Relaciones

¿Tienes ESA o AQUELLA fantasía sexual? No te preocupes, no eres ningún bicho raro

Estas son las conclusiones del estudio más grande sobre fantasías sexuales:

· Pocas veces reconocemos cuáles son las nuestras, a no ser que sea de manera anónima

· Gracias a este trabajo, ahora podemos saber si nuestros deseos son comunes o no

Estas son las conclusiones del estudio más grande sobre fantasías sexuales:

· Pocas veces reconocemos cuáles son las nuestras, a no ser que sea de manera anónima

· Gracias a este trabajo, ahora podemos saber si nuestros deseos son comunes o no

Pocas veces solemos ser sinceros sobre nuestras fantasías eróticas. Ahora, el Dr. Justin Lehmiller, de la Ball State University (Indiana), ha sido el encargado de elaborar el mayor estudio sobre las fantasías sexuales jamás hecho. Para realizar este trabajo, que ha publicado en un libro bajo el título Tell me what you want: the science of sexual desire and how it can help you improve your sex life (Dime lo que quieres: la ciencia del deseo sexual y cómo puede ayudarte a mejorar tu vida sexual), Lehmiller entrevistó a 4.175 estadounidenses  de todos los géneros e identidades sexuales de entre 18 y 87 años y, entre sus principales conclusiones, descubrió que el 96% de los participantes admitían tener alguna fantasía sexual, aunque muy pocos se lo habían revelado a sus parejas. ¿Qué está pasando aquí?

“Sentirse anormal o raro es una de las cosas que más paraliza a la gente y les crea ansiedad, y es muy perjudicial para nuestra vida sexual. Quiero facilitar a la gente tener estas conversaciones”, dijo el Dr. Lehmiller en una entrevista a The Sunday Times Style. Porque no, probablemente no seas un bicho raro si tienes ESA o AQUELLA fantasía sexual… Veamos cuáles son los deseos sexuales más comunes:

1. Sexo en grupo

Cuando se les pidió a los encuestados que describieran su fantasía sexual favorita de todos los tiempos, el sexo en grupo fue, con mucho margen, la más común: casi nueve de cada 10 personas. El 89% de los encuestados dijeron que fantasean con hacer un trío y, de aquellos que tenían pareja, muchos dijeron que su trío ideal involucraría a su cónyuge, lo que sugiere que querer sexo en grupo no significa no desear ya a nuestra pareja, sino compartir una experiencia. Para el Dr. Lehmiller, esto sugiere que “el atractivo de los tríos tiene más que ver con el hecho de que esta actividad crea un estado de sobrecarga sensorial que con cualquier otra cosa: en realidad se trata de aumentar nuestra excitación al incorporar otro cuerpo que podemos mirar, tocar y experimentar”. Además, los hombres heterosexuales fueron más propensos a desear a dos mujeres; sin embargo, para las mujeres heterosexuales el género no importaba tanto.

2. Poder, control y sexo duro

Más de una cuarta parte de los participantes dijo que había fantaseado alguna vez con prácticas BDSM, sobre todo las mujeres. Las fantasías de ellas sobre sadismo y dolor fueron “un poco más frecuentes” que las de los hombres. “Este hallazgo fue bastante sorprendente para mí”, aseguró el autor del estudio. “Mientras que durante mucho tiempo se pensó que el sadismo era un interés sexual casi exclusivamente masculino, mis resultados sugieren que las mujeres están un poco más involucradas que los hombres, al menos con respecto a los tipos de actividades sádicas sobre las que pregunté, que se enfocaban en cosas como azotes, mordiscos o gotas de cera caliente”.

La gran mayoría informó de que fantaseaba tanto sobre la dominación como sobre la sumisión. En términos generales, era más común que las personas fantasearan con recibir dolor (65%) que con infligir dolor (60%), por lo que parece que más gente quiere dejarse llevar en lugar de tomar el control durante el sexo. ¿Algún motivo en especial? “Podría ser en parte porque algunos no quieren la responsabilidad que implica tomar el control. Sin embargo, la sumisión te cambia psicológicamente de persona a objeto, lo que puede ser atractivo para las personas que se distraen fácilmente o tienden a estar ansiosas durante las relaciones sexuales”, explica Lehmiller.

