Relaciones

¿Cuándo te diste cuenta de que ya no querías a esa persona?

¿Cuándo y cómo te diste cuenta de que ya no sentías 'lo mismo' por 'esa' persona?

· ¿Qué debemos hacer cuando nos damos cuenta de que ya no estamos enamorados?

· Varias personas nos cuentan SU MOMENTO: por desgaste, indiferencia... o incultura

¿Cuándo y cómo te diste cuenta de que ya no sentías 'lo mismo' por 'esa' persona?

· ¿Qué debemos hacer cuando nos damos cuenta de que ya no estamos enamorados?

· Varias personas nos cuentan SU MOMENTO: por desgaste, indiferencia... o incultura

Lo siento, mi amor, pero ya me cansé de fingir y pretendo acabar de una vez para siempre esta farsa”. Así rezaba la letra de Lo siento, mi amor, una de las canciones más conocidas de Rocío Jurado, antes del famoso verso (y rompedor para la época) “Hace tiempo que no siento nada al hacerlo contigo”. El profundo desenamoramiento que entonaba la más grande en ese tema resulta, desgraciadamente, familiar para (casi) todos los que han tenido una relación más o menos duradera (enmarcamos el ‘casi’ entre comillas porque siempre hay que dar el beneficio de la duda).

¿Tienen las relaciones fecha de caducidad? “El enamoramiento sí, seguro”. La rotundidad de Laura Morán, psicóloga, terapeuta familiar, de pareja y sexóloga, es abrumadora: las mariposas mueren, como mucho, a los dos años. Sin embargo, antes de que te encojas de la pena, tiene una respuesta diametralmente opuesta para el amor: “No, no creo que el amor tenga fecha de caducidad, pero debemos trabajar en la relación para que no se estropee”. Bueno, al menos hemos ganado algo de tiempo.

“Tanto nosotros como nuestra pareja cambiamos con el tiempo: gustos, necesidades, circunstancias. Eso, a veces, puede dañar el vínculo. Si la pareja no es capaz de hablar para entenderse y buscar una solución o adaptarse, la relación se verá resentida”, termina Morán, no sin antes advertir que el virus del amor, aparte de una canción de Los Caños, son “los silencios, los reproches y los malos entendidos”. Como contrapunto, “la comprensión, la empatía y la comunicación ayudan a mantener ese sentimiento”.

En Hang the DJ, el episodio más laureado de la cuarta temporada de Black Mirror (y para muchos, el mejor de toda la serie), los protagonistas se conocen gracias a un revolucionario sistema de citas que impone a los participantes la duración de la relación. Tienen que estar juntos igual 12 horas que 3 días o 1 año, lo que indique la app, porque esas citas son solo una excusa para que el dispositivo recabe información de los participantes y, así, poderles encontrar una pareja definitiva en un futuro. “Debía de ser difícil antes del sistema. [Las personas] tenían que decidir si querían dejarlo con alguien. Qué pesadilla. Mucho mejor si todo está planificado”, dice Amy en un momento del capítulo.

Si te han dejado, sabes lo desgarrador que resulta que la persona a la que quieres corte la relación; pero desenamorarse también duele. Tomar la decisión de dejarlo con alguien no es sencillo, y en ocasiones estiramos la relación como un chicle, haciéndonos daño a nosotros mismos y a nuestra pareja. “Si ya no nos apetece compartir tiempo con la otra persona, ni pensamos o contamos con ella, nos molesta su presencia, si asuntos de la pareja que antes nos resultaban agradables ahora resultan desagradables o molestos, si no nace la demostración afectiva o si estamos empezando a sentir que nos gusta otra persona, parece indicar que pasa algo, o bien hay problemas en la pareja o puede que los sentimientos se estén marchitando”, manifiesta Sonia García, psicóloga y sexóloga.

Hay veces que, igual que hacemos con los yogures, nos seguimos alimentando de esa relación aun estando caducada, pero ¿y si no queremos? ¿Qué debemos hacer si ya no estamos enamorados de nuestra pareja? “En lugar de prolongar esa situación desagradable en el tiempo (que es lo que tendemos a hacer), lo mejor es comunicarnos con nuestra pareja y sin sentirnos culpables decirle lo que nos está pasando y reflexionar sobre ello. Además, no hace falta que sea una decisión inmediata”, advierte García.

