Vida

El famoso método anti-estrés para evitar que los perros se asusten con los petardos que los veterinarios no aconsejan

Seguro que has visto por ahí referencias al Método Tellington:

· Un sistema de vendajes que en teoría calma a tu perrete en caso de petardos

· Hablamos con un veterinario para aclarar qué sistemas son beneficiosos

Seguro que has visto por ahí referencias al Método Tellington:

· Un sistema de vendajes que en teoría calma a tu perrete en caso de petardos

· Hablamos con un veterinario para aclarar qué sistemas son beneficiosos

Si tienes perro estarás un poco agobiado. El constante estruendo y ruido de los petardos y fuegos artificiales que sufrimos en Navidad es para ellos un infierno. No sería la primera vez que uno de ellos sale corriendo, lo que implica poder ser atropellado o perderse. Otros han llegado a saltar por las ventanas de los pisos y a más de uno le ha dado un infarto. El ruido les provoca un estado de tensión parecido al de nuestros ataques de ansiedad.

Lo ideal sería que dejásemos de tener esa molesta costumbre de tirar petardos 24/7 desde el 1 de diciembre hasta el 6 de enero, pero parece que la utopía aún está lejos de hacerse realidad. Por eso se difunden en las redes sociales métodos y consejos para aliviar un poco su miedo. El que viene a continuación es uno de los que más se repiten en nuestras redes sociales:

Sin embargo, el Método Tellington es una medida “casera” para sofocar los temores de nuestros peludos. Manuel Lázaro, miembro del Colegio de Veterinarios de Madrid, asegura que algunas de estas soluciones basadas en vendajes o camisetas que comprimen el cuerpo no están respaldadas por ningún estudio científico, por lo que los veterinarios las desaconsejan.

Según explica el profesional, hay medidas demostradas para controlarlo, como la creación de un refugio para el animal, mantener una actitud pausada (para transmitirle tranquilidad al perro) y el uso de medicamentos, esta última solo en los casos en los que sea preciso. Lázaro también advierte de que las técnicas de modificación de la conducta, como pueden ser la habituación y la desensibilización, deberían estar supervisadas y controladas por el veterinario.

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Con una simple caja de cartón puedes intentar hacerle un refugio a tu mascota. Se trata de crear un espacio donde se sienta protegido cuando sienta miedo, “asimilándose a una madriguera en la que esconderse“. Manuel Lázaro nos dice que es frecuente que los perros traten de esconderse de forma espontánea en un cuarto o en un baño, donde hay menos ruidos y luces (estas son un anticipo del ruido, por lo que también generan ansiedad) y que por eso es bastante útil que tenga su propio búnker.

Debes ubicar la caja, transportín o lo que sea que utilices en un lugar alejado de las ventanas para que el perro esté más tranquilo. Es recomendable cubrirlo todo con una manta para amortiguar el ruido. Dentro puedes poner una camita cómoda, su juguete favorito, premios o chuches para que se sienta más cómodo y esté motivado para entrar. El perro tiene que tener el refugio siempre a su disposición para que pueda entrar cuando quiera, pero Lázaro recuerda que es muy importante tener en cuenta que “no debemos obligarle a estar allí”, ya que dejaría de asociarlo con algo para su disfrute. Tampoco puedes olvidarte de cerrar ventanas, persianas y cortinas para que la habitación quede lo más insonorizada posible, sobre todo si se va a quedar solo en casa.

No dejes que la situación te supere. Da mucha pena e impotencia ver la carita de miedo que ponen cuando están asustados, pero no puedes contagiarte de su nerviosismo. Mantén la calma, acompáñalo e intenta distraerlo con juegos si no está demasiado asustado. “Es imprescindible la paciencia, hay que aceptarlo sin frustraciones ni enfados, respetar su deseo de esconderse y nada de castigos”, afirma el veterinario. Tampoco debes intentar que supere sus miedos enfrentándose a ellos porque “eso solo empeora la situación”. Además, cuando lo saques a la calle intenta que sea cuando haya menos ruido.

Si nada de esto funciona puedes acudir al veterinario para que valore la necesidad de fármacos, que dependerá de los signos de ansiedad que demuestre, la duración del efecto que se requiere y la respuesta al medicamento. Normalmente se suministran sedantes, pero existen otros como las feromonas o los nutracéuticos (“nutrición” + “farmacéutico”, que lo hemos mirado en Google) que se usan en cuadros más leves. Lázaro indica que uno de los sedantes más utilizados, la acepromacina, está contraindicado para el tratamiento de miedos y fobias porque el perro sigue siendo consciente de todo lo que ocurre aunque esté relajado. Es decir, siente ansiedad pero no es capaz de responder a ella.

Si has leído hasta aquí suponemos que tienes un perro y que entiendes de lo que estamos hablando, pero si por casualidad eres del otro bando, de los que salen a celebrar las fiestas con petardos, este año piénsatelo, anda.

  • Paola Negrete

    Por Paola Negrete

    Dicen que no me callo ni debajo del agua pero la mayoría de las veces no sé qué decir, como, por ejemplo, ahora. Es Paola, con O.

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