La apnea de WhatsApp o el síndrome de Google: así afecta la tecnología a tu salud | eslang

La apnea de WhatsApp o el síndrome de Google: así afecta la tecnología a tu salud

En concreto, el uso excesivo de la tecnología:

  • Hasta que los avances tecnológicos nos consigan la inmortalidad nos van a provocar unas cuantas patologías...
  • La mayor parte tiene que ver con problemas 'de toda la vida': ansiedad, miedo a la soledad, inseguridades...

La inmortalidad nos aguarda en un futuro no muy lejano: seremos más longevos, más resistentes y podremos reemplazar nuestros órganos dañados por otros. Y todo gracias a los avances científicos y la tecnología que los hace posible. Todo muy bonito, pero en el proceso de convertirnos en superhombres, nos enfrentamos a enfermedades que estos propios avances están provocando. Son las enfermedades 2.0.

Aunque realmente no están tipificadas como enfermedades o patologías por la Organización Mundial de la Salud, cada vez existen más estudios científicos rigurosos que tratan sobre estas “dolencias” más allá de los comportamientos sociales relacionados.

Para afrontar un problema, lo primero es reconocerlo. Los estudios son contundentes: los españoles estamos en el top ten de países que más utilizan el teléfono móvil, con una media superior a las dos horas de consumo diario. Este uso, y dependencia, de la tecnología ha causado la aparición de ciertas patologías que se han ido detectando a lo largo de estos últimos años. Y empiezan a ser conocidas como tecnopatías.

Apnea del WhatsApp

¿Te gusta este artículo? (Mirada al WhatsApp para ver la foto que han colgado en el grupo). Seguro que te reconoces en alguna patología, aunque sea (Abres de nuevo el WhatsApp porque se te ha ocurrido algo divertido que quieres contar) de manera casual. De hecho, ¿por qué no compartirlo en WhatsApp, Facebook, Twitter antes de acabar de leerlo? Y aprovechar para echar un vistazo rápido a lo que se comenta…

La situación que acabamos de describir se llama Apnea del WhatsApp: la consulta constante y compulsiva de una o varias aplicaciones en el smartphone. Si, además, no puedes acceder a las mismas, la ansiedad se dispara.

Esta enfermedad 2.0 tiene tal recorrido que incluso ha evolucionado. Hace más de diez años, en la era pre-iPhone, la tecnología rompedora se llamaba Blackberry. Llevar el correo electrónico al alcance de tu mano era tan disruptivo que causó auténtica adicción. A esta situación se le llamó CrackBerry y, como se puede ver, evolucionó al mismo ritmo que las aplicaciones que utilizábamos. Lo que empezó siendo una adicción a los emails se ha convertido en una compulsión por los mensajes push.

Depresión de Facebook

En ocasiones te puedes sentir solo, vacío o triste. Por suerte, hoy en día tenemos Facebook, y su maravilloso sistema de recuerdos, para ayudarnos a rememorar los momentos que hemos vivido y sacarnos una sonrisa. El problema, grave, es cuando esa actividad se convierte en una vía de escape de la realidad. Es la depresión de Facebook.

Esta patología toma su nombre de un estudio realizado por la Academia Americana de Pediatría. El estudio generó bastante debate ya que varios científicos se posicionaron a favor de Facebook como herramienta para mejorar la conexión social. Pero si creó cierta conciencia de los riesgos de uso desmedido de las redes sociales como vía de escape a la realidad.

Muy relacionado con la depresión de Facebook se encuentra el síndrome FOMO (Fear of Missing Out) que es el miedo a perderte algo y la necesidad de vivir la vida en función de las redes sociales y las interacciones que generan. Si has visto el capítulo Caída en Picado de Black Mirror sabes de qué estamos hablando.

Síndrome de Google

Aquellos tiempos en los que recordabas fechas, lugares, horas hasta el mínimo detalle han quedado atrás. Después de todo, ¿para qué los necesitas si llevas a San Google en tu bolsillo? La memoria (búsqueda rápida porque no lo recuerdas) eidética ya es un lujo del pasado. Bienvenido al Síndrome de Google.

Es una patología que afecta a la memoria. El cerebro pierde la capacidad de memorizar datos debido a la posibilidad de disponer de un acceso rápido y directo a la información. Hay muchas advertencias lanzadas por los científicos de que las tecnologías están cambiando la forma en que utilizamos el cerebro, aunque todavía no hay muchos estudios concluyentes. Precisamente el más reputado es el que relaciona la influencia de Google en la memoria.

Nomofobia

Estás en la calle y, de repente, tu corazón da un vuelco. ¡Te has dejado el móvil en casa! La angustia crece. ¿Qué vas a hacer tú sin tu smartphone? Lo buscas compulsivamente, incluso en sitios recónditos de tu ropa, como ese bolsillo interior del abrigo que jamás has utilizado. ¿Te suena esta sensación de ahogo ante la posibilidad de haber perdido u olvidado tu teléfono? Esto es la nomofobia.

Se trata del miedo irracional a estar sin teléfono móvil y se manifiesta de manera similar a la ansiedad. No sólo se trata de la angustia por perder el teléfono u olvidarlo en casa, la nomofobia también aparece cuándo la persona que la sufre se queda sin batería o su teléfono se desconecta por algún motivo. Incluso hay momentos en que sufrimos nomofobia cuando nos quedamos sin cobertura.

Su nombre viene de la expresión “no-mobile-phone-phobia” y responde a la necesidad de estar continuamente comunicado a través del dispositivo tecnológico. Los primeros estudios al respecto comenzaron en el año 2011 en el Reino Unido.

Aparte de la ansiedad comentada anteriormente, otros síntomas relacionados son taquicardia, dolor de cabeza y dolor de estómago acompañados de pensamientos obsesivos.

Síndrome de la vibración fantasma

Un zumbido te sobresalta. ¿Te ha vibrado el móvil? Lo compruebas rápidamente, no te vayas a perder algo importante. Pero nada, todo tranquilo. Confuso lo dejas a tu lado…..¡ vuelve a vibrar! Esta vez sí estas convencido de que lo has sentido. No es así, estás padeciendo el síndrome de la vibración fantasma.

Normalmente se utiliza el término Vibranxiety (vibración + ansiedad) para describir este síndrome. ¿Por qué ocurre? El cerebro tiene tal nivel de ansiedad que a la mínima duda dispara los mecanismos de alerta haciéndonos creer que el teléfono vibra. Prefiere una falsa llamada a la posibilidad de perderse una notificación real. Además, como el cuerpo está tan acostumbrando a utilizar el móvil, lo ve como un miembro más. De tal manera que cuando el cerebro lanza el cebo, las partes que están más acostumbradas a utilizar el smartphone sienten realmente la vibración.

Una variante de la vibración fantasma es la llamada fantasma (Ringanxiety). En ese caso escuchamos una llamada o notificación que nunca ha ocurrido y es que el cerebro está enviando información falsa al sistema auditivo.

  • Javier Iglesias

    Javier Iglesias

    Juntando letras desde que tengo uso de la razón. Soldado de fortuna en el mundo de la comunicación. Una cita de Vinton Cerf: “Todavía hay mucha gente que ofrece contenidos por el mero placer de saber que la información puede resultar útil a otras personas".

Aquí habrá comentarios