Así me enteré de que los Reyes Magos eran los padres | eslang

Así me enteré de que los Reyes Magos eran los padres

14 historias de desengaño y pérdida de inocencia:

  • Un día que marcó un antes y un después en nuestra vida

Hay momentos de nuestra vida que se quedan grabados a fuego en nuestra memoria, y el día en que nos enteramos de que los Reyes Magos eran los padres es uno de ellos. Tal vez lo descubrimos por los capullos de nuestros hermanos mayores, quizá por el listillo de nuestro compañero de pupitre o puede que porque nuestros padres decidieron que ya estábamos algo talluditos para seguir creyendo en los Magos de Oriente.

A partir de los 7 u 8 años los niños están preparados para escuchar la verdad, pero depende del ritmo de maduración de cada niño”

Ana Pérez Miguel, psicoterapeuta infantil y de adultos

¿Hay una edad óptima para que los niños sepan la verdad? “A partir de los 7 u 8 años estarían preparados para escucharla, pero depende del ritmo de maduración de cada niño”, asegura Ana Pérez Miguel, psicoterapeuta infantil y de adultos. “Entre los 7 y los 10 es lo normal, pero es un proceso muy individual, por lo que es aconsejable que los padres mantengan esa conversación cuando el niño esté preparado”, continúa. ¿Y cómo sabemos si el niño está listo para conocer esa verdad? “Los niños tienen sus propios mecanismos de defensa para obviar la realidad, así que si sospecha, nos lo va a preguntar”, anticipa.

A pesar de que no hay una fórmula única para afrontar este momento, la recomendación es explorar el grado de conocimiento que tiene el niño sobre el tema: devolverle la cuestión preguntándole qué cree él y, según se vaya desmontando el pastel, acompañarle diciéndole la verdad con un lenguaje adaptado a su nivel de desarrollo. “Podemos decirle que es una tradición o una leyenda, depende del grado de fe que tenga la familia, y tranquilizarle diciéndole que aunque se descubra el secreto, eso no significa que se vaya a quedar sin regalos”, apunta Pérez Miguel.

“Que entienda que ese día va a seguir siendo especial y hacerle cómplice y partícipe del secreto: hacerle comprender que aunque él ya lo sepa, debe guardar el secreto para que otros niños más pequeños lo descubran como él lo ha hecho”, sostiene. Aunque esto, como podemos ver a continuación, no siempre se cumple. Hemos preguntado a 14 personas cómo se enteraron de que los Reyes eran los padres y, aunque cada historia es diferente, todas tienen algo en común: vistas desde la perspectiva de adulto, son muy cómicas.

1. El ticket delator

Los Reyes me trajeron este Son Goku:

goku
El Goku del damnificado.

A los pocos días, encontré un ticket de la compra del producto. De ESE producto. De mi Goku. Fui a pedirle explicaciones a mi madre y me lo contó. Qué decepción.

Cristian

2. Memoria selectiva

Me lo dijo mi madre durmiendo la siesta, lo recuerdo como si fuese ayer. Dormíamos las dos en el salón, y me lo soltó sin miramientos, tumbadas cada una en un sillón con la luz apagada. Estuve toda la siesta con los ojos como platos, replanteándome el sentido de la vida.

Elena

Nos cuenta también la experiencia de su hermano:

A mi hermano pequeño se lo contaron… y al año siguiente se le había olvidado. Mis padres consideraron que ya tenía edad para saberlo, pero al año siguiente se puso a pedir regalos a mansalva (como cuando crees que son gratis porque te los traen los Reyes Magos) y mis padres se dieron cuenta de que lo había borrado de su mente. Tuvo que pasar por la misma experiencia traumática dos veces.

3. La casa del árbol tuvo la culpa

Me enteré porque me lo dijo Elena [sí, la del testimonio de arriba] en plan casual en el colegio. Yo se lo pregunté a mi madre y me dijo que no, como buena madre. Esa semana fuimos a Leroy Merlin o similar y había unas casas de madera en miniatura, como la casa del árbol de Punky Brewster, que es el sueño de cualquier niña con patio (véase mi caso). Así que con mis dos cojones se la pedí a mi madre para que se lo transmitiera a los Reyes Magos. La casita costaría como una matrícula de universidad, así que a mi madre no le quedó otra que confesar: “Hija, que Elena tenía razón, así que piensa otra cosa, anda”.

María

4. Menudo cabrón

Me lo dijo el puto Carlos Gómez en mi cumpleaños.

Sandra  [Su cumpleaños es el 5 de enero]

5. Todo queda en familia

A mí me lo dijeron mis hermanos con 4 años. Llegué a mi clase contándolo, y mi prima, que también estaba en mi clase, empezó a llorar diciendo: “¡¡¡QUE LOS REYES MAGOS SON MIS TÍOS!!!”

