El sexismo en La Vuelta Ciclista a España: ¿qué opinan las azafatas? | eslang

El sexismo en La Vuelta Ciclista a España: ¿qué opinan las azafatas?

Teresa del Pozo, segunda por la izquierda y Sofía del Prado, primera por la derecha. Fuente: cedida.

Hablamos con tres azafatas de La Vuelta en anteriores ediciones:

  • "Nunca me he sentido cosificada. De toda la vida se ha utilizado la belleza para la publicidad y, en este caso, la belleza femenina"
  • "Había algunos brutos de pueblo que te decían: 'Joder con la moza esta, te cogía y...'"

En enero, el ciclista español Mikel Landa lanzó un órdago a las empresas gestoras de las rondas ciclistas después de que el Tour Down Under, competición que da el pistoletazo de salida a la temporada ciclista, decidiera prescindir de las azafatas de imagen de sus podios: “Las azafatas en los podios sobran, es como tratarlas como objetos, infravaloradas”, sentenciaba el ciclista del equipo Sky, que ha quedado cuarto en la clasificación general del Tour de Francia. Ahora, por primera vez en la historia de las carreras de tres semanas, Unipublic, empresa encargada de la organización de la Vuelta Ciclista a España, ha decidido darle públicamente otro cariz a la competición y relegar a un segundo plano esa imagen sexista que se le ha achacado a las ceremonias de etapa.

Sin embargo, el paso, que va en la línea de destacar lo puramente deportivo, no es tan drástico como el que ha ocurrido en carreras veteranas como la Volta a Catalunya o la Challenge de Mallorca. Según comentó hace unos días el director de la ronda española, Javier Guillén, no se suprimirá la presencia de las azafatas, sino que se potenciará “su labor como asistentes” a la vez que habrá presencia masculina en la entrega de premios como, por ejemplo, la del ganador del Tour de Francia de 2006, Óscar Pereiro.

La noticia, que salió la semana pasada, ha generado un debate que gira en torno a dos argumentos opuestos: uno que afirma la cosificación de la azafata de podio y otro que aboga por la libertad laboral de la mujer. Nosotros hemos querido preguntar qué piensan a las propias azafatas.

Un casting exigente

Para trabajar como azafata en la Vuelta hay que pasar un casting que organiza una agencia de modelos en Madrid. Tras una primera criba, la agencia selecciona a unas cuantas mujeres tanto para los patrocinadores como para el podio de la carrera. Luego, son los responsables de la organización los que eligen quiénes serán las azafatas definitivas. “Hacían una selección de veintitantas chicas y de ahí ya elegían a las cuatro de podio”, explica Teresa del Pozo, azafata en la pasada edición de la Vuelta. Los requisitos físicos son claros para el podio: mujeres altas y con facciones parecidas. Luego, siempre se pide que entre las cuatro chicas de podio siempre haya una que sea rubia. Por lo demás, se valoran conocimientos de idiomas, especialmente de francés; don de gentes, cierto conocimiento de la carrera y carné de conducir.

Cada año las caras cambian, siempre hay chicas nuevas. Hasta hace un par de ediciones, la organización facilitaba un coche para los desplazamientos, sin embargo, el año pasado las azafatas y su coordinadora tenían que repartirse los kilómetros. “Pagamos el pato por las chicas de otros años, que se perdían o eran impuntuales. Creía que nos iban a poner un coche”, comenta Del Pozo. En función al trayecto, trabajan desde las seis o las siete de la mañana hasta las nueve o diez de la noche, cuando llegan al hotel. Después de horas viajando por la mañana, en el inicio de la etapa hacen labores de animación con los niños mientras dos de ellas cortan la cinta. Luego, cogen el coche para llegar antes que los ciclistas a meta, donde se preparan para la entrega de premios. Del Pozo recuerda lo trabajoso que era soportar las capas de maquillaje con el calor del verano y el trajín de todos los días: “Nos desmaquillábamos y nos maquillábamos de nuevo continuamente. Imagínate, desde las siete… Teníamos unos churretes considerables”.

