Relaciones

Tras 7 años con mi pareja decidimos iniciar una relación abierta (y esto es todo lo que hice mal)

En primera persona:

· Un joven de 33 años nos cuenta por qué, tras siete años de relación convencional, su pareja y él decidieron cambiar el modelo a una relación abierta y los problemas a los que se enfrentaron

En primera persona:

· Un joven de 33 años nos cuenta por qué, tras siete años de relación convencional, su pareja y él decidieron cambiar el modelo a una relación abierta y los problemas a los que se enfrentaron

Poliamor, relación abierta o liberal, llámalo como quieras, no me gusta etiquetarme. Lo único que queríamos mi pareja y yo es ser libres, así que después de siete años de relación convencional decidimos hacernos pareja liberal. Es una mera cuestión ideológica, ni ella ni yo somos quien para coartar la libertad de la otra persona. Estoy enamoradísimo de ella, pero ¿quién soy yo para prohibirle conocer a otras personas? Me parece egoísta, por mucho que la quiera y la ame. Me parece absurdo que pueda estar perdiendo la oportunidad de conocer a alguien maravilloso. Y al revés.

Vivimos en una sociedad capitalista en todos los sentidos y formas, y quiero ser lo más libre posible en una sociedad que no nos deja serlo. Para mí las relaciones amorosas deberían ser iguales que las de amistad. Si los amigos no se ponen celosos de que te vayas con otros, ¿por qué las parejas sí? “Yo no podría” es una de las frases que más escucho cuando hablo de mi relación liberal. No animo a nadie a dejar de ser monógamo, que cada uno sea libre de elegir la forma de relación que quiere. No te voy a intentar convencer, yo te cuento mi experiencia y cada uno que haga lo que quiera.

Para empezar, hay que dejar claro que hay muchas formas de pareja liberal. Para unos es follar cada día con gente diferente y tener millones de amantes; para nosotros, simplemente que si tienes la necesidad de echar un polvo con otra persona o has conocido a alguien que te gusta, puedas hacerlo. No es salir a ligar, hay una diferencia con estar soltero: tienes una relación con una persona a la que quieres y respetas. Aunque tengas una pareja abierta, puede que nunca hagas uso de ella, porque tener una pareja abierta no quiere decir que te vayas a acostar con alguien, simplemente que tienes la posibilidad de hacerlo. La idea era seguir nuestra relación y nuestra rutina, pero que si ocurría no nos sintiéramos culpables porque no hay engaño.

El proceso fue lento: nos pasamos un año sacando el tema. Los dos pensábamos eso de “qué guay, esto molaría”, pero también aquello de “no sé si sería capaz”. A veces nos tanteábamos el uno al otro medio en broma pensando que el otro no iba a querer, hasta que un día dijimos “no seamos tontos, si tú quieres y yo quiero, pues venga”. Ahora venía la pregunta: ¿cómo se hace esto? Queríamos empezar poco a poco para alcanzar unos objetivos comunes. ¿Nuestro ideal? Empezar teniendo relaciones esporádicas y luego, en un hipotético caso, poder mantener varias relaciones o incluso convivir varias personas a la vez. Aunque de momento eso para nosotros es una utopía.

UN CONTRATO VERBAL

Lo básico era poner unas normas, hacer un contrato y, más tarde, como todos los contratos, ir renovándolo, porque no nos engañemos: cuando inicias una relación de este tipo, los celos existen. Al menos en mi caso. Son barreras que uno mismo se pone, nos han educado así y hay que ir rompiéndolos poco a poco. Por supuesto que nos daba vértigo, pero estábamos muy convencidos de que queríamos encaminarnos hacia eso. Así que hicimos un contrato verbal, aunque ahora queremos hacer un nuevo contrato escrito por lo que pasó. Obviamente, todo salió mal. Aun así, seguimos con la idea de continuar con todo esto, es algo que queremos hacer porque, insisto, no somos nadie para coartar la libertad del otro.

El contrato se basaba en una serie de reglas:

– La primera y principal, el respeto mutuo

– En cualquier momento una de las dos partes podía decir basta, no hacía falta dar motivo. Ese botón de emergencia era muy importante porque hablarlo es muy bonito, pero la realidad podía no serlo tanto

– No podíamos mantener otra relación en nuestra casa, y mucho menos en nuestra cama

– Los amigos estaban vetados para cualquier tipo de relación

– Y, por último, el “¿quieres saberlo?”. Nosotros decidimos que solo nos lo contaríamos si el otro preguntaba. La sinceridad es la base, para hacer esto tienes que tener confianza ciega en la otra persona. Además, dijimos que podíamos tener otra pareja, siempre que a la otra persona le sentara bien. Una vez más, solo teníamos que decírselo si preguntaba.

Desde que firmamos este contrato hubo una explosión de confianza por ambas partes. Ya no había nada que pudiéramos hacer que supusiera una traición para el otro. Nos podíamos hacer daño de mil formas, pero traicionar, entendiéndolo como ‘cuernos’, no.

