Las chapuzas en las que has caído al independizarte por pura pereza | eslang

Las chapuzas en las que has caído al independizarte por pura pereza

La chapuza más gorda te ahorra tiempo y dinero:

  • "Le pasas una bayeta con agua y listo"
  • "Qué bien quedarían unos botellines de cervezas (vacíos) en el mueble"

Todos tenemos ganas de salir de casa e independizarnos. Tener nuestro propio pisito, aunque sea compartido, y no depender de nadie. Sin embargo, ese proceso de adaptación puede llegar a ser duro. La falta de tiempo y de organización nos convierte en seres salvajes capaces de hacer cualquier chapuza con tal de ganar algo de tiempo libre. Y esa chapuza al final se puede volver en tu contra. Quizás muchos detalles se te escapen, pero nosotros te los enumeramos uno a uno y, además, en segunda persona para que sientas algo de culpabilidad:

No utilices medio limón de comodín, mejor desinfecta

Si no sabes por qué huele tu nevera, quizás deberías echarle un ojo a esa pechuga de pollo que compraste hace una semana y que puede que quiera volver a los orígenes. Por favor, tírala. Y no utilices el medio limón de turno, que para un olor leve está bien, pero cuando el frigorífico huele como la sotana del ayatolá Jomeini a lo mejor te renta más utilizar Zotal. Y, por favor, si te da mucha pereza y te aguantas con el limón, no lo dejes mucho tiempo, que ni es incorrupto ni dura tanto como el ambientador de pino de tu coche.

No seas tan funcional con los manteles, acaban dando asco

Llega un momento en toda persona independizada en el que te planteas la rentabilidad de guardar cada día el mantel en el cajón o de no hacer la cama:

– Si voy a tener que sacarlo todos los días, ¿por qué no lo dejo puesto siempre?

Ya te aseguramos desde esta redacción que caer en este dilema ético te puede llevar a un círculo vicioso del que es imposible salir. Al final, te acostumbrarás, lo verás siempre limpio, quitarás las migajas del pan con la mano, las echarás en el plato y te olvidarás de su realidad. Repetimos: no caigas, sé fuerte. El mantel lo verás limpio, pero tendrá pegotes de una grasa indeterminada; quitarás las migajas del pan, pero te olvidarás de los cercos que dejan los vasos; pasarás la servilleta, pero siempre habrá una zona pegajosa en la mesa donde se te quedará el antebrazo pegado. Con saliva no se va, que nos conocemos.

Cuidado también con la limpieza del microondas: no vale mirar hacia otro lado, está hecho unos zorros.

microondas

Decorar con cervezas vacías tu piso es un signo de que estás muy tieso de pelas

Pero, chico, que en el Ikea venden unas velas decorativas tiradas de precio. ¿Que no tienes coche para llegar hasta allí? Cierto, pero el bazar chino que está a la vuelta de tu casa puede hacerte un apaño. Siempre puedes disimular tu pobreza con un poco de buen gusto.

Aunque no lo creas, el del bajo se dará cuenta de que le estás tirando las pelusas

Sabemos que vives en una guerra abierta contra la mugre y sabes que están conquistando posiciones en el frente de ataque. Cuando llevabas una semana en el piso apenas le diste importancia a esa pelusa que se asomaba lentamente por detrás del paragüero. Te resultó simpática. Le pusiste un nombre. Ahora es tu mayor enemiga. Se enreda en los cordones de tus zapatos, se reproduce constantemente debajo de tu cama y desarrolla colonias en las esquinas del pasillo.

Al final, estarás en un estado de psicosis y te darás cuenta de que ese cepillo lleno de pelusas no hace más que multiplicarlas. Te cabreas, te pones histérico. Quieres acabar con el tema de raíz y ves que los barrotes del patio interior son geniales para dejar al cepillo como nuevo. ¿A quién le va a molestar? Te aconsejamos que limpies tu cepillo en el cubo de la basura.

Ni somos unos aguafiestas, ni somos unos puritanos. Tenemos nuestras razones. Porque puede ser que el del bajo trabaje en la universidad donde estudias y que en un descanso, te coja por banda y te amenace con contarle a tu casero las veces que, borracho, empezaste a insultarlo a grito pelado en ese mismo patio donde acabaste con las pelusas. Nosotros ya hemos avisado.

Que no veas tu camisa no significa que no siga arrugada

Mañana tendrás que plancharla porque no te quedarán más. O hacer la mítica de colgarla en el cuarto de baño que, aunque no la deje igual, dará el pego en el trabajo.

duff

Y que no veas vasos limpios no significa que no haya suficiente vajilla en tu casa

Solo quiere decir que si limpiaras los vasos a lo mejor no tendrías que beber John Cor en la taza de Mickey Mouse.

alcohol

Aunque hagas un nudo idéntico al de tu compañero de piso, SIEMPRE se dará cuenta de que le has robado pan de molde

¿Que estás tirado en el sofá un fin de semana, no están tus compañeros de piso y lo que menos te apetece ahora mismo es salir a comprar? No te preocupes, puedes activar tu modo gitano  James Bond y ponerte a investigar las pertenencias de tus colegas.

Ves un paquete de pan de molde empezado pero casi lleno. Sabes que esta es la tuya: analizarás qué tipo de nudo marinero ha empleado tu compañero, ensayarás cómo hacerlo con las bolsas del Ahorra Más y cuando hayas dominado la técnica, la ejecutarás para que nadie se dé cuenta. Finalmente, le pondrás el alambrito (amarillo, azul o verde según el fabricante) para que quede profesional la jugada.

El problema es que en la mayoría de ocasiones, tu compañero suele ser tan marrullero como tú y aunque no sea capaz de hacer las cuentas, tiene un inventario mental de todo lo que tiene en la despensa: desde el queso manchego que le trajeron sus padres de San Clemente (Cuenca) hasta las oreadas Ruffles Jamón que compró para ver Eurovisión y que están cogidas con una pinza de la ropa. Él se callará y obviará todo lo que ha ocurrido. Sin embargo, cuando estés ausente te cogerá lo que no está en los escritos y en el momento en que discutáis al respecto acabaréis concluyendo con eso de “lo que me das por lo que me quitas” a pesar de que no haya ninguna voluntad de dar por parte de ambos.

¿Seguro que eso es aceite?

Son muchos los meses, tu freidora acumula demasiada materia orgánica y la densidad del aceite supera los niveles aceptables. Su color cambia del verde aceituna a un marrón negruzco que huele hasta el rellano. Te prometes a ti mismo que esta semana lo limpiarás, que no habrá más excusas. Pero te entra el hambre y te haces unas croquetas. Podrían estar mejor si no tuvieran esos pizcos negros que no sabes muy bien a qué pertenecen. Pueden ser los calamares del miércoles o los sanjacobos del martes. ¿Quién sabe? Mañana lo limpiarás, sin problema. De pronto, te acuerdas de que mañana tienes que planchar la ropa para la semana que viene, que al día siguiente no puedes y que el lunes ya es imposible.

-No va a pasar nada si está así otro día.

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  • Miguel Luque

    Miguel Luque

    Periodista, de Jaén y olivarero. Nunca estoy contento con lo que escribo hasta que compruebo que es verdad.

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