Identidades

Mujeres que nunca habían hecho huelga y este 8M paran: “Nuestras hijas estudiarán el 8M en el colegio”

Cuatro mujeres que no habían hecho huelga nunca nos cuentan por qué sí secundarán la huelga feminista:

· "Supongo que en mi trabajo me montarán el pollo, pero me da igual”, explica Marta, empleada en un centro de estética

· Olga recalca la necesidad de no juzgar a las que no la harán: "La sororidad ante todo. Lo que no vamos a hacer es culpar a nuestras compañeras"

Cuatro mujeres que no habían hecho huelga nunca nos cuentan por qué sí secundarán la huelga feminista:

· "Supongo que en mi trabajo me montarán el pollo, pero me da igual”, explica Marta, empleada en un centro de estética

· Olga recalca la necesidad de no juzgar a las que no la harán: "La sororidad ante todo. Lo que no vamos a hacer es culpar a nuestras compañeras"

Día internacional de la mujer, 8 de marzo, día de huelga, pero no de una cualquiera. Posiblemente sea la huelga más diferente de la historia reciente de España. Porque no será ni local, ni regional, ni nacional. Es internacional. En más de cuarenta países, aunque con matices, se secundará. Tampoco es de mineros o estibadores. Ni siquiera laboral o, mejor dicho, meramente laboral, sino que discurre a través de cuatro ejes: laboral, estudiantil, de cuidados y de consumo. Es decir, durante un día las participantes no trabajan, no estudian, no realizan cuidados o no gastan. Pero, sobre todo, no es una huelga al uso porque es una huelga de mujeres.

Y muchas de las mujeres que abandonarán su puesto de trabajo para tomar las calles nunca antes habían secundado otra huelga. Este es el caso de Marta* que, precisamente, se ha animado por el diferente cariz del 8M: “Soy cero política y voy a ir a esta huelga porque es diferente, es social”, reconoce la joven residente en Aragón. A Olga le ha impulsado su activismo feminista, aunque reconoce que tampoco le importaría movilizarse en otro tipo de protestas: “No he participado nunca porque no había tenido la oportunidad, pero este es uno de los temas que más me preocupan y que tienen que abordar los gobiernos”. Mientras que para Elena esta es una oportunidad única para demostrar la fortaleza del movimiento feminista: “Ya es hora de que se nos tenga en cuenta, se haga un poco de fuerza y se vea la unión que tenemos entre todas”.

Visibilizar, visibilizar y visibilizar

Todas las entrevistas coinciden en la importancia de la visibilizar, pero Cristina es la que le da más importancia: “Estoy haciendo prácticas gracias a una beca de la fundación Once y tengo muchas razones para ir a la huelga, pero quizá la que más peso tenga en mi caso es el tema de los cuidados y dar visibilidad a todas las mujeres que no van a poder hacer la huelga por tener que cuidar de familiares o trabajar en asistencia o cuidado de personas. Sobre todo dependientes, como es mi caso”. Una parálisis cerebral adquirida en la incubadora afecta al sistema motor de esta joven gallega residente en Valladolid.

Para Cristina, formar parte de esta huelga es también una manera de agradecer el trabajo a las asistentes (en torno al 90% de los cuidadores de personas dependientes son mujeres, según datos de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología) que facilitan su día a día: “Vivo sola gracias a servicios de ayuda a domicilio y de asistencia personal que están muy feminizados. Si ellas no me ayudaran yo ahora mismo no podría tener vida autónoma y ese día no van a poder hacer huelga”, aunque también reconoce que en medida de lo posible cambiará su rutina este 8M: “El jueves no voy a ir a trabajar, voy a participar en la manifestación estudiantil y en la general, así que plantearemos ese día de otra manera con mi asistente, pero no puedo suprimir mis cuidados y necesito que, por ejemplo, alguien me acueste”.

Creo que este año estamos ante un despertar del feminismo y yo sentía que no me lo podía perder”

Marta, trabajadora en una clínica estética

Olga, Marta y Elena también tratarán de participar al completo en la protesta: “Voy a hacer huelga todo el día y respecto a todos los ejes”, confirma Marta. Elena considera que debe manifestarse “con todas las leyes” y la huelga de Olga será de veinticuatro horas, aunque remarca la importancia de apoyar a todas las mujeres, tanto a las que participan en la protesta como a las que no: “La sororidad ante todo. Lo que no vamos a hacer es culpar a nuestras compañeras, sino todo lo contrario”.