Esas eran las reglas principales, y todas las que yo quebranté, menos la última. Porque cuando hablamos de amigos no fijamos si nos referíamos a amigos en común o a amigos solo por una de las dos partes, y yo mantuve una relación con una persona de mi trabajo. Una noche de verano estaba con varios compañeros de curro en mi casa, y simplemente pasó. Pensé que eran cuatro besos y punto, pero luego le dije a mi compañera que no podíamos continuar porque una de mis normas -ella estaba informada de mi casi recién estrenada relación abierta- era que en mi casa no. Pero yo ya había quebrantado la norma. Como un mecanismo de defensa, rebajé el nivel de lo que había pasado. Pensé que no era para tanto, pero claro, eso lo tiene que juzgar la otra persona…

No pasó nada más, pero a raíz de ahí empecé a quedar con esta chica. A los dos meses prácticamente de abrir la relación con mi pareja me di cuenta de que no es que me hubiera tirado a alguien una noche, sino que estaba manteniendo otra relación paralela. Aun así, ahí pensé que era lo que habíamos hablado -más o menos- y yo estaba seguro de que la relación con mi pareja podía seguir funcionando.

LA RUPTURA DEL CONTRATO

Al poco tiempo mi chica y yo nos fuimos de vacaciones y seguí cagándola, para variar. Salió la conversación y le pregunté. Hacía tiempo que sospechaba que tenía algo con un amigo suyo. Me dijo que no. Mierda. Yo me había excusado interiormente todo este tiempo para hacer lo que hice en que ella tenía a otra persona cercana, aun sin saberlo. Sí, bastante egoísta por mi parte y una metida de pata.

Ella me preguntó a mí y le dije que sí. Me preguntó que si había sido con la chica que, efectivamente, había sido -al fin y al cabo, después de 7 años esas cosas se notan- y le confesé TODO. Y para que veáis lo capullo que fui le dije: “Si lo superas, me gustaría seguir manteniendo esta otra relación”. Era duro, pero era lo que habíamos hablado. Yo había quebrantado casi todas las reglas, pero no era consciente de ello. Me ponía excusas a mí mismo, incluso para justificar lo de mi casa: que no había sido para tanto, que corté antes de que pasara algo más.

Mi chica acabó vetando mi otra relación por las reglas que había infringido. Me dijo que no quería que hablara con ella durante esa semana de vacaciones, pero mi compañera me escribió y me parecía duro no contestarle, así que le respondí a una pregunta de trabajo que me había hecho. Y la jodí otra vez. En resumen: la primera regla era que en casa nada, lo hice. La segunda, que con una persona conocida tampoco, check. La tercera, que cuando una de las partes decidía parar había que hacerlo… y hasta el fondo. No fui legal. Fui egoísta. Como podéis imaginar, pasamos una semana de vacaciones horrible. Cuando volvimos, le dije a mi pareja que me había equivocado en muchas cosas, pero que me dejara quedar con la otra chica para decirle que se había acabado porque no me parecía justo desaparecer sin más, solo estaba pensando en la otra parte como una persona. Finalmente accedió y pude evitar, en cierto modo, daños colaterales al margen de los que ya había hecho a mi pareja.

A partir de ahí vamos a hacer un nuevo contrato, esta vez escrito y aclarando punto por punto. ¿Cuál fue nuestro verdadero problema? La verdad, siento que fui un capullo. Cometí errores, pero ella no me ha criminalizado. Hace mucho que no se lo pregunto, pero yo aún estoy esperando a que me diga que ha conocido a otra persona o que simplemente ha echado un polvo, porque me lo he imaginado mil veces… y duele, pero es lo que quiero que pase. Aunque todo esto sea legal, al principio te atormentas un poco porque es muy raro, pero estamos construyendo un objetivo, y aunque sea doloroso, prefiero que sea cuanto antes para quitarme la tirita. Para nosotros todo esto es un proyecto personal e ideológico y queremos llegar a ese día en el que esto pase sin que duela y, al fin y cabo, ser felices.

F. tiene 33 años y vive en Madrid.

¿CÓMO SABEMOS QUE ESTAMOS PREPARADOS PARA INICIAR ESTE TIPO DE RELACIÓN ABIERTA?

“Muchas personas sufren cuando empiezan a tener relaciones abiertas. Hay diferentes maneras de vivirlo y distintos modelos de relaciones”, explica la  psicóloga y sexóloga Marian Ponte. ¿La psicóloga advierte que antes de dar el paso hacia este tipo de relación, tiene que haber un código compartido que no produzca ningún desequilibrio emocional o afecte al sistema de valores de la pareja.

“Es necesario hacer una negociación e ir pactando las normas y renegociándolas sobre la marcha. En ocasiones hay contratos muy rígidos que no permiten una renegociación de los márgenes, y es muy importante tener esa posibilidad de cambiar los pactos para que podamos vivir la experiencia de forma integrada y positiva”, recuerda. Muchas veces hasta que uno no está en la situación no sabe el impacto emocional que le va a producir, las dudas y lo que va a pasar en su interior. Para iniciar este tipo de relación, se requiere “más diálogo, más escucha activa, más respeto y mucha más confianza para generar estabilidad emocional”, apunta la sexóloga.

“Lo más importante es no tener rigidez”, insiste. “Saber que van a ir saliendo emociones y que los pactos tienen que ser revisados”, explica. “No decir eso de ‘bueno, como lo he pactado, ahora no puedo cambiarlo’. No. Cada vez que haya algo que se contradiga o que uno viva mal, tiene que ser un motivo constante de comunicación”, recuerda.

  • Eslang

    Por Eslang

    Se escribe con e. Se nos da mejor contar historias que ponernos nombre.

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