Gazpacho Agridulce, una andaluchina en Madrid: "El humor es el mejor antídoto de todo" | eslang

Gazpacho Agridulce, una andaluchina en Madrid: “El humor es el mejor antídoto de todo”

'Andaluchinas por el mundo' es la continuación de 'Gazpacho agridulce'.

El 14 de septiembre sale a la venta 'Andaluchinas por el mundo':

  • La segunda entrega de 'Gazpacho agridulce', ópera prima y seudónimo de Quan Zhou Wu
  • La ilustradora cuenta con humor las peripecias de ella y sus hermanas fuera de Andalucía

Quan Zhou Wu nació en un taxi de camino al hospital en Algeciras en 1989. China de cara y andaluza de nacimiento y corazón, esta ilustradora es más conocida en el mundillo como Gazpacho Agridulce, nombre que dio título también a su primer libro, una autobiografía chino-andaluza en formato cómic en la que narraba la vida de los Zhou, una familia inmigrante de clase media que se instala en un pueblo andaluz a principios de los 90.

Creo firmemente que el humor es el mejor antídoto de todo. Con la risa se entiende la gente, sea la temática que sea”

Gazpacho agridulce

Visto el éxito, este jueves 14 de septiembre lanza Andaluchinas por el mundo (Astiberri), la continuación de aquel Gazpacho Agridulce, “una historia mucho más adulta sobre las segundas generaciones. De cómo vivimos y pensamos, contado en primera persona y sin dejar de lado el humor, claro está”, cuenta Zhou vía email a Eslang. “Creo firmemente que el humor es el mejor antídoto de todo. Con la risa se entiende la gente, sea la temática que sea”, mantiene la dibujante y diseñadora gráfica, un mensaje que cobra especial relevancia si tenemos en cuenta que cientos de comentarios negativos y racistas fueron los que motivaron un viraje en el rumbo de esta segunda novela gráfica.

Zhou participó el año pasado en un artículo de El País sobre hijos de inmigrantes nacidos en España en el que hablaban segundas generaciones de varias razas, y muchos de los comentarios de los lectores rezumaron intolerancia y xenofobia a partes iguales. “Sobre todo se cebaron con la musulmana”, dice. “Escribieron muchos garrulos que básicamente venían a decir: ‘cómo pueden ser estos españoles’. Como si que nosotros nos sintiéramos así les hiciera a ellos menos españoles. Un sinsentido”, agrega. Por eso para este Andaluchinas por el mundo ha elegido una voz narrativa en primera persona, para “poner al lector en nuestra piel y en nuestra cabeza”.

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Una de las viñetas incluidas en ‘Andaluchinas por el mundo’.

Pertenecer a la generación banana (“amarillos por fuera y blancos por dentro”) le ha proporcionado más insultos y miradas por encima del hombro a lo largo de su vida de los que hubiera deseado, pero ahora “es raro” que esto suceda. “Roma no se hizo en un día, cada pasito cuenta. En mi trabajo nunca he sentido discriminación, aunque bromeamos mucho con que me han contratado porque trabajo como una china”, se ríe.

Una de las viñetas que Gazpacho Agridulce tiene en su Tumblr.
Una de las viñetas que Gazpacho Agridulce tiene en su Tumblr.

Con sus viñetas, además de hacer reír (y mucho) a sus lectores y seguidores (ya va por 12.500 en Instagram), pretende aportar su granito de arena para ayudar a erradicar los prejuicios contra los chinos y sus tópicos. “Ser un puente entre culturas, y si no logro acercarlas, al menos que tanto una parte como la otra se entiendan mejor”, matiza. “A mí todo el ejercicio de las novelas gráficas me ayudaron muchísimo a entender a mis padres”, confiesa. Que sus padres comprendan su estilo de vida occidental le ha costado “veintipico años de llantos y discusiones”.

Por ejemplo, su madre siempre ha insistido en que se case con un chino, aunque ella no hace mucho caso al tema. Aun así, “yo nunca dejé ni quiero dejar de lado mis raíces chinas, con mi familia hablo el dialecto de nuestro pueblo, y quiero ir a China”, país que solo ha visitado una vez.

Entre pequeño disgusto y pequeño disgusto dado a su madre (que si ahora me echo un novio español, que si prefiero mil veces la paella al arroz tres delicias), este Andaluchinas por el mundo cuenta cómo las hermanas Zhou salen del pueblo malagueño que las ha visto crecer en torno al restaurante familiar y cada una recae en una parte del mundo: Fu, la mayor, se va a EEUU; Quan recala en Madrid; y Qing, la pequeña, se traslada a Málaga y posteriormente a Francia. Durante el libro se suceden las peripecias de las hermanas en clave cómica hasta que se vuelven a reunir en tierras andaluzas.

Fan de la siesta y compañera de trabajo de Vito Corleone (un gato que quizá acumula en Instagram más likes que tú), saca su lado más asiático cuando le preguntan por sus referentes. “Me da vergüencita… Dibujaba cuando era niña y adolescente y veía en la tele Pokémon, Sakura y La Familia Crece“, recuerda. “Con el tiempo dejé de dibujar y cuando volví solo me acordaba del manga”, manifiesta. A pesar de tener dos libros a sus espaldas, cree que le queda “por pulir mucho” su estilo, que define como “en evolución”. “Tiene mucha influencia asiática. ¡¡Dibujo andaluchino!!“.

  • Cecilia Marín

    Cecilia Marín

    Periodista. Dúctil y resolutiva. Una vez maté una cucaracha tirándole la guía telefónica encima. Todo en mí son grandes ideas. Nadie ha dicho si buenas o malas.

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