Amarna Miller: "Hay que reempoderar el significado de la palabra puta" | eslang

Amarna Miller: “Hay que reempoderar el significado de la palabra puta”

Hablamos con la actriz porno y activista feminista:

  • "¿Soy mala feminista porque deseo cosas patriarcarles? La respuesta es no"
  • "No hay que abolir la industria machista, sino reclamarla como feminista"

Amarna Miller (Madrid, 1990) habla y piensa rápido. Gesticula y se mueve acorde a la rotundidad de su discurso, ese que pronuncia con voz dulce y delicada y que, de paso, tantas ampollas levanta. Hace unos días participó junto a la escritora e ilustradora Paula Bonet en una mesa redonda organizada por la asociación Altavoz Cultural sobre la figura de la mujer. A su charla la tituló “De qué manera luchar contra el patriarcado”, y haciendo un resumen desmedido de un tema tan complejo, su postura es clara: desde dentro.

Si googleas ‘Amarna Miller feminista’ lo primero que aparece es un texto llamado “Amarna Miller no es feminista”. También el artículo-contestación de Barbijaputa al vídeo del Salón Erótico de BCN en el que advierte que “te dices feminista” pero no y también otros artículos que se refieren a ti como “la feminista favorita de los machistas”. ¿Por qué provocas tanta controversia? 

Wow. Me alegro mucho de no haberme buscado a mí misma nunca [risas]. Soy un personaje controvertido porque ofrezco servicios sexuales y eso aún no está normalizado. Todavía hay muchas vertientes del feminismo que son abolicionistas y entiendo que haya gente que no comporta mi opinión, pero la crítica real la hago a cuando la gente intenta repartir carnés de feminista. Yo no soy abolicionista porque no pienso que esa sea la opción que más nos beneficie a las mujeres, pero nunca le voy a decir a un abolicionista que no es feminista porque no piense igual que yo. La meta que tenemos es la misma. Comprendo que haya gente que piense que lo que hago no hace bien al feminismo, pero en el hecho de decirme si soy o no feminista por no compartir el mismo discurso es donde está la problemática.

¿Te molesta tener que justificar todo el tiempo por qué sí eres feminista?

No me molesta. Siento que llevo justificándome desde que empecé en la pornografía. “¿Si te dedicas a algo relacionado con tu cuerpo no será porque no tienes cerebro suficiente para dedicarte a algo relacionado con tu inteligencia?”, dicen. Estoy superacostumbrada. A nivel personal me da igual, pero a nivel social me parece retrógrado.

¿Te parece peor que sean otras mujeres las que te acusen de no ser feminista o de ser menos feminista?

Me duele más porque yo intento defender un movimiento dentro de un sector donde hay muy poca gente que lo esté haciendo. Cuando ese propio movimiento al que intentas defender te ataca, duele.

Si tenemos una industria machista lo que hay que hacer no es abolir esa industria, sino reclamar esa industria como feminista

Muchos se preguntan cómo la pornografía puede ser feminista. 

No se puede luchar contra el patriarcado desde fuera. Esta es una industria mayoritariamente gobernada por hombres, en la que en general los productos se orientan al placer masculino. ¿Dónde queda la mujer? En reclamar ese espacio. Si tenemos una industria machista lo que hay que hacer no es abolir esa industria, sino reclamar esa industria como feminista. La única manera de cambiar la estructura es desde dentro, como trabajadora, como actriz y participante de ella.

¿Cómo lo haces tú?

Primero y principal, a través de la visibilización. Que yo tenga la oportunidad de salir en medios de comunicación mainstream y lanzar mi discurso a personas que no tienen ni idea de esto ya es un paso. Y de una forma más reducida, intento cuestionar la hegemonía dentro de la propia industria, pero es complejo porque la mayoría de mi trabajo lo hago como actriz y estoy bajo las órdenes de una persona. Hace un año y pico decidí rodar sin depilarme y ahora es una norma. Es una manera pequeñita de cuestionar esa hegemonía patriarcal y luchar contra ella. Yo, como actriz, tampoco tengo la opción de poder hacerlo a mayor escala, pero cuando dirijo elimino este componente machista que tiene gran parte de la pornografía. No estoy en contra de la depilación, simplemente creo que es una opción personal.

