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Guía para detectar a un perverso narcisista… y salir por patas a tiempo

Los perversos narcisistas están entre nosotros aunque no los podamos ver:

· Jean Charles Bouchoux ha escrito una guía para detectar a esos chupópteros emocionales

· Te contamos quiénes son, cómo actúan y lo más importante: cómo deshacernos de ellos

Los perversos narcisistas están entre nosotros aunque no los podamos ver:

· Jean Charles Bouchoux ha escrito una guía para detectar a esos chupópteros emocionales

· Te contamos quiénes son, cómo actúan y lo más importante: cómo deshacernos de ellos

Puede ser tu pareja, tu padre, tu madre, tu compañero de trabajo, un amigo o el vecino del quinto. Los perversos narcisistas están ahí fuera, pero también están dentro. Dentro de tu vida, queremos decir, solo que tal vez no los hayas identificado. Todavía. El psicoanalista y psicoterapeuta Jean-Charles Bouchoux ejerce de bote salvavidas para todos aquellos que sufren la toxicidad de estos vampiros emocionales y ofrece en su libro Los perversos narcisistas (arpa editores) una completa guía para aprender a detectarlos con el fin último de mandarlos a tomar viento… antes de que nos acaben haciendo la vida imposible.

1. ¿Quién es esta gente?

Puede que nunca te hayas topado con él antes, pero el concepto de perverso narcisista no es nuevo. El psicoanalista francés Paul-Claude Racamier lo inventó en la década de 1950 y desde entonces es un término muy familiar entre psiquiatras y psicólogos. Ya, ya. ¿Pero qué hay de lo mío? ¿Quién es esta gente y por qué estoy empezando a sospechar de todo el mundo? “Son personas que se encuentran en la frontera de la esquizofrenia y utilizan mecanismos proyectivos para que otra persona soporte sus propias debilidades”, revela Jean-Charles Bouchoux a Eslang vía mail. En definitiva, acosadores morales que maltratan a su víctima sin que estos últimos siquiera se den cuenta.

En su libro L’effort pur rendre l’autre fou (El esfuerzo por volver loco al otro), Harold Searles relata: “Volver loco al otro forma parte del poder de cada uno: lograr que no pueda existir por sí mismo, ni pensar, ni sentir, ni desear acordándose de él mismo y de lo que le es propio”. La perversión narcisista sería un medio para la persona de no llegar a delirar, de que sea otro el portador de su caos y no caer así en la psicosis. Son personas que no soportan los conflictos internos, que han tenido una falla narcisista, carecen de empatía y de sentimiento de culpabilidad y arrepentimiento. Estos dos últimos rasgos son los que les diferencian, principalmente, de cualquier otra persona.

2. ¿Cómo actúan?

El acoso moral es el comportamiento típico del perverso narcisista, quien emplea mecanismos de defensa psicológica. Según Bouchoux, “aunque su técnica de manipulación pasa por varias etapas, siempre empieza a través de la seducción”. Embaucadores profesionales, se presentan ante su presa bajo una apariencia de perfección muchas veces difícil de detectar, pero poco a poco van proyectando sus propios conflictos en el otro y les hacen creer que es por su bien. Destruyen al otro para ocultar su propia mediocridad.

Su funcionamiento cotidiano: la comunicación paradójica, la negación de la realidad, la culpabilización del otro, la creación de un vínculo de dependencia y un largo etcétera.

3. ¿Y cuáles son sus principales presas?

Este es el libro de cabecera de muchas víctimas. “Sé que la lectura de mi libro ayudó a mucha gente a darse cuenta de que vivían una situación anormal, y por ello tuvieron que huir esa relación tóxica”, reconoce el autor. ¿Y quiénes son estas víctimas? “Personas que tienen fallas o carencias narcisistas”, responde Bouchoux, al tiempo que avisa de que todos podemos ser potenciales presas. “Esta falta de confianza en sí mismas puede ser estructural o coyuntural”, continúa. Esto es, estructural, si es por falta de autoestima, o coyuntural, si es por algún momento puntual de nuestra vida, como un cambio de trabajo, por ejemplo.

4. Entonces ¿cómo podemos detectarlos y huir de ellos?

“Sentirse mal en una relación debería ser motivo suficiente, poco importa que la persona sea perversa o no”, recomienda el escritor. “Aprender a escucharse a uno mismo” es un punto fundamental en este proceso, aunque la relación de dependencia que propicia el propio perverso hace que esta tarea no sea sencilla. En lo que incide es en que una tercera persona puede ayudarle a tomar distancia, pero es la víctima, por sí sola, la que tiene que darse cuenta de las tentativas de control y manipulación de su perverso.

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5. ¿Y qué hay del otro lado? ¿Podría un perverso narcisista darse cuenta de que él es uno de ellos leyendo el libro?

“No, no pueden darse cuenta”, responde Bouchoux. “Para poder comprender esto, podemos imaginar un niño que dice una mentira. En el momento en que la dice sabe que se trata de una mentira, pero un instante después ya se cree lo que dijo”, ilustra el autor. “Freud, en los primeros momentos, hablaba de tres lugares en la mente: el consciente, el inconsciente y el preconsciente, que está entre los dos. Por ejemplo, si dices: he tenido un sueño muy bonito, pero no lo recuerdo, sería el lugar del preconsciente. Para los perversos, darse cuenta o ser consciente sería ponerse en peligro, por ello están más en este lugar del preconsiente, que es su zona de confort”, aclara.

6. ¿De verdad hay tantos perversos narcisistas ahí fuera y nosotros tan tranquilos?

Puede que estés pensando que, si da para libro, es que este problema es más serio de lo que parece, pero que no cunda el pánico: el escritor establece una diferencia entre perversos estructuralmente estabilizados y mecanismos perversos narcisistas. “Creo que de los primero hay pocos, pero hay mucha gente que utiliza este tipo de mecanismos sin ser tan perversos”, concluye Bouchoux.

  • Cecilia Marín

    Por Cecilia Marín

    Periodista. Dúctil y resolutiva. Una vez maté una cucaracha tirándole la guía telefónica encima. Todo en mí son grandes ideas. Nadie ha dicho si buenas o malas.

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