en cualquier área del conocimiento científico, que faciliten la futura incorporación de estas personas al sistema español de educación superior y de investigación científica.

Silencio desde diciembre

En septiembre de 2017, según explican los afectados en un texto enviado al ministerio, se publicó una resolución que contenía beneficiarios ‘renuncias’ (que renunciaban a la formalización del contrato) y un listado de candidatos ‘reservas’ (que ocuparían las plazas de los ‘renuncias’ por orden correlativo), de la que formaban parte los afectados (46 en concreto). Otra resolución posterior, fechada en diciembre de 2017, adjudicaba de forma provisional las ayudas renunciadas a los ‘reservas’ correspondientes. Desde entonces, y tras haber cumplido con los plazos para la presentación de los documentos necesarios, los 50 jóvenes investigadores siguen a la espera de firmar su contrato.

“A partir de diciembre debería haber sido instantáneo: que nuestros centros nos llamasen, firmásemos y nos incorporásemos y pudiésemos comenzar la labor investigadora, la docencia, percibir la ayuda… pero por motivos que se desconocen el Ministerio no ha publicado la resolución”, explica el portavoz de los afectados, que remarca que “las FPU son ayudas muy competitivas y el perfil de los beneficiarios es bueno: muchos premios extraordinarios de fin de estudios, premios de investigación, publicaciones en revistas de impacto…”.

“Nos sentimos abandonados”, denuncian. “Creemos que el Ministerio está jugando con nuestras vidas profesionales y personales manteniéndonos en esta situación de incertidumbre que nos afecta gravemente en nuestro día a día”. Llamadas y correos electrónicos no aclaran la situación, ya que “un día depende del Ministerio de Educación, al siguiente del de Economía” y el canal de información parece cerrado. “No sabemos si es por el tema político actual; también nos dijeron que el problema venía por los Presupuestos Generales del Estado, que es una gilipollez, porque nuestra convocatoria de FPU es la de 2016, es decir, dependeríamos de los Presupuestos de 2016 o, en su defecto, los de 2017. No tiene nada que ver con los Presupuestos de 2018 a no ser que el dinero se haya gastado en otra cosa”.

Sin remuneración

Algunos afectados y afectadas han tenido que emigrar al extranjero para poder trabajar en su área y estas ayudas son la única manera de volver a casa después de muchos años. En otros casos, se trata de alumnos y/o trabajadores brillantes que han notificado en sus respectivas empresas su selección provisional como personal investigador y cuya supervivencia ahora depende exclusivamente del comienzo y ejecución de las ayudas.

Otro grupo de beneficiarios, incluso, se matricularon en el programa de doctorado tras conocer su selección provisional. “En sus universidades exigían plazos de matriculación al programa de doctorado que finalizaban en febrero o marzo. En caso de no estar matriculados, se podían tener problemas para percibir la ayuda”, explica el comunicado. Uno de los requisitos para la citada ayuda es el de estar matriculado en el programa de doctorado. Por tanto, “pensando que durante esos meses saldría la resolución definitiva (como indicaron a través del email para los solicitantes), muchos de estos beneficiarios se matricularon en el programa esperando empezar a cobrar la ayuda a partir de marzo. No obstante, dado que la resolución definitiva aún no se ha publicado, estos beneficiarios están trabajando en sus proyectos de investigación, en sus respectivos centros de adscripción sin remuneración y sin saber cuándo se resolverá esta situación de incertidumbre“.

Dentro del grupo existen cuatro beneficiarios por estimación de recurso que sufren la misma situación que sus compañeros, “incluso es algo más grave”, destaca el portavoz. Son estudiantes a los que se les evaluó de forma errónea, presentaron un recurso porque no estaban satisfechos con su puntuación y, al aumentar posteriormente la baremación y superar la calificación mínima, obtuvieron la ayuda y el contrato predoctoral.

Historias de jóvenes investigadores precarios

Varios de los afectados y afectadas han querido contar su historia, cansados de que, tras meses de saberse beneficiarios de las ayudas, aún no hayan podido firmar su contrato. “Dependo de mi familia porque sin la seguridad de un contrato que no tenga que ir prorrogando cada par de meses no me planteo ser independiente económicamente, sumada a los precios de alquiler abusivos que sufrimos, sobre todo en las grandes ciudades, que hacen prácticamente imposible pensar en independizarse”, explica una de ellas. “Fui designada como reserva, por lo que estuve desde septiembre de 2017 hasta diciembre de 2017 yendo a trabajar en jornada completa (8-9 horas) sin cobrar por ello. Afortunadamente he conseguido que mi grupo de investigación me haya hecho un contrato de un año vigente desde diciembre de 2017 que voy prorrogando cada par de meses hasta que salga la resolución definitiva de la ayuda FPU”, añade.

Otro de los solicitantes ya se encuentra trabajando en su tesis doctoral como parte de su trabajo en un grupo de investigación, que también le aporta una remuneración. No obstante, señala con lamento “que dicho grupo debe gastar recursos económicos en mi contrato cuando podría dedicarlos a otra persona que no tuviera una ayuda predoctoral ya concedida”.

Tuve que rechazar una muy buena oferta laboral para ejercer de docente en un instituto privado porque ya había aceptado la beca“, asegura otro investigador afectado por el retraso en la resolución. “Realizo algunos trabajos esporádicos en el grupo de investigación (transcripciones, vaciado de fuentes, búsqueda bibliográfica…) y he cobrado solamente por uno de ellos (me hicieron una pequeña factura). Hasta que no nos den la beca no podré incorporarme plenamente en el grupo”.

  • Cristian Buades

    Por Cristian Buades

    Dicen que soy periodista, aunque algunos me llaman juntaletras. Tweetdeck humano, rastreador, un tipo serio.

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