Pilar

6. Un tortazo por mentirosa

Estaba jugando por casa cuando de repente oí un “¡MENTIROSA!” y el sonido de un tortazo: mi hermano mayor acababa de soltarle un guantazo a mi madre porque esta le había dicho que los Reyes eran los padres. Al ver su reacción, mi madre le dijo que, por favor, no me dijera nada, porque yo tenía seis años y no quería que lo supiera tan pronto. Mi hermano corrió a llorar a su habitación y yo, ignorante, fui a consolarle y a preguntarle por lo que le había dicho mamá. Él no quería contármelo, pero ante mi insistencia acabó cediendo. Yo me asusté muchísimo y no me lo creí, y estuve un par de años más creyendo en la magia de la Navidad. Aunque, eso sí, con la mosca tras la oreja…

Cecilia

7. La niña sin infancia

Mi abuela no calculaba bien el concepto de perspectiva porque guardaba los regalos encima del armario y cuando entrabas en la habitación, obviamente, se veían. En cuanto empecé a tener uso de razón, con cinco años, vi que esas cajas estaban envueltas con el mismo papel de regalo que mis juguetes… y até cabos. Guardé el secreto durante dos años. Cuando mi madre vino a contarme que los Reyes eran “los papás” le dije que ya lo sabía, y cuando me preguntó que por qué no se lo había dicho antes le contesté: “No sé, es que te veía tan ilusionada…”.

Laura

Nos cuenta también la historia de su hermana:

Mi hermana era una señora mayor prácticamente y mi madre decidió que iba siendo hora de comentarle la realidad. Cuando se lo contó, se disgustó, lloró y nos entró una mezcla de gracia y ternura. En plan coña, le dije: “Bueno, Cristina, el Ratoncito Pérez tampoco existe” y me dijo “¿¿¿EL RATONCITO PÉREZ TAMBIÉN????“.

8. La llamada telefónica

Estaba en casa, sonó el teléfono y lo cogí. “¿Hola, está María?”, preguntaron. “No, es mi madre”, dije sin saber que esa sería la llamada que arruinaría mi infancia. “Ah, vale. Mira, es que llamo de Toys ‘R’ Us, que ya tenemos aquí el castillo medieval de Playmobil, así que puede pasar a recogerlo cuando pueda”. Planchazo total.

Javi

9. La niña que ya había hecho la comunión

Un año me trajeron la moto acuática y la moto trineo de la CHABEL. Esta:

chabel
http://micolecciondechabel.blogspot.com.es/

Yo estaba emocionadísima porque era uno de los juguetes de “+ de 5.000 pesetas” y grité “¡Joe, qué bien se han portado los Reyes Magos!”. Mi madre me miró y me dijo “Hija, que somos nosotros…”. Mi profunda decepción hizo que ese fuera el peor regalo de mi vida y ya nunca disfruté igual de ellos. Al contar esto acabo de descubrir que por entonces tenía nueve años, así que normal que me lo contaran… Ya había hecho hasta la comunión.

María S.

10. Ante todo, dignidad

Me lo cascó mi hermana enseñándome los paquetes escondidos antes de Reyes. Era ya mayorcita, tendría como ocho años y reaccioné en plan “ya lo sabía”. Había oído campanas pero quería creer, y esa evidencia me rompía por dentro, aunque mantuve el tipo.

Violeta

11. La profesora bocazas

Fue en el colegio, en segundo de primaria, pero lejos de lo que todo el mundo puede pensar, no me enteré por los compañeros, sino por la profesora. “Bueno, todos aquí ya sabéis que los Reyes Magos son los padres, ¿no?”, soltó, y todo el mundo dijo al unísono “SÍÍÍÍÍÍ”. Yo me quedé con una cara de “ah, vale” que sería para tenerla grabada.

Margui

12. La que se avecina

Tendría siete u ocho años, y me enteré porque mis vecinos me dijeron que mirase en los armarios, que ahí guardaban los juguetes. Yo pensé que me estaban engañando, pero no: fui al armario y allí estaban todos los paquetes envueltos y apilados, como en un almacén. Yo no se lo conté a mi madre, pero ellos ya se ocuparon de contárselo a la suya, y ella a su vez a la mía, que se cabreó con ellos por ser tan cabrones… y también conmigo, porque “para qué tengo yo que ir abriendo nada”.

Lucía

13. Los primos

Nos juntábamos todos en casa de mi abuelo, que era donde “supuestamente” venían “los Reyes”. Casi todos mis primos eran mayores que yo, y una Navidad estábamos todos en el salón, cada uno con sus cosas, cuando mi primo Lorenzo se puso a hablar con mi hermano haciéndose el guay, y yo escuché las palabras clave: Reyes Magos, padres, ya sabes. Me quedé con la cara blanca y mi hermano José Carlos, que se dio cuenta, se enfadó con él. Yo no me lo creí del todo, porque YO QUERÍA CREER, y aun así estuve unos años que si sí, que si no…

Nany

14. Amor de padre

Al principio me decían que solo podía pedir una cosa para que los Reyes Magos no vinieran muy cargados a Medina porque, claro, la cabalgata era en Valladolid. Luego mi padre me decía que tenían que enviar el dinero a los Reyes Magos y que no me pasara pidiendo cosas (no había mucho dinero por casa). Y, finalmente, pillé a mi tío disfrazado de Rey Mago. Ahí ya la mentira no se sostuvo más y mi padre me contó que era una tradición que representaba los regalos que se hicieron en el nacimiento de Jesús. Eso con 7 años. Con 8 me dijo que Dios no existía, y desde ese día quiero mucho más a mi padre.

Roberto

  • Cecilia Marín

    Cecilia Marín

    Periodista. Dúctil y resolutiva. Una vez maté una cucaracha tirándole la guía telefónica encima. Todo en mí son grandes ideas. Nadie ha dicho si buenas o malas.

Aquí habrá comentarios