En la misma línea se pronuncia Morán: “Depende de lo que quieras hacer con la relación, los terapeutas de pareja solemos ayudar a las parejas a tener un final feliz o un feliz final. Me explico: en ocasiones, las parejas están en crisis por desgaste, problemas de comunicación, desacuerdos… y no están seguros de si deben continuar o no. En estos casos, se puede trabajar para restaurar el vínculo”.

En las ocasiones en las que una de las partes tiene clarísimo que no quiere seguir con la relación, lo mejor que puede hacer es sincerarse. “Para seguir juntos hacen falta dos personas, pero para dejar una relación, basta con que uno de los dos así lo desee”, comenta. “No hace falta dañar a la otra persona para poder justificar que ya no estás enamorado. Basta con explicar que los sentimientos han cambiado. Dolerá, pero es mejor romper una relación en la que no quieres estar que seguir con alguien por pena, miedo o lástima”.

Aquí varias personas nos cuentan cuándo y cómo se dieron cuenta de que ya no sentían ‘lo mismo’ por ‘esa’ persona:

“El momento en que supe que tenía que dejar la relación fue muy de telefilm. Aun así, con todo lo estereotipado que resulta, cuando me acuerdo me pongo muy triste y me parece un instante de revelación muy importante y profundo. A lo mejor es como un telefilm bien rodado y bien actuado, como Los Puentes de Madison. El caso: volvía yo en tren a mi ciudad después de haber estado unos días con mi novio. No habíamos discutido especialmente, como solíamos hacer. Pero mientras estaba yo sentada en ese tren, leyendo un libro escrito en los años 60 sobre un profesor de vida anodina y matrimonio infeliz que tuvo una amante pero no pudo o no quiso empezar una vida con ella, me di cuenta de que yo era ese profesor anodino, que estaba alargando un noviazgo muerto, que era infeliz y que con solo quererse no valía, que también había que llevarse un poquito bien”.

Laura, 31

“Me di cuenta de que ya no le quería el día que le hablé de la Guerra Civil y noté que no entendía nada. Le pregunté en qué año fue y qué bandos había y no tenía ni idea, pero lo mejor fue cuando le pregunté por Franco y me dijo que era el padre del rey. Además, esa noche discutimos por mensajes y me dijo que esas cosas solo las sabían los frikis como yo, no la gente normal”.

Paola, 22

“Solo me ha pasado en una ocasión ser yo la primera en dejar de estar enamorada. Suelo ir hasta el infinito y más allá en las relaciones… En aquella ocasión lo tuve claro porque dejamos hasta de darnos la mano… y acabé buscando fuera lo que no tenía/sentía dentro de la relación”.

María, 38

“Llevábamos dos años saliendo. Éramos de la misma ciudad pero estudiábamos en sitios distintos, y un puente que volvíamos a casa quedamos directamente en la biblioteca para estudiar. ¿Qué novios hacen eso? ¡Ni a un parque a morrearnos, ni a un bar a tomar una cerveza antes…! En el descanso empezamos a hablar y una cosa llevó a la otra: entramos siendo pareja y salimos siendo amigos. No hubo un momento concreto en el que me diera cuenta de que ya no había ese sentimiento, simplemente empezamos a no echarnos de menos y nos dimos cuenta de que sí que nos queríamos… pero como amigos. Menos mal que fue mutuo, no habría soportado esa frase lapidaria si la hubiera pronunciado unilateralmente”.

José María, 30

“Me di cuenta de que ya no estaba enamorada el día que me corté 30 centímetros de melena (casi me rapé) y me dijo que estaba exactamente igual que siempre”.

Noelia, 23

“Creo que siempre supe que no estaba enamorada y que, en un par de meses de relación, tenía claro que no iba a estarlo. Pero aun así seguí, porque estaba a gusto y, mira, nunca se sabe. Me di cuenta de que ni por si acaso ni nada unos meses más tarde cuando empezó a llamarme cada media hora cuando salía sin él (todavía no había WhatsApp, y menos mal, porque habría sido insufrible); consiguió mi contraseña de Tuenti, leyó los chats y luego me lo recriminó y, por supuesto, cuando me dijo algo así como “esa cicatriz que tienes en la frente de cuando eras pequeña no me gusta, te hace fea. Es mejor que te pongas flequillo”.

Laura, 25

  • Cecilia Marín

    Por Cecilia Marín

    Periodista. Dúctil y resolutiva. Una vez maté una cucaracha tirándole la guía telefónica encima. Todo en mí son grandes ideas. Nadie ha dicho si buenas o malas.

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