Sofía del Prado (derecha) entregando el premio de la combatividad al ciclista Omar Fraile. Fuente: cedida
Sofía del Prado (derecha) entregando el premio de la combatividad al ciclista Omar Fraile. Fuente: cedida

Durante las tres semanas de competición, Teresa también afirma que hay momentos en los que ha tenido que aguantar “carros y carretas”. Como las veces en las que algunos se sobrepasaban en la zona VIP del podio: “Durante el día nos hacíamos fotos con todo el mundo y la mayoría no iban en el plan ‘qué chica más guapa, voy a echarme una foto con ella’. Había brutos de pueblo que te decían: ‘Joder con la moza esta, te cogía y…’ Te agarraban e intentaban tocar. Yo me reía, les cogía la mano y me la quitaba de encima. Y claro, nosotras no podíamos tener la cara larga, sino una sonrisa de oreja a oreja. Teníamos que mantener las formas, pero de últimas ya costaba”.

Su compañera, Sofía del Prado también participó por primera vez en la Vuelta a España como azafata del podio. Desde hace unos años está trabajando como modelo, un trabajo que le sirvió para acabar la carrera de Relaciones Internacionales. Bajo su punto de vista, la labor no está reconocida y la imagen que se transmite no es siempre justa: “La gente se cree que el trabajo se limita  lo que sale en la tele, pero la verdad es que es un bastante duro. Trabajamos todo el día”.

Te agarraban e intentaban tocar. Y claro, nosotras no podíamos tener la cara larga, sino una sonrisa de oreja a oreja”

Teresa del Pozo

Desde Unipublic defienden que siempre se ha querido transmitir una sensación de seriedad y elegancia a través de las azafatas. “No creemos que sean vulgares o provocativas, simplemente acompañan al corredor y a las autoridades en la entrega protocolaria”, afirma la empresa organizadora, que forma parte de la Amaury Sport Organisation, entidad responsable del Tour de Francia, de clásicas de prestigio como la París-Roubaix o de otros eventos deportivos como el rally París-Dakar.

En esta línea también se posicionan las azafatas, que creen que la competición está lejos de la imagen que transmite, por ejemplo, la MotoGP. Sofía del Prado lleva años trabajando como modelo y azafata y ha participado también en las carreras de motos. Para ella, es necesario diferenciar: “En MotoGP mucha gente te pide fotos y sirves como atracción, prima más el espectáculo de la mujer. Para mí, en la Vuelta Ciclista la atracción son los ciclistas y en el podio quiénes destacan son ellos”.

Las azafatas con integrantes del equipo Movista. Fuente: cedida
Las azafatas con integrantes del equipo Movistar. Fuente: cedida.

Teresa avala la tesis de su compañera, con quién compartió podio. A ella también le han llegado ofertas desde las motos, pero las ha rechazado por no adaptarse a sus principios. “Dentro de este mundillo, la Vuelta es de lo más fino; a la vista está la vestimenta, no íbamos con medio pecho fuera. No sabes lo que hay ahí fuera: tengo amigas que trabajan de chica Monster y es demasiado, pareces una conejita de Playboy. Pero bueno, yo lo respeto”.

Una decisión controvertida

Después de que el Tour Down Under de Australia decidiera prescindir de las azafatas, el ministro de Deportes del gobierno de la región de Australia del Sur afirmó que la medida iba en la línea de transmitir una imagen constructiva de la mujer. “El gobierno está pagando por que aparezcan las ‘grid-girls’ al mismo tiempo que invierte dinero en servicios de salud mental para ayudar a las mujeres jóvenes que tienen problemas psicológicos relacionados con su imagen física. […] Lo que en realidad queremos es inspirar a chicas y jóvenes que acuden a las competiciones de coches a que sean ellas las conductoras, las que compitan o que sean las mecánicas y las ingenieras”, explicaba.

