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¿De verdad es un misterio el orgasmo femenino?

Tara Reid en 'American Pie'.

“El misterio del orgasmo femenino podría haber sido resuelto”, titulaba el prestigioso diario británico The Guardian el pasado mes de agosto. “Levantando el velo del placer sexual femenino”, clama, desde 2015, un proyecto internacional llamado OMGYes.com, cuyo afán consiste en que “el orgasmo femenino deje de ser un misterio”. Pero ¿lo es? Llegados a este punto, quizá quepa preguntarse de dónde viene ese halo místico que a veces lo envuelve. Vamos, si de verdad resulta tan misterioso, o, al menos, si lo es más que el masculino.

 

El terapeuta y activista sexual Miguel Vagalume considera que, en realidad, “no hay mucha diferencia entre los orgasmos de hombres y mujeres”. Donde sí la hay, a su juicio, es en la educación que recibimos de nuestro entorno sobre el deseo, fantasías, prácticas y actitudes que se consideran “masculinas” y “femeninas”. “Es normal que el orgasmo femenino se considere misterioso si se considera la penetración vaginal como la norma, lo deseable o lo normal”, reflexiona el responsable del proyecto sobre sexo no convencional Golfxs con Principios.

Él cree que la penetración resulta, claro está, un sistema muy bueno para la concepción, pero no constituye, en absoluto, la única práctica placentera. “Eso lleva a los líos de considerar que un orgasmo “debe” llegar de una manera u otra, ser de una manera u otra”, señala. A lo que algunos ya señalan como la obligatoriedad del orgasmo. Un artículo del Centro Sexológico Sexorum comparaba no hace mucho pedirle un orgasmo a cada relación sexual con forzar a todos los conductores a conducir a 120 km/h cada vez que cogen el coche o con pedir siempre tarta de postre.

Los hombres también tienen problemas con el orgasmo

¿Es el orgasmo el único indicador certero de una sexualidad plena y saludable? “Es fácil llevar la contabilidad de los orgasmos, pero no de la satisfacción, de los placeres, de si hemos hecho lo que realmente nos apetecía o no”, responde Vagalume. Crear e imponer una “normalidad”, sea del tipo que sea, lleva a pensar que las dificultades son lo raro, “que todo el mundo es normal y nosotros bichos raros, que nuestra dificultad no la tiene casi nadie”, asegura.

Y dificultades las podemos tener todas y todos. Gemma Figueras, psicóloga clínica y sexóloga del Institut Barcelona de Sexología, recuerda que “los hombres también pueden tener complicaciones con el orgasmo”. Las más frecuentes tienen que ver con las dificultades para controlarlo y la eyaculación precoz, aunque también existen algunos varones a los que les cuesta alcanzar el orgasmo y tienen eyaculación retardada.

“Cualquier dificultad en relación al sexo es vista como indicador de anormalidad y genera en la persona sentimientos de culpa y de vergüenza, que justamente contribuyen a mantener el problema sexual. Estos sentimientos de inadecuación son precisamente los que contribuyen a mantener el bloqueo”, explica.

La doctora asocia ese halo que convierte el orgasmo femenino en algo misterioso a la variedad que existe en la facilidad con que las mujeres llegan al orgasmo. Pero también lo atribuye a que la sexualidad femenina ha representado un tabú mucho mayor que el de la masculina. “Esto ha llevado a que muchas mujeres intentaran negar su sexualidad o a que no consiguieran disfrutar de ella y dejarse llevar frenadas por sentimientos de culpa, como si estuvieran haciendo algo sucio”, detalla.

“Algunas mujeres necesitan mucha estimulación, otras pueden alcanzar el orgasmo con mucha facilidad. Algunas pueden alcanzarlo con la estimulación directa del clítoris. Otras pueden alcanzarlo durante el coito. Esto hace que nos preguntemos qué diferencias hay entre estas mujeres y cuáles son las claves que facilitan el orgasmo femenino”, comenta. Pero, al igual que el masculino, recuerda, el orgasmo femenino es un reflejo. Y como sucede con todos los reflejos, “cualquier intento de alcanzarlo voluntariamente puede generar un bloqueo”.

Tanto Vagalume como Figueras coinciden en que vivimos una sexualidad demasiado centrada en el orgasmo y la penetración. Figueras señala que durante mucho tiempo se distinguió entre orgasmo clitoriano y orgasmo de coito, cuando el importante papel del clítoris en el placer femenino ha sido demostrado con creces, y que “para muchas personas el sexo es igual al coito”. “Es importante recordar que el coito es solamente una práctica sexual y que si nos limitamos a ella nos estamos perdiendo muchas cosas”, indica.

Una cosa es segura: El clítoris juega un papel fundamental en todo esto

Aunque en la actualidad la mayor parte de mujeres y hombres alfabetizados saben encontrar el clítoris, la sexóloga asegura que en muchos de los casos que acuden a terapia sexual no se está haciendo una estimulación adecuada y suficiente, o las relaciones sexuales están demasiado limitadas al coito, “que es la práctica sexual en la que es más difícil alcanzar el orgasmo para algunas mujeres”.

Y la próxima revolución sexual, ¿para cuándo?

Llevamos ya unas cuantas revoluciones sexuales. ¿Cuál debería ser la próxima? Para Figueras, podría consistir, precisamente, en “romper la creencia de que el sexo es igual al coito”. Vagalume sube la apuesta: mucha más educación sexual.

“A estas alturas y en la dirección que vamos, quizá la mayor revolución sexual sería que fuese un tema que volviese a tratar el Ministerio de Educación y no el de Sanidad, que fuese otro campo de aprendizaje más (en lugar de estar pensando solo en salud, prevención y patologías), y que no estuviéramos centrándonos en los genitales una y otra vez, olvidando todas las facetas sexuales que tiene nuestra vida”, defiende.

 

La doctora Figueras asegura que “la desinformación y los prejuicios causan algunas disfunciones sexuales”, y subraya la importancia de normalizar la sexualidad, de potenciar la educación sexual, de la terapia sexual y de la búsqueda activa de nuestro propio placer.

Una sexualidad saludable es, además de aquella en la que existe un buen uso de los métodos de prevención de enfermedades de transmisión sexual, “aquella en la que la persona se siente cómoda y satisfecha, en la que está a gusto con su nivel de deseo sexual y es capaz de disfrutar de las relaciones sexuales de forma plena”, define. Aunque tanto saciar el deseo sexual con relaciones satisfactorias como el placer que proporciona un orgasmo nos hacen sentir muy bien, “existen algunas personas que no sienten apetito sexual y no tienen relaciones sexuales y son felices”.

Los orgasmos a solas o compartidos son solo, añade Vagalume, una de las muchas facetas de la sexualidad. “Si entendiéramos que lo normal es la diversidad, nos resultaría obvio entender que cada cual disfruta a su manera, en lugar de la complicación tan habitual de querer auto-obligarnos a hacer las cosas como creemos que deben ser”. Lo verdaderamente complicado, afirma, sería ser feliz sin relacionarse con nadie de ninguna manera.

  • Manuela Astasio

    Manuela Astasio

    Si el periodismo es, como dicen, literatura hecha con prisas, ¿qué es el periodismo con prisas? Desde 2009 intento tomarme toda la calma, el amor -y, a veces, el cinismo- que puedo en escribir sobre cultura, tecnología y (casi) todo lo que se ponga por delante.

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