Chelsea Boots, la banda que tenía entradas para ir al Mad Cool... y ahora resulta que toca en él | eslang

Chelsea Boots, la banda que tenía entradas para ir al Mad Cool… y ahora resulta que toca en él

Paradojas de la vida:

  • Son unos de los ganadores del concurso de bandas emergentes Mad Cool Talent 2017

Las entradas para el Mad Cool salieron a la venta a mediados del pasado mes de noviembre. Como otros tantos, Dani se hizo con uno de los abonos rápidamente antes de que subieran de precio (de hecho, la semana pasada el festival madrileño hizo sold out). Por aquel entonces aún no sabía que no solo iría al festival como público, sino que el nombre de su banda formaría parte del cartel de esta segunda edición: Chelsea Boots.

Dani Núñez toca el bajo en esta banda madrileño-gallega formada junto a Santi Isla (voz y guitarra), Martín Mosquera (batería) y Dani Ferrandis (guitarra y coros) que ha ganado el concurso de nuevos talentos Mad Cool Talent 2017, gracias al cual 10 bandas emergentes tendrán la oportunidad de tocar ante miles de personas en la Caja Mágica (Madrid) del 6 al 8 de julio.

“Ahora tiene la entrada de decoración”, nos cuenta en conversación telefónica Santi Isla, voz y portavoz de esta banda de veinteañeros (tienen entre 22 y 24 años) que acaba de fichar por Universal Music.

¿Cómo nace Chelsea Boots?

Nos juntamos a tocar hace algo más de dos años. Todos veníamos de bandas diferentes y siempre nos habíamos “tirado los tejos” los unos a los otros, así que un día nos reunimos a tocar y hasta aquí. El proceso no fue nada del otro mundo, surgió de forma clásica y natural.

¿Y cómo consigue una banda que lleva tocando menos de dos años que Universal les fiche? ¿Llamásteis a muchas puertas? ¿Os echaron el ojo?

Llamamos a muchísimas puertas, éramos como el lobo feroz [risas]. Con cada cosa nueva que grabábamos íbamos a las discográficas y todo el mundo nos decía “Ah, qué bien, qué guay… pero no me interesa”. Al final, a base de insistir, insistir e insistir, a alguien le pareció que teníamos un proyecto interesante, que valía la pena y apostaron por nosotros.

Llevamos con ellos unos seis meses y nos ha venido muy bien, pero no es algo que tenga un impacto inmediato, ni mucho menos. Nuestro gran objetivo y el que va a ser nuestro primer paso serio con ellos es la grabación de un disco que se planea para finales de verano o principios de otoño.

¿Cuáles son vuestras influencias?

Estamos muy influenciados por los grandes grupos de rock anglosajón. Sobre todo, nos encantan los Beatles. Pero a partir de ahí, de tocar por nuestra cuenta y con otras bandas, hemos evolucionado mucho y una de las características que nos define es que no tenemos ningún tipo de complejo. Los guilty pleasures, esa música que jamás te debería gustar, nos encanta. Partiendo de esa base del rock nos gusta desde el pop más hortera hasta el hip hop o el country, y eso también se refleja en la música que hacemos. Por ejemplo, Miley Cyrus tiene una dosis de surrealismo que me encanta. Hay que decirlo bien alto. Que seas una banda de rock no quiere decir que no te puedan gustar otra cosas.

¿Con las letras en español los Chelsea Boots no tendrían sentido? ¿Obedece a algún tipo de estrategia internacional por si las moscas…?

Lo de cantar en inglés lo vimos necesario desde el principio,  era una apuesta personal. Si no tienes tú la ambición de dar el salto internacional, nunca va a llegar. Ahora mismo estamos empezando y ese momento, en caso de llegar, está muy lejos, pero nuestra ambición a largo plazo sí es salir de las fronteras de lo nacional y poder trascender también en otros países. De ahí la apuesta por el inglés, además de que hacemos un género musical cuyos códigos están pensados y realizados en ese idioma. Es lo más natural.