3. Novedad, aventura y variedad

Muchos de los participantes confesaron sentirse atraídos por determinadas prácticas porque simplemente no formaban parte de su rutina sexual habitual. La postura del perrito fue la más mencionada en la encuesta de fantasías favoritas; en general, era la posición preferida de los hombres y la segunda favorita de las mujeres para fantasear. Algo “especialmente fascinante” para el autor del estudio fue la “sorprendente” similitud entre hombres y mujeres con respecto a las fantasías sobre recibir sexo anal: casi dos tercios habían fantaseado con ello.

La novedad y la aventura no solo consisten en probar prácticas o posturas sexuales: el entorno es también un factor clave para muchos, y el entorno “público” emergió como el preferido: una oficina, baños públicos, ascensores, bares, vestuarios, parques… La mayoría de estas fantasías parecían impulsadas por lo mismo: la aventura y la emoción de pensar que podemos ser observados o pillados en el acto.

4. Intercambio de parejas y relaciones no monógamas

La mayoría de las personas que tienen fantasías no monógamas se encuentran en una relación monógama. En su mayoría, afirmaban desear mantener a su pareja; sin embargo, querían incluir a otros compañeros sexuales y/o románticos en la ecuación. Así es: menos del 1% fantaseaba con ser infiel a su pareja. Por el contrario, era casi 10 veces más común que las personas dijeran que su fantasía favorita reflejaba alguna forma de no-monogamia consensuada. Esto sugiere que a las personas les resulta mucho más estimulante la posibilidad de una no monogamia mutuamente aceptable que la de ser sigilosa y engañosa.

Estar en una relación abierta, cuando la pareja acepta un conjunto de reglas que permiten a uno o ambos tener relaciones sexuales con otros, fue la forma más común de fantasía (el 79% de los hombres y el 62% de las mujeres habían fantaseado con ello). El poliamor, cuando las parejas acuerdan tener múltiples relaciones sexuales y/o románticas simultáneamente, fue la siguiente (51% de las mujeres y el 70% de los hombres). Después, el intercambio temporal de parejas, con lo que el 66% de los hombres y el 45% de las mujeres dijeron haber fantaseado. Por otra parte, el 58% de los hombres aseguraron que les gustaría ver a sus parejas teniendo relaciones sexuales con otras personas, una fantasía menos común entre las mujeres (poco más de un tercio de las participantes).

5. Pasión y romance

Tenemos muchas fantasías que giran en torno a la pasión, pero también al romance. Estas fantasías van más allá de satisfacer simplemente un impulso sexual; también nos ayudan a satisfacer necesidades emocionales profundas, y estas fantasías sobre sentirse deseado, validado o amado son comunes tanto entre mujeres como entre hombres (aunque las mujeres las tienen con mayor frecuencia), porque la necesidad de pertenencia no es algo específico de un género.

De hecho, la gran mayoría de hombres y mujeres (más del 70%) dijeron que rara vez o nunca tienen fantasías sobre el sexo sin emociones. Sentirse deseado, sexualmente competente e irresistible fueron las necesidades emocionales más comunes con las que ambos sexos fantaseaban. Y según los datos de este estudio, si hay una persona específica que pueda aparecer en tus fantasías sexuales, es tu pareja sentimental actual. Nueve de cada 10 participantes dijeron que habían fantaseado con su pareja actual, y algo más de la mitad (51%) dijeron que lo hacen a menudo. Además, dos tercios dijeron que habían fantaseado con alguien famoso y menos de la mitad habían fantaseado con una estrella porno específica.

De este modo, reseña el estudio “la mayoría de las veces no estamos visualizando un acto sexual básico y mecánico, sino que también fantaseamos sobre cómo nos sentiríamos durante ese acto sexual. Y debido a que es mucho más fácil experimentar estos sentimientos con alguien que conocemos bien que con un completo desconocido, fantaseamos con nuestras parejas”.

6. Flexibilidad

El otro tema importante que señala este estudio es la fantasía que involucra el deseo de flexibilidad con respecto al género y/o la sexualidad. En otras palabras: fantasías en las que las personas rechazan fundamentalmente las nociones binarias de género  y/o las nociones rígidas de orientación sexual; por ejemplo, que ser heterosexual significa que solo puede interesarle parejas del sexo opuesto. Las fantasías de flexibilidad sexual parecen ser muy comunes, especialmente entre mujeres heterosexuales.

  • Eslang

    Por Eslang

    Se escribe con e. Se nos da mejor contar historias que ponernos nombre.

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