Desde entonces, voces críticas se han puesto en contra de la presencia de azafatas o modelos en los eventos deportivos. Sin ir más lejos, en el Giro de Italia, uno de los acontecimientos de la carrera es la elección de la ‘Madrina del Giro’. En declaraciones a El Periódico de Catalunya, la escritora Gemma Lienas lo criticaba: “Creo que es un trabajo discriminatorio y que atenta a la Constitución pues solo pueden ejercerlo una serie de chicas que cumplan requisitos tales como una altura mínima y una edad y un peso determinados” .

De toda la vida se ha utilizado la belleza para la publicidad”

Lydia Ruiz

De la decisión también se ha hecho eco Lydia Ruiz, modelo en sus ratos libres y que fue imagen para la Vuelta en la edición de 2014, aquella que ganó Alberto Contador. Lydia no concibe cómo una mujer puede sentirse atacada por el simple hecho de que ella esté en el podio. “Si a alguna mujer le molesta es porque no conoce la realidad que hay detrás. Es que estás intentando conseguir un trabajo. Por esa regla de tres no podría haber actores o actrices guapos porque están utilizando su imagen. No lo logro entender”. Teresa, por su parte, afirma que las azafatas le dan un valor añadido a los eventos. “Me parecen necesarias para entregar los premios, les das más categoría, más caché. No me parece nada malo. ¿Qué prefieres, que te dé la enhorabuena una chica con una buena sonrisa o un señor cojeando con setenta años?

Lydia Ruiz. Fuente: cedida.
Lydia Ruiz. Fuente: cedida.

Los organizadores de la ronda española aseguran los cambios que se van a acometer responden al debate mediático y social que ha surgido en torno al tema y piensan que, como mínimo, “deben sensibilizarse y responder a esa sensibilidad”. Además de incluir a un chico en los podios, también se va a suprimir la foto del beso al ganador. Para las azafatas, no obstante, la situación está llegando al punto del absurdo y no creen que sea tan negativa la imagen que transmiten.

“Entiendo la postura de la organización porque las cosas están revueltas por el tema, pero si nos van dejando en un segundo plano y comienzan a sustituir chicas por chicos, por ciclistas o por niños, todo esto se traducirá en una reducción de puestos de trabajos para nosotras y en la consiguiente reducción de ingresos para los estudios”, reflexiona Sofía.

Teresa tampoco lo comprende y piensa que los chicos deberían estar en las carreras de chicas. “Que metan a chicos me parece bien siempre y cuando sea una carrera de chicas. No sé si me llamarás machista, pero si yo soy una chica, prefiero que me dé el premio un chico de buen ver que una chica“, relata.

Igualmente opina Lydia, que cree que las marcas comerciales hacen uso de la belleza como estrategia de marketing, algo que considera totalmente legítimo. “Nunca me he sentido cosificada. De toda la vida se ha utilizado la belleza para la publicidad y, en este caso, la belleza femenina. En nuestras chaquetas aparecen los patrocinadores y cuando nos comentan el protocolo de trabajo, nos dicen claramente lo importante que es que se vea la marca. Es una manera de hacer marketing y publicidad a través de la belleza, como se hace publicidad con la belleza de un coche, de una puesta de sol…”

Además, bajo su punto de vista, los cambios responden a la necesidad de La Vuelta de darse publicidad. “Si esta noticia no hubiera trascendido, no estaríamos hablando ahora mismo; es una estrategia para salir en todos los periódicos”, afirma. Asimismo, cree que el hecho de poner a un hombre como modelo no es más que una justificación para no elegirlas a ellas: “Parece que cuando se pone a un hombre ya no hay dilema. Cuando entiendan que nosotras somos las primeras que queremos estar ahí, se acabará la polémica”.

Lydia Ruiz y Alberto Contador en la ceremonia final de Santiago de Compostela. Fuente: cedida
Lydia Ruiz y Alberto Contador en la ceremonia final de Santiago de Compostela. Fuente: cedida.
  • Miguel Luque

    Miguel Luque

    Periodista, de Jaén y olivarero. Nunca estoy contento con lo que escribo hasta que compruebo que es verdad.

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