Entiendo que ahora vivir de la música, al menos como se entendía tradicionalmente, que era vendiendo discos, es complicado.

Desde que nos formamos como grupo nuestra estrategia ha sido ir single a single. Por supuesto que nos gustaría tener un disco con nuestra cara en la portada, pero hay que ser conscientes, primero, de cómo son las cosas: ya no se venden tantos discos, las discográficas tienen menos dinero, apuestan menos por artistas jóvenes… Y por otro lado, hay que tener en cuenta también la evolución de la era digital: mi generación no consume música por álbumes como hacía la generación de mis padres. Lo de ir single a single está en consonancia con la generación a la que pertenecemos.

Habéis tocado en garitos madrileños como Café La Palma, la Moby…, y el viernes 10 en el Teatro Barceló.

En todos los habidos y por haber. No hay garito en el que no hayamos plantado nuestra bandera.

El 6 de julio tenéis la oportunidad de presentaros ante el gran público en el Mad Cool. ¿Cómo llegan unos chicos como vosotros a un lugar como ese?

Simplemente, nos presentamos al concurso de bandas emergentes que hacían. Pasamos la primera fase, en la que quedaban 50 bandas de las 1.000 que se presentaron y, a partir de ahí, la selección se realizaba por voto popular. Ahí entramos dentro de las bandas ganadoras y allá que vamos, al Mad Cool.

¿Cómo afrontáis este concierto, en un festival que cuenta con 100.000 asistentes?

Tocar en un festival tan internacional y que ha entrado tan fuerte en España con otras bandas míticas es la leche. Estamos muy contentos de poder disfrutar de la experiencia festivalera y tocar para un público que no va a verte a ti en un principio, pero ante el que tienes la oportunidad de presentarte.

Sonar en emisoras de radio populares hay veces que es un arma de doble filo, porque inmediatamente hay gente que te cataloga como “música mainstream” dándole un enfoque peyorativo a la palabra. Parece que tiene más valor todo aquello a lo que las masas no tenga acceso. Vosotros aún no sonáis en radios como Los 40, pero… ¿os gustaría? ¿Qué opinas de esto?

Nuestro objetivo, que yo creo que debería ser el de cualquier banda, es ser lo más mainstream posible; es decir, llegar al mayor número de personas y que nuestra música la escuchen aquí y en Tombuctú sin importar nada los medios. Ojalá sonemos en Los 40 a todas horas, estén nuestros caretos puestos por todos lados y nuestra música tronando en los altavoces de todos los coches. Para mí no es un arma de doble filo, si hay gente que piensa así yo no estoy de acuerdo. Prefiero ser un número 1 de Los 40 que estar superorgulloso en mi reducto indie en el que solo me conocen cuatro privilegiados. Es un poco absurdo, las mejores bandas y los artistas más conocidos generalmente son gente de mucho nivel. Al final llega un punto en el que hay una prueba de algodón con el público y lo que es una mierda, por mucho dinero que metas, no llega arriba del todo nunca. El talento se impone.

Oye, ¿y ese nombre?

Al poco tiempo de juntarnos, en los primeros ensayos, estábamos pensando nombres y solo se nos ocurrían cosas horribles. Miramos al suelo y ese día los cuatro llevábamos Chelsea Boots y pensamos que, joder, ese podía ser un buen nombre para la banda. Y aquí andamos.

Ahora sabes que si tecleas Chelsea Boots en Google lo primero que salen son esas botas… ¿esperas que dentro de poco cambien los resultados?

Confío en que sí.

  • Cecilia Marín

    Cecilia Marín

    Periodista. Dúctil y resolutiva. Una vez maté una cucaracha tirándole la guía telefónica encima. Todo en mí son grandes ideas. Nadie ha dicho si buenas o malas.

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