Sectores feminizados y problemas en el trabajo

No todas las mujeres van a tener las mismas facilidades para salir a la calle el jueves. Unas pocas, como Olga, por ejemplo, no tendrán problemas. En su caso, por estar vinculada a organismos concienciados con la lucha feminista, como Fundación Triángulo y el consejo de juventud de Extremadura. En cambio, Marta cree que puede encontrarse cierto recelo en su entorno laboral: “Supongo que en mi trabajo me montarán el pollo pero me da igual, estoy en mi derecho”. Y es que trabaja en una clínica estética, donde el peso del machismo no solo lo palpa en el sector, sino también en la clientela: “Mi gremio es de mujeres, nuestro convenio es una basura y yo que ahora tengo un puesto más alto he pedido varias veces que me suban el sueldo de acuerdo a mi cargo y no lo han hecho […] también lo noto porque hay mujeres obsesionadas con su físico. A mí me gusta que la gente se sienta a gusto, pero por ellas mismas, no por esos objetivos inalcanzables que nos marcan para que estemos buenísimas y seamos perfectas”.

Elena es profesora de un instituto de Cuéllar (Segovia) y considera que el machismo no le toca muy directamente en su trabajo y muchas de sus compañeras también secundan la huelga, por lo que el clima es favorable, pero como docente se ve en la obligación de participar de una forma más activa: “Observamos que las generaciones que vienen están cayendo en machismos, discriminaciones y la mejor manera de visibilizarlo es hacernos ver y llamar un poco la atención a los más jóvenes”. Por estos motivos han introducido a poetisas y autoras en los temarios de literatura, han organizado charlas y visionado películas acerca de esta temática estas últimas semanas y considera que este trabajo está teniendo su efecto. “Sobre todo las alumnas de bachillerato están muy concienciadas y comprometidas con la causa feminista”, reconoce la profesora.

En el entorno personal, apenas han encontrado oposición. La pareja de Marta se ha informado sobre los motivos de esta huelga y la secunda totalmente. Olga, por su parte, siente un total apoyo en su entorno laboral, pero no quiere pensar que es afortunada porque lo ideal sería que la huelga no fuera necesaria. Respecto a su familia también lo habla abiertamente, aunque a veces “se cansan de que hable tanto del tema”. Cristina no considera que tenga que consultar con su familia esta decisión, aunque le consta que su madre le apoya y tras ciertas dudas iniciales sobre si hacer o no huelga (puesto que está empezando ahora sus prácticas) preguntó a su tutora en la empresa y esta le tranquiló al decir que no se preocupara, que estaba en su derecho.

¿Y después de la huelga qué?

Cuando un sismo de tal magnitud sacude la superficie, la duda que surge es si será un hecho aislado, con repeticiones cada vez más débiles, o si realmente producirá una grieta que abra un hueco para un cambio más profundo. Ante esta cuestión, Olga se muestra confiada: “Creo que nuestras hijas e hijos estudiarán la huelga en un libro. Lleva gestándose desde hace un año y también en otros países”. Elena, que trabaja en su día a día con los adultos del futuro, también se muestra esperanzada: “Creo que hacemos actividades encaminadas a concienciar a las alumnas de bachillerato y que lo estamos consiguiendo. Espero haber sembrado una semillita y que ellas cambien un poco la sociedad que nos espera”.

Marta también es positiva de cara a esta primera huelga de mujeres: “Creo que este año estamos ante un despertar del feminismo y yo sentía que no me lo podía perder” y Cristina, al igual que otras compañeras, tiene claro que en estos últimos tiempos su espíritu feminista se ha intensificado: “Salir fuera me ha permitido conocer la asistencia personal y gestionar yo este asunto, por lo que quizá ahora estoy mucho más concienciada con el tema de la mujer y este es mi motivo principal para secundar la huelga”.

*Se ha cambiado el nombre de Marta y se han ocultado ciertos datos para garantizar su anonimato.

  • Álvaro García

    Por Álvaro García

    Periodista. Ahora, obsesionado con las únicas celdas que no nos hacen menos libres: las de Excel. Los datos también pueden ser divertidos o, por lo menos, eso trataré de demostrar por aquí.

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