"No necesitamos que nos salven, exigimos derechos": la reivindicación política de las prostitutas | eslang

“No necesitamos que nos salven, exigimos derechos”: la reivindicación política de las prostitutas

Manifestación por los derechos de las prostitutas en Madrid. (Foto: EFE)

Polémica por la petición de incluir la prostitución en un Pacto de Estado contra la violencia de género:

  • Las trabajadoras sexuales advierten que toda prostitución no se puede reducir a trata
  • Denuncian la violencia institucional que sufren al no ver reconocidos sus derechos

“Se les llena la boca hablando de lo mucho que se preocupan por nosotras, las putas, pero no hablan con nosotras”. Así resume Conxa Borrell, directora de Aprosex y prostituta, la actual relación entre políticos y trabajadoras sexuales. El debate de la prostitución está más en la mesa que nunca tras la aprobación en el Congreso a finales de julio de un pacto histórico para luchar contra la violencia machista. Un presupuesto de 1.000 millones y 265 medidas para atacar esta lacra, pero ni una que atienda los derechos y demandas del colectivo de las prostitutas.

A pesar de que el colectivo Hetaira compareció en la Subcomisión de este pacto feminista a principios de mayo con un discurso centrado en establecer las diferencias entre trata y prostitución, algunos partidos políticos parecen haber desoído sus peticiones. Si bien el PP bloqueó la iniciativa del PSOE, compartida por otros grupos políticos, de incluir la prostitución y la gestación subrogada en este pacto de Estado contra la violencia de género, tanto el grupo socialista como IU, pese a algunas voces disidentes en sus filas, han seguido lanzando proclamas abolicionistas que, según las prostitutas, lo único que hacen es criminalizar al colectivo y estigmatizarlas aún más.

“Todo por el pueblo, pero sin el pueblo. El despotismo ilustrado del siglo XVIII es la misma política de IU o el Partido Feminista, adherido a ellos. Todo por las putas, pero sin las putas”, resume Borrell. “¿Cómo pueden saber lo que necesitamos y los derechos que demandamos, si nos niegan las reuniones?”, lamenta. “Sentimos que nuestra lucha no importa a nivel institucional. NO necesitamos que nos salven, exigimos derechos“, reivindica.

Diferenciar entre trata y prostitución

Según un informe de 2010 de la ONU, 1 de cada 7 prostitutas es víctima de la trata en Europa. “1 de cada 7 es un 13%, muchísimo, pero ciertamente muy alejada esta cifra del tan manido 90% que cacarean las abolicionistas”, opina Borrell. En el informe que GRETA (el grupo de expertos en lucha contra la trata de personas de la ONU) realizó sobre España en 2013, la organización establecía la necesidad de diferenciar entre trata de seres humanos y prostitución, puesto que “la situación de las prostitutas no equivale automáticamente a trata”. Además, daba constancia de que las ordenanzas municipales contra la prostitución dejaban a las prostitutas en condiciones de mayor vulnerabilidad, advirtiendo de que en casos de trata la asistencia a posibles víctimas se hacía aún más difícil.

Otras organizaciones como Amnistía Internacional se han posicionado firmemente por la normalización del trabajo sexual libre y voluntario y la no criminalización de las mujeres que lo ejercen. “Al no poder gozar de derechos laborales, se mantiene el negocio de las mafias, de la trata de seres humanos y con ello, la desigualdad entre las mujeres y su mantenimiento en la precariedad y la pobreza más absolutas”, mantiene Borrell.

La situación de las prostitutas en nuestro país está en una especie de limbo. En España darse de alta como trabajadora sexual es legal, como demostró la jueza Gloria Poyatos, pero muchas se registran como masajistas o similares para librarse del estigma. “Las mismas instituciones que nos instan a darnos de alta como autónomas y a pagar impuestos son las mismas que nos llaman proxenetas, que no representamos al sector, que no pensamos en los niños. Su libre ejercicio acabaría con todo ello”, sostiene Borrell.

Opina igual Lucía Fernández, actriz porno y activista prosex: “Si incluimos la prostitución dentro del elenco de actitudes machistas en el código penal, no se está atajando el problema ni protegiendo a las prostitutas, sino abocando a las trabajadoras sexuales a condiciones de precariedad”. Así, Fernández asegura que “la inclusión del ejercicio voluntario de la prostitución es una piedra en el camino de las prostitutas. Hay mujeres que eligen este trabajo porque las condiciones de vida que les proporciona compensan más que cualquier trabajo de mierda fruto de las reformas laborales”.

Fernández advierte de la gravedad de las consecuencias que supone que las prostitutas no tengan reconocidos sus derechos laborales, como no tener un acceso fácil a la vivienda ni al crédito, no poder pedir una baja o, simplemente, no poder jubilarse. Y eso por no hablar de un estigma que a veces se torna insoportable: “Yo no soy madre, pero a lo largo de mi trayectoria profesional me he encontrado con muchas que sí lo eran y probablemente tengan problemas si asuntos sociales tiene conocimiento de su situación”.

Además, para Fernández, esta exigencia está teñida de una fuerte actitud paternalista con las trabajadoras sexuales. “Dicen qué es lo que se puede y no se puede hacer con la sexualidad: se puede follar por amor, no pasa nada; se puede follar por lujuria, pasión o por mero aburrimiento; pero en el momento en el que hay dinero de por medio, ¿eso ya es violencia machista?”, se pregunta.

  • Cecilia Marín

    Cecilia Marín

    Periodista. Dúctil y resolutiva. Una vez maté una cucaracha tirándole la guía telefónica encima. Todo en mí son grandes ideas. Nadie ha dicho si buenas o malas.

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