I think it’s time to talk about armpit hair. I love hair. I love to be hairy, and I love boys & girls who are hairy too. Unfortunately we live in a society that teaches women to shave in order to fit into the mold of femininity. For many years I myself tried to fulfill that same pattern of behavior, and I felt ashamed if I went out with my legs or underarms badly shaved. Over the years (and partly thanks to porn.) I have learned to love myself. But above all I have learned to make the decisions that have to do with my body and my life based on what I want to do, not what I’m supposed to do to meet the standards that are expected of me. I’m not less feminine for not being shaved. Neither am I less feminine for shaving. Sometimes I have to shave for my work, and that’s also ok. Each one of us has to do what we think best. The summary of this post is: Your body is yours. Use it as you please.

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¿Rodar sin depilar por decisión personal o como activismo y altavoz para comenzar un cambio?

Ambas. Por una parte lo hago como activista; por otra parte, porque tengo que hacer lo que me apetezca. La sociedad nos dicta qué cosas te hacen femenina y qué cosas te hacen masculino, y ha sido una manera de cuestionar qué cosas son las que me hacen sentirme mujer y cuáles no. Este ejercicio ha supuesto una liberación personal para mí. Hago lo que me sale de las narices y os tenéis que aguantar.

Te dieron mucha cera hace unos meses con el anuncio del Salón Erótico de Barcelona.

“¿Cómo puedes ir a un ambiente que es mayoritariamente machista a hablar de feminismo?”, me decían. Pero bueno, ¡eso es exactamente lo que hay que hacer! Yo no quiero contar mi discurso feminista a las feministas, porque ya son feministas. Hay que encontrar aliados dentro de contextos hegemónicos y normativos. Necesitamos aliados, y no quiero convencer a gente que ya es feminista, sino a los que no lo son.

¿Qué rol crees que deben adoptar los hombres en el feminismo?

Exactamente ese: el de aliados. Es un lucha en la que las mujeres debemos estar en la primera fila porque estamos reclamando nuestro propio empoderamiento dentro de los contextos sociales, económicos, políticos, sexuales, etc. Estamos reclamando una cosa que se nos ha negado hace cientos de años y eso tiene que ser femenino. Pero, ojo, no excluyamos a los hombres, porque para conseguir absolutamente cualquier cosa lo que necesitamos es diplomacia y un compendio de fuerzas. Hay que explicarle el movimiento a la gente que todavía no comprende que el machismo sigue existiendo. Hay que convencerlos con el discurso, el diálogo, las palabras y los actos, pero no con el ataque y el avasallamiento porque lo único que se consigue con eso es el rechazo per se.

¿Es labor del feminismo modificar nuestros deseos? Mi respuesta es no, porque cuando intentas modificar tu deseo llegas a la frustración

Has recibido críticas por defender el porno en el que la mujer es sumisa. ¿Tener fantasías de dominación es o no es fruto de un pensamiento patriarcal?

Somos un producto de nuestro entorno y de nuestro contexto social. A lo largo de nuestra vida vamos generando nuestras ideas, deseos y la construcción de nuestras fantasías. Me gusta poner el ejemplo de la peli Mad Max: Fury Road: no podemos huir del patriarcado porque no existe una Ítaca más allá de él. Lo que hay que hacer es reconquistar esa estructura. No podemos intentar buscar aquello que desearíamos si no tuviéramos nuestro contexto social o cultural porque no existe. Hay que entender que nuestra sexualidad es un reflejo del patriarcado en el que vivimos, así que tiene sentido que parte de nuestras fantasías tengan un componente patriarcal.

En vez de culpabilizarnos por tener fantasías que no son feministas debemos entender de dónde proviene nuestro deseo e intentar reproducirlo de una forma saludable, consensuada y beneficiosa. Y aquí está la gran pregunta que a mí me separa de las abolicionistas: ¿es labor del feminismo modificar nuestros deseos? Mi respuesta es no, porque cuando intentas modificar tu deseo llegas a la frustración. No puedes castrar tu deseo, es lo que te decía Freud. Lo único que puedes hacer es entender de dónde proviene e intentar gestionarlo de una forma positiva.

