El perrohortelanismo de las relaciones: el breadcrumbing (algo peor que el ghosting) | eslang

El perrohortelanismo de las relaciones: el breadcrumbing (algo peor que el ghosting)

El 'breadcrumbing' es el 'perrohortelanismo' de las relaciones:

  • No me comes, pero tampoco me dejas comer. Los que te hacen 'ghosting' desaparecen...
  • Pero los 'breadcrumbers' desaparecen... y vuelven a aparecer como el Guadiana

Me enrollé con un tío en una boda. Él, amigo del novio; yo, amiga de la novia. Lo típico, vaya. Nos estuvimos mensajeando una semana: que si aún me acuerdo del pantalón verde que llevabas, que si jaja, yo también me lo pasé muy bien… Más típico aún. Yo no estaba especialmente interesada en volver a verle (y os prometo que la que habla soy yo, no mi despecho), pero él parecía estar dándolo todo, así que me dejé llevar. Me justifico de este modo porque, de golpe y porrazo, él fue el que desapareció y yo la que se quedó con la palabra en la boca. Y todo en cuestión de dos minutos. Me había escrito algunos mensajes por la noche, pero yo ya estaba dormida, así q… Qué leches, no os lo cuento, mejor os lo enseño:

ghosting

Esa fue la última vez que supe de él. Yo me preguntaba qué había podido ocurrir entre las 11.26 y las 11.28 de la mañana. Dos minutos en los que, pobre ingenua, aún no sabía que el ghosting se cernía sobre mí. Nunca más me contestó y yo tampoco le volví a escribir porque, aunque era virgen de ghostings -jamás me había ocurrido nada parecido y jamás me ha vuelto a pasar, y de esto hace ya un año y medio-, una sabe reconocer las señales. La historia dio para muchas risas con mis amigas y varias hipótesis locas sobre lo que pudo ocurrir.

Al día siguiente subí una foto a Instagram de una cosa random. Y ahí estaba él, dándole un me gusta como diciendo “eh, que no te contesto, pero que sepas que estoy vivo”. Y así en sucesivas ocasiones. Yo me lo tomé como un ghosting con recochineo, pero ahora sé que lo que este chaval me hizo, además de un ghosting de manual, fue un poquito de breadcrumbing o, lo que hemos acertado a denominar en español, un perrohortelanismo muy tocho. Pero el mío es, afortunadamente, un ejemplo muy flojo. Veamos:

El término breadcrumbing (de ‘bread crumb’, miga de pan), también conocido como hansel & gretelling, lo ha puesto de moda el New York Times -y si lo dice el New York Times, va a misa- y describe a aquellas personas que mantienen el contacto justo contigo para que mantengas el interés en ellas, aunque nunca vayan a iniciar o retomar una relación contigo.

Puede haber breadcrumbing cuando has acabado una relación con alguien pero ese alguien no termina de dejarte ir del todo, también cuando te tienen como una pareja ‘en espera’ (también llamado benching; esto es, estar en el banquillo o en reserva), cuando alguien realmente no está interesado en ti pero quiere que tú si lo estés en ella o cuando hablas mucho con alguien pero al final nunca queda contigo. Maquiavélico, ya.

Te deja pero en realidad no se va nunca, sino que va dejando “migajas” de cariño o atención para que tú sigas ahí, bebiendo los vientos por él o ella. Desaparece, pero de repente le da me gusta a tus fotos, te envía algún emoji por WhatsApp o te comenta una publicación en Facebook, y cuando parece que estás acercando posiciones, comenzáis a hablar y tú tienes esperanzas porque OBVIAMENTE ESO SIGNIFICA QUE TIENE INTERÉS EN TI, desaparece de nuevo, pero solo para volver a florecer tiempo después. Y así hasta la eternidad, o hasta que te canses y le mandes a paseo.

“Por desgracia me encuentro con muchos casos de este tipo en mi consulta. Es una práctica dolorosa porque las personas no saben bien qué ocurre”, reconoce Marian Ponte, psicóloga y sexóloga. “Esos apegos intermitentes pueden ser muy desconcertantes y confusos, y las personas no saben muy bien por dónde tirar”, refleja, advirtiendo que este tipo de comportamientos pueden provocar desconfianza en relaciones posteriores porque la persona no sabe si se lo van a volver a hacer.

¿Quiénes son estos breadcrumbers y cómo detectarlos?

Pero, ¿quiénes son estos breadcrumbers? Es difícil establecer un patrón y las etiquetas no siempre aciertan, aunque, sin duda, son personas que “necesitan tener a la otra persona atrapada, pero sin implicarse”. Cada caso es diferente, y por ello podemos encontrarnos con personas “en algunos casos narcisistas; en otros, con miedo al compromiso; personas enganchadas al subidón de dopamina propio de la novedad; con baja autoestima y/o carencias afectivas; o incluso personas histriónicas”.

Además, puede darse una ligera diferenciación por sexo: “Estos comportamientos se suelen dar más en los hombres porque han tenido menos tendencia a comunicar sus emociones o mostrar su vulnerabilidad, y les cuesta más gestionar los conflictos”, dice Ponte, aunque, evidentemente, esta práctica puede llevarla a cabo cualquiera “porque tiene que ver con la capacidad de gestión de cada uno, con ser responsables de nuestra propia vida teniendo en cuenta las consecuencias de nuestras acciones”, matiza.

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Lo sentimos: no hay una fórmula infalible para detectar estas señales, pero Ponte aconseja sospechar de personas que alargan demasiado las conversaciones sin materializar nunca la esperada quedada, o aquellas que ya lo han hecho otras veces. “Internet y las apps han aumentado esta práctica porque es muy fácil ponerla en práctica: lo puedes hacer desde el sofá de tu casa”, avanza la psicóloga. Así que si por ejemplo por Tinder te habla mucho, pero luego nunca puede quedar, “tendrás que pensar que hay algo raro”, reitera. “Las personas seguras de sí mismas y con una base afectiva sólida suelen identificar antes estas señales y no entran en estos juegos psicológicos. Tienen más visión que otras que tienen fragmentaciones internas”, apunta.

Antes que jugar a interpretar señales, ¿no sería más fácil ser claros en nuestras intenciones? “Por supuesto, eso es siempre lo correcto, pero hay personas que, en lugar de ser claras, se van desconectando para, de alguna manera, no entrar en una confrontación y así no tener que afrontar la realidad. Simplemente… se alejan”. Pero, por si acaso, te dejan un caminito hecho de migas de pan, no te vayas a alejar demasiado.

  • Cecilia Marín

    Cecilia Marín

    Periodista. Dúctil y resolutiva. Una vez maté una cucaracha tirándole la guía telefónica encima. Todo en mí son grandes ideas. Nadie ha dicho si buenas o malas.

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