Diario de una primeriza en la Feria de Abril: 11 enseñanzas que me llevo de Sevilla | eslang

Diario de una primeriza en la Feria de Abril: 11 enseñanzas que me llevo de Sevilla

La flamenca, el del clavelito... Nadie quiere perderse la Feria de Abril. (Foto: Flickr/Sandra Vallaure)

Doy fe de que Sevilla tiene un color especial:

  • Con el lema #ViveAhora por bandera me planté en el último finde de la Feria de Abril
  • Y me llevé algunos aprendizajes para la vida y para la próxima vez. Porque volveré

La Feria de Abril se ha apuntado este año a la moda de los revivals. Porque 2017 no es solo el año en el que volvió a los cines La Bella y La Bestia y regresará a la pequeña pantalla Operación Triunfo: también es el año en el que se celebra el 25 aniversario de la Expo’92. Curro inauguró el alumbrao de la feria el 30 de abril y unos fuegos artificiales clausuraron la gran cita sevillana el pasado sábado.

Invadida por el espíritu #ViveAhora desobedecí la directriz del “No vuelvo más nunca al AVE” y ahí que me monté destino a la capital hispalense. Aunque era mi primera vez en la feria nadie me hizo novatadas. Todo lo contrario: el trato y la hospitalidad de los andaluces me hizo prometerme a mí misma que esta no sería la última vez que pisaría el albero de El Real. Eso si alguien me invita, claro, porque ya sabes que la experiencia se vive mejor si vas con alguien de la ciudad, y también, si me permites la osadía, si tomas nota de algunas de las cosas que vi, oí y aprendí en la Feria de Abril.

1. Ni traje de sevillana ni traje de faralaes. Habla con propiedad y di traje de flamenca o traje de gitana si no quieres llevarte una regañina en vez de una regañá. Esta última te vendrá bien para acompañar toda la comida de la que te hablo en el punto 2.

2. ¿Por qué lo llamas calamar cuando quieres decir choco? Es una falta de respeto a la tierra en la que los chocos no saben a fritangaza y el cazón no está más seco que la mojama. Eso por no mencionar el jamoncito y las gambas, que se evaporan de los platos con la misma rapidez con la que una fan da like a la foto de su ídolo. Y no es para menos porque SE TE ENAMORA EL ALMA.

3. No lo llames “vasito” cuando quieres decir catavinos. Porque quieres decir eso, ¿VERDAD? El rebujito te entrará mejor, trust me.

4. Cuando escuches “¡Clavelito!” no esperes encontrarte al concursante de Gandía ShoreSeguramente algún maromo andaluz más trajeado que tu padre el día de la boda de tu hermana te estará ofreciendo un clavel blanco o rojo para aflamencar tu outfit. Póntelo.

5. Porque allí el dress code importa y mucho. Para los hombres, un traje con o sin corbata es la opción de chico bien-chico fetén, aunque si te parece demasié siempre puedes calzarte unos vaqueros o unos chinos con una camisa. Para las mujeres, bien de colorido, estampados y lunares: vestidos, pantalones palazzo, faldas y monos, todo vale (aunque estos últimos solo los recomendamos para las que sean duchas en hacer pis en baños públicos y/o poly klynes).

6. Si eres mujer, vístete de flamenca. Esto es impepinable, al menos solo un día. Si no lo haces, vas a sufrir mucha envidia. De la mala. De la correosa. De la verde. Te lo dice una, que la ha padecido. Puedes alquilarte el traje -los complementos probablemente tendrás que comprártelos- y siguiendo solo tres consejos parecerá que has nacido en el mismísimo barrio de Triana: el pelo suelto, nunca; la flor, por todo lo alto de la cabeza; y nada de tacones de aguja, mejor unas alpalgartas con cuña. Corres el riesgo de ser más saboría que Amaia en Ocho apellidos vascos, pero tendrás que asumirlo… manque pierdas.

ocho apellidos vascos

7. De verdad, no tengas pudor: allí todo el mundo puede vestirse si sabe cómo. Desde chinas diciendo “arsa” hasta las marquesinas de los autobuses o las botellas de alcohol: todos se visten para la ocasión.

botella ron barcelo
La botella ilustrada por Pedro Perles que Ron Barceló ha dedicado a las Ferias de Andalucía.

8. Los moños que llevan las flamencas son una obra de arquitectura más apañada que el Puente del Alamillo de Calatrava. Aunque, bueno… eso tampoco era difícil (pregúntale a algún sevillano al respecto).

9. Sevilla sigue oliendo a azahar… y a churros. Porque aunque la Feria de Abril tiene un glamour que no se puede aguantar, a la salida (o a la entrada, como quieras, pero te vas a fijar más en la salida) encontrarás churrerías, chocolaterías, bocaterías, hamburgueserías, productos de elaboración artesana, gofres y puestos de algodones de azúcar como en cualquier otra feria, así como cacharritos para los más pequeños. Tampoco faltan los clásicos puestos hippies y los que venden camisetas heavies porque… ¿quién no quiere comprar una camiseta de Los Ramones después de arrancarse por bulerías? Puro marketing.

10. Pero no solo de flamenco vive la Feria. Los heavies quizá no, pero los más latinitas también pueden darlo todo en las casetas. Si bien es cierto que el 80% son sevillanas y flamenquito, el otro 20% es reguetón.

11. Matizo: el otro 20% es ‘Despacito’. FONSI!

  • Cecilia Marín

    Cecilia Marín

    Periodista. Dúctil y resolutiva. Una vez maté una cucaracha tirándole la guía telefónica encima. Todo en mí son grandes ideas. Nadie ha dicho si buenas o malas.

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