¿Tú tuviste pensamientos negativos acerca de ello?

Por supuesto, esto para mí supuso una dicotomía interna. ¿Soy mala feminista porque deseo cosas que son patriarcales y porque me pone un hombre en una figura de poder? La respuesta es no. No puedo sentirme culpable de la construcción de mi deseo porque yo no soy responsable de ella. Son mis vivencias, mi estructura y mi contexto los que han creado ese deseo. Puedes intentar controlarlo, frustrarte, pero no modificarlo.

¿De qué hablamos cuando hablamos de porno feminista? ¿Y el porno ético?

Es una separación que hago porque cuando se habla de porno feminista muchas veces caemos en etiquetas, por eso me gusta empezar con la definición de porno ético, que no es mía sino de la educadora sexual norteamericana Tristan Taermino. En la pornografía ética actores y actrices son tratados en igualdad de condiciones, se valora el trabajo que realizan, son pagados en concordancia y su actividad está dentro de una estructura legal, consensuada y sana. Me refiero solo a las condiciones laborales, no a las prácticas que se realizan en pantalla. Es como un sello de comercio justo. Me gusta hablar de porno ético como una base antes de construir algo más allá porque es imposible hacer porno feminista si la gente está tratada en malas condiciones.

¿Soy mala feminista porque deseo cosas que son patriarcales? La respuesta es no. No puedo sentirme culpable de la construcción de mi deseo porque yo no soy responsable de ella

¿De qué manera se podría crear un contenido que pudiese retar la hegemonía del patriarcado? Pues es complicado, porque es el patriarcado el que está pagando, así que la única manera para crear un contenido feminista hoy por hoy es consiguiendo una forma alternativa a través de la cual la gente pague por el contenido. Y que yo sepa solo hay una compañía que lo hace en todo el mundo: la productora Four Chambers y su plataforma Patreon, en la que la gente hace de mecenas.

Tanto tus charlas como las entrevistas que concedes de un tiempo a esta parte van sobre todo por la línea del feminismo en detrimento de otros temas.

Si me preguntas hace cinco años si soy feminista, te habría contestado que no. No tenía la información suficiente para aportar un diálogo real, y el hecho de que la palabra feminismo ahora esté en boga ha ayudado a muchas personas, a mí incluida, a informarnos más al respecto. A mí me gusta tener claras mis ideas y luchar por ellas, así que me pregunté dónde encajaba mi ideología dentro de esta industria. Si eres feminista y periodista, o feminista y político, en la ideología de la gente todo concuerda, pero si ofreces servicios sexuales y eres feminista hay algo que choca porque todavía no tenemos interiorizado que el sexo es algo natural. Sigue habiendo un estigma y nos caen muchos palos. La mujer que se dedica al trabajo sexual sigue estando considerada de una forma peyorativa. Lo peor de la industria pornográfica es cómo la sociedad entiende el sexo.

En los minutos de la arena creo sentir el tiempo cósmico: la historia que encierra en sus espejos la memoria #Borges #ElHacedor

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Solo por ser mujer ya sucede, así que supongo que por ser trabajadora sexual mucho más. ¿Cuántas veces te han llamado puta?

Esto siempre me hace gracia. A mí puta no me parece un insulto. ¿Por qué utilizamos la palabra puta como insulto? ¡Pobres putas! ¡Con el trabajo tan guay que hacen! Creo que hay que reempoderar esa palabra, hay que reapropiarse del significado de la palabra puta. ¿Que me llaman puta? Puta y con ganas.

Cuando se habla de ti generalmente se habla de “Amarna Miller, la actriz porno pseudointelectual” o “intelectual” a secas. ¿Eres de verdad un caso aislado dentro de la industria? 

Me molesta cuando en las entrevistas se refieren a mí como “la actriz porno que se diferencia de los demás”. Me parece malo, machista incluso. Que por mi profesión se juzguen mis capacidades intelectuales me parece estúpido; es como decir que una panadera es tonta y una abogada es lista. Qué más dará tu profesión.

