Juguetes que pediste por Reyes y nunca te regalaron (o te trajeron la versión FAIL)

Esos regalos de más de 5.000 pesetas casi siempre se resistían:

  • Sindys en vez de Barbies, tamagotchis falsos, discman con mp3 sin mp3...
  • Los adultos de hoy nos cuentan los regalos 'fail' de los niños del ayer

Dejabas leche y galletas para los camellos y apenas dormías preso de la ilusión y las ganas de abrir los regalos. Todos recordamos lo que sentíamos con la llegada de los Reyes Magos, pero también nos acordamos de la sensación de profundo desencanto que nos produjo saber ‘la verdad’ sobre ellos. “Es una frustración muy relevante por la importancia de la tradición y por todo lo que mueve. Y como todas las frustraciones, esta también genera malestar y enfado, pero nos hemos frustrado millones de veces en el día a día y no lo recordamos”, afirma Ana Pérez Miguel, psicoterapeuta infantil y de adultos.

Probablemente no nos acordamos de aquella vez que nos quedamos embelesados con un peluche en una feria y pataleamos intentando que nos lo compraran, pero esa Casa Grande de Pin y Pon que nunca nos trajeron los Reyes Magos la tenemos cincelada en la memoria. ¿Cuántas decepciones nos llevamos porque pedimos algo y no nos lo trajeron? “Como los Reyes Magos son una fecha tan señalada y hay tanta expectativa alrededor de la celebración, nos acordamos más, pero no porque suponga ningún daño”, defiende Pérez Miguel.

Un daño no, pero en un recuerdo indeleble sí. Los padres intentan hacerlo lo mejor que pueden, aunque a veces quedan pequeñas espinas clavadas que ahora, de adultos, recordamos con cierta nostalgia, rubor y con toda la gracia que no nos hizo en su momento. “Es muy diferente hacer la carta de los Reyes Magos con un niño que ya sabe el secreto de los Reyes que con otro que no lo sabe. A uno de 3 años no se le puede educar en la conciencia y en la responsabilidad, pero a uno de 9 sí”, mantiene la psicoterapeuta.

“Si no lo sabe, podemos decirle que los Reyes Magos tienen que regalar a muchísimos niños y que pueden elegir uno o dos juguetes de todos los que quiere. Decirle también que ese regalo que sabemos que no le va a llegar pesa mucho, que es muy grande o que a lo mejor a los Reyes ya nos les queda”, recomienda. Cuando ya lo sabe, en cambio, el niño tiene que ser consciente de la situación y entender que no pueden comprarle todo lo que quiere.

Eso es lo que le sucedió a los protagonistas de las 11 historias que recopilamos a continuación: ¿qué regalos nunca te llegaron o, en su defecto, te llegó la versión FAIL?

No hay nada peor

A mí me regalaban Sindys en vez de Barbies. ¿Qué hay peor que eso?

María T.

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Barbie vs. Sindy. NO ERA LO MISMO. (Foto Sindy: todocoleccion.net)

Un nombre y una letra

“Pedí la cinta de los Hombres G y me trajeron la del Equipo A. Mi madre sabía que era un nombre y una letra y se lio”

Gabri

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Una cosa son Los Hombres G y otra, El Equipo A. (Foto: todocoleccion.net)

El problema no era ese

Siempre quise la mansión victoriana de los Playmobil. La tenía una amiga mía. Yo lo insinuaba en ciertas ocasiones, y mi madre me insinuaba que en mi habitación no cabía. Me cambié de habitación, pero la mansión de los Playmobil nunca llegó.

María

playmobil

Crueldad extrema

Yo he tenido un montón de regalos fail. La compi salta, que era sucedáneo y ni siquiera se estiraba. O el discman con mp3 que no tenía mp3. O el Pepo píntame, que me vino sin rotuladores, y el día de Reyes, como está todo cerrado, no había donde comprarlos. Una crueldad.

Melu

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Dar Sindy por Barbie, un clásico

Regalos fake tuve un montón. Siempre pedía Barbies, pero me traían Sindys, que eran más baratas. Y en vez del Tamagotchi verdadero me trajeron uno que era un pollo. Mi madre no me explicaba nada, ella envolvía los juguetes y pa’lante con ello, fueran los que habías pedido o no.

Elena

tamagotchi
Solo unos pocos suertudos tenían uno verdadero.

Inocencia infantil

Recuerdo que me pedía un perro que salía en la tele, y no sé si porque no lo encontraron o porque era muy caro me trajeron otro que venía a ser lo mismo pero no era ese. Tenían correa los dos y ladraban y demás. Me dijeron que era el hermano del otro. Se llamaba Scamper y lo quise mucho por ser el hermano olvidado.

Silvia

perrito

La Mel B que (la niña decía que) parecía Mel C

Pedí la muñeca de Mel B, mi Spice Girl favorita, pero no me trajeron la oficial sino una que vale, sí, tenía el pelo rizado; vale, también, tenía la tez morena; y vale, ok, cantaba Wannabe. ¿El problema? Llevaba un top plateado y un pantalón rojo con una franja negra a cada lado. ¿Desde cuándo Mel B vestía así? ¿Dónde estaba el leopardo? Ese look, con ese pantalón semichandalero, era más digno de Mel C, que encima era la Spice que menos me gustaba. Mi madre, muy apañada ella, me confeccionó unos pantalones de leopardo para cumplir con mis exigencias, y el resultado es esta joya que sigo guardando como oro en paño:

Cecilia

Esto no está superado

La Rosaura, nunca me la trajeron. En su lugar me llegó un puto maniquí de medio cuerpo, solo cabeza, porque a mi madre le parecía muy grande la puñetera muñeca. Y lloré, lloré mucho porque todas mis amigas tuvieron su Rosaura y yo tuve que conformarme con la versión reducida. También he querido siempre un pez. Nunca he tenido un pez.

Laura

Rosaura, la muñeca gigante. (Foto: Pinterest)
Rosaura, la muñeca gigante. (Foto: Pinterest)

El cerdo

Yo, así que recuerde, pedí un cerdito de verdad y me trajeron un cerdito de peluche. Estaba obsesionada con Babe, el cerdido valiente, y recuerdo que lloré un montón de la decepción.

Bárbara

babe

O lo que viene siendo, ‘bricolaGe’

Yo pedí una motosierra y me trajeron una máquina de calar. Por lo demás, todo bien.

Roberto

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Motosierra de juguete Stihl (Foto: Urbaplant.com)

Aquí hay mandanga

A parte de mi ex, que me regaló un juego de toallas cuando yo le había dejado caer mil veces qué juego de la PlayStation quería, tuve un par de traumas con los Playmobil. Pedí la granja y me trajeron el chalet rural (que era mucho más pequeño y solo tenía dos pollos y tres cerdos), pedí el barco pirata y me trajeron el barco de paseo de vela, también pedí la ambulancia y me trajeron una especie de ambulancia muy rara, que era como ambulancia escolar, más pequeña. También pedí el Monopoly y me trajeron el Superpoly, y la Nintendo NES y me trajeron la NASA, pero era compatible con la NES, así que tampoco me importó. Creo que se puede hacer un monográfico sobre mí. Hay mucha mandanga.

José A.

monopoly-superpoly
No es lo mismo ser que estar.
  • Cecilia Marín

    Cecilia Marín

    Periodista. Dúctil y resolutiva. Una vez maté una cucaracha tirándole la guía telefónica encima. Todo en mí son grandes ideas. Nadie ha dicho si buenas o malas.

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