“Tócame los genitales para defender mis derechos como mujer”

Milo Moiré, liándola parda desde 1983.

El performance art, si se hace bien, siempre genera polémica: que si le meto fuego a la sede del antiguo KGB en Rusia para protestar contra el Kremlin, que si finjo que me violan en público para desmantelar “el poder machista”, que si dejo que unos extraños me toquen las tetas y el coño para dar voz al deseo sexual femenino… El problema es que hay gente que todavía no es nada moderna y estas cosas del arte conceptual y abstracto les vienen un poquito grandes, y claro, vienen los escándalos y los arrestos.

Es lo que le ha sucedido a la artista suiza Milo Moiré, quien ha sido detenida en Londres por permitir que unos desconocidos acariciaran sus partes pudendas en la calle como parte del proyecto Mirror Box. Micrófono en mano y con una caja recubierta de espejos tapando parte de su cuerpo, Moiré arengaba a los viandantes de varias ciudades europeas a tocar sus genitales durante un máximo de 30 segundos cada uno con un objetivo protesta: seguir denunciando las agresiones sexuales que un millar de mujeres sufrieron en fin de año en Colonia (Alemania), contra lo que ya se manifestó hace cinco meses desnudándose frente a la catedral de la ciudad.

Esta vez, sin embargo, la artista quería convertirse en “símbolo de la naturaleza consensual” de los actos sexuales. “Estoy aquí hoy por los derechos de la mujer y la autodeterminación sexual”, declaró durante la primera actuación de Mirror Box. “Las mujeres tienen su sexualidad, al igual que los hombres. Las mujeres deciden por sí mismas cuándo y cómo quieren ser tocadas, y cuándo no”.

Moiré ya había paseado su arte por ciudades europeas como Amsterdam y Düsseldorf; sin embargo, fue en Trafalgar Square (Londres) cuando la provocación de la actuación de la suiza alcanzó su punto álgido y la policía se llevó a la artista al calabozo. El resultado: 24 horas entre rejas y una multa de cuatro dígitos en vez de aplausos.

“Moiré ha tomado la libertad de mostrar el deseo femenino dando a las mujeres una voz sexual”, reza un comunicado emitido este miércoles por parte de la artista. “El reflejo de la audiencia en los espejos de la caja se convierte al mismo tiempo en una metáfora visual para el cambio de roles: de ser voyeur a ser el objeto visual”.

La artista, que ya fue puesta en la libertad, ha dicho que el arresto solo fue un ejemplo más de la falta de unidad que existe en Europa, contraponiendo la actitud liberal de Amsterdam (al parecer, la policía holandesa solo se quejó del ruido del megáfono) con la férrea censura británica.

  • Cecilia Marín

    Cecilia Marín

    Periodista. Dúctil y resolutiva. Una vez maté una cucaracha tirándole la guía telefónica encima. Todo en mí son grandes ideas. Nadie ha dicho si buenas o malas.

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