Hay mucho estereotipo. En muchas ocasiones chicas extremadamente inteligentes que se dedican al sexo no salen ahí fuera porque luchar contra el estereotipo es cansado. Requiere una fuerza mental muy grande estar enfrentándote a discusiones y comentarios peyorativos cada vez que dices algo, pero a mí luchar no me quita fuerzas, me las da.

¿Por qué utilizamos la palabra puta como insulto? ¡Pobres putas! ¡Con el trabajo tan guay que hacen!

Empezaste en el porno a los 19 años. Cuando elegimos carrera somos muy jóvenes y siempre corremos el riesgo de equivocarnos. En el porno este riesgo es mayor. ¿Te lo pensaste de un modo diferente a como te hubieras planteado una carrera convencional o le diste más vueltas?

Supongo que me lo pensaría más. Me pensé mucho hacer Bellas Artes, pero pensé que esa profesión no iba a suponer un estigma de por vida, mientras que con la pornografía era plenamente consciente de que había algunas puertas que me estaba cerrando. También pienso que no estoy haciendo algo malo per se, lo que tienen que cambiar son las ideas de la sociedad, no yo mi conducta.

¿Crees que viviremos para ver eso?

No lo sé, yo estoy un poco decepcionada con cómo va el mundo.

¿Cómo te planteas tu futuro? Porque esto de la pornografía es caduco, no se ven mujeres mayores.

No me gusta hacer planes a tan largo plazo porque creo que es limitarse. Hago porno porque me gusta, y dejaré de hacerlo cuando no me haga feliz. No me pongo fecha, simplemente estoy atenta a mis necesidades en cada momento. Estoy segura de que mi futuro tendrá que ver con la creación (vídeoarte, fotografía, escritura) y viajar, pero aún no sé de qué manera.

Actriz, productora y editora de cine porno. Youtuber, escritora, fotógrafa, licenciada en Bellas Artes… Para el público eres todas estas cosas. ¿Para ti quién eres?

La gente me conoce a través de mi labor dentro del trabajo sexual o como activista prosex, pero estoy a tantos barullos… La pornografía ni siquiera es mi prioridad ahora mismo a nivel laboral, lo hago porque me encanta pero llevo siete años en ello y no es para nada mi punto número uno de la lista. Hice mi primera peli convencional hace unos meses y mucha gente me preguntaba “ah, o sea que has dejado el porno”. No… no me tomo el porno como trampolín. Estoy en el porno porque me gusta, no para pegar el salto e ir a otro sitio. Y luego hago otras cosas también porque me gusta.

Así que cuando me piden una definición me gusta decir “alma libre y ciudadana del mundo”. Si reduces mi discurso a un solo concepto, toda mi vida se basa en hacer un alegato a favor de las libertades personales. Si yo puedo resumir mi vida en una frase sería “la búsqueda de la libertad”, en todos los sentidos: libertad sexual, geográfica… Poder viajar y hacer lo que me apetezca. Quiero ganar el suficiente dinero para no tener que preocuparme por el dinero.

¿Qué te interesa?

Ahora estoy muy centrada en la ecología y la sostenibilidad, como muestro en los retos que hago en mi canal de Youtube. El mes pasado estuve un mes sin generar basura. Fue muy loco pero me ayudó a entender mis hábitos de consumo. También viví un mes en mi furgoneta y ahora lo he adoptado como una forma de vida y vivo allí cuando estoy en EE.UU. [actualmente Amarna reside en Los Angeles]. Todas mis posesiones caben en la furgo cómodamente. No quiero tener cosas, quiero vivir experiencias y que mi vida sea un constante reto. No podría tener un trabajo de 9 a 6.

A mí lo que me da vida es poder estar en busca de conocimiento, y viajar lo veo como una forma muy efectiva de aprender un montón de cosas en un tiempo muy limitado. Soy muy adicta a la adrenalina, me encanta estar con los sentimientos a flor de piel.

  • Cecilia Marín

    Cecilia Marín

    Periodista. Dúctil y resolutiva. Una vez maté una cucaracha tirándole la guía telefónica encima. Todo en mí son grandes ideas. Nadie ha dicho si buenas o malas.

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