Identidades

Leticia Dolera: “El feminismo me ha ayudado a ser consciente de mis cadenas”

Según acabamos de charlar con Leticia Dolera, su equipo de prensa le cuenta que acaba de superar en ventas de Amazon a Fariña (Nacho Carretero), que está viviendo una segunda luna de miel con sus lectores por la sorprendente decisión judicial de retirarlo de la venta. “Madre mía, ¿que un libro sobre feminismo es el más comprado en España?”, se sorprende la actriz, directora y escritora, ilusionada. Amigas, es que estamos dejando España que no la va a reconocer ni la madre que la parió, que diría aquel. Pero de verdad de la buena.

Leticia Dolera (Barcelona, 1981) publica Morder la manzana. La revolución será feminista o no será (Planeta), entre otras cosas, para que las niñas y las jóvenes “sepamos de dónde venimos y de dónde vienen los derechos adquiridos, que no han sido un regalo ni gratis, sino consecuencia de siglos de lucha de otras mujeres”. Con espíritu didáctico, aplica la teoría del feminismo a sus propias experiencias vitales: “Hubo muchos momentos en mi vida en que creí que las cosas me pasaban por casualidad o por cómo era yo. Luego me he dado cuenta de que no, de que cuando a muchas mujeres nos pasan las mismas cosas significa que hay un problema sistémico y, por lo tanto, político“.

¿Cuáles son las lecturas o las autoras que más te han inspirado en la escritura de Morder la manzana?

Este libro es la consecuencia de años de lectura. Las autoras que más me inspiran son las que recomiendo al final del libro: Nuria Varela, Barbijaputa, Virginie Despentes, Kate Millet... También hice un Máster de Teoría Feminista en la Complutense, esto no ya por el libro sino por interés personal, en un momento que tuve la oportunidad de estudiar mientras esperaba si salía o no un proyecto que había escrito. Mientras estudiaba surgió la necesidad de aportar mi grano de arena a un movimiento que considero justo y necesario de manera urgente.

En el libro te detienes varios momentos sobre el mito de la belleza, la cárcel de muchas mujeres, pero imagino que especialmente de las que como tú, por su profesión, se ven sometidas a menudo al escrutinio público. ¿Cómo te ha ayudado el feminismo en este sentido?

Me ha ayudado a ser consciente de que la mirada que poso sobre mí misma, sobre mi cuerpo, no es tan libre como pudiera pensar. Está atravesada por la cultura patriarcal y el mito de la belleza. Esto me ayuda a tomar conciencia y a intentar liberarme de esa carga. Evidentemente, estoy tan atravesada que es muy difícil deshacerme de ella. Algo tan tonto, por ejemplo, como la depilación: ¿de verdad es porque quieres? ¡Si nos duele! Pero cuando me veo los pelos en las piernas no me veo femenina, ¿por qué si es natural?

Claro, como diría Amaia.

¡Sí! Por eso me parece tan maravilloso que Amaia esté teniendo tanto éxito. Es importante tener otro tipo de miradas en la cultura pop. Ella, además, como es más joven se ha podido quitar esa cadena pronto. El feminismo me ha ayudado a ser consciente de mis cadenas, a encontrar maneras de quitármelas. Luego te quedan las cicatrices, pero al menos sabes de dónde te vienen. Me maquillo y me arreglo para verme mejor… Pero, ¿por qué me veo mejor así?

En el capítulo en el que abordas la sororidad, acabas con un párrafo, “no te sientas atacado ni nervioso, que nosotras estrechemos lazos no tiene nada que ver contigo ni con nuestra relación con los hombres”. A muchos hombres el feminismo les sigue dando bastante miedo…

Yo pienso que queremos a los hombres en nuestra causa, les queremos y les necesitamos ahí. Los avances evidentemente se han conseguido por la lucha y la tenacidad de las mujeres, pero convenciendo a los hombres que tenían el poder. El feminismo es una causa social con la que se pueden identificar todas las personas, creo que como hombre también te tiene que parecer bien. Siempre evito cualquier discurso que intente enfrentarnos con hombres concretos. se trata de luchar contra el sistema del que todos somos hijos. No es que un hombre decida ser machista, es que ha sido educado así. El feminismo viene a deconstruirnos y a decir que lo que tomábamos como natural no lo es. Quiero creer que cada vez hay menos hombres que piensan que venimos a implantar una dictadura de la vagina. Es más fácil porque cada vez se habla más de feminismo y de lo que significa: justicia social.

El feminismo es una causa social con la que se pueden identificar todas las personas, creo que como hombre también te tiene que parecer bien”

Leticia Dolera

Cuando escribiste un artículo denunciando varios episodios de acoso sexual que te habían ocurrido trabajando en el cine, recibiste respuestas y reproches de todos los tipos. ¿Volverías a publicarlo, piensas que a nivel personal te mereció la pena?

Sí, si lo volvería a hacer y sí me mereció la pena, no veo que haya nada malo en ello. Yo cuando lo escribí no pensé que iba a tener esa repercusión. Me parece que fue bueno y fue sano. Se puso sobre la mesa el acoso sexual, la cultura de la violación y la no normalización de los acosos. Muchas veces no denunciamos estas cosas antes porque le quitamos importancia: ‘bah, me tocó una teta, no pasa nada’. Sí pasa, se creyó con derecho, y la gente que lo presenció apartó la mirada.

El otro día salí en Vitoria a bailar a una discoteca y no me acordaba de cómo era… Era una discoteca pequeña, era pronto, la gente no estaba bebida ni drogada. Éramos tres y se nos pusieron dos tíos a mirarnos fijamente bailar. Me daban ganas de ir a explicarles que me estaban incomodando, pero no lo hice porque no me apetecía pasar por el mal rollo. Los hombres tienen que dejar de vernos como carne, sobre todo en la noche. El otro día leí que el 57% de las mujeres tienen naturalizado el acoso nocturno.

Hablábamos con Paula Ortiz y nos contaba que ella empezó a sufrir el machismo cuando se incorporó al mundo laboral, cuando se vio teniendo que justificar a personas de su equipo, siendo ella la directora, por qué colocaba la cámara en un sitio o en otro.

Eso sigue pasando. Hace poco en un rodaje, vi cómo a una directora de foto una persona que estaba a su cargo le explicaba cómo lo tenía que hacer, y ella aguantando para no crear conflicto. Sigue pasando que la autoridad moral, en el imaginario social, es masculina. No me extraña: si ves las tertulias políticas todo hombres, lo mismo con los candidatos políticos, las grandes empresas… En el cine ellos miran y ellas son miradas. Pero la capacidad de liderazgo no tiene género. Lo que pasa es que estar invisibilizadas en los libros de texto y mediáticamente merma nuestra autoestima desde niñas.

¿Por qué crees que merece la pena que hagamos huelga el 8 de marzo?

Porque es una oportunidad única para mostrar que si las mujeres paran el mundo se para. Es la primera vez se consigue plantear una huelga transversal: laboral, estudiantil, de consumo y de cuidados. Y este concepto de transversalidad en el movimiento feminista se está dando a la vez en muchas partes del mundo, hay que aprovechar esa ola. En Islandia, donde pararon el 90% de las mujeres, la huelga tuvo consecuencias políticas luego.

  • Laura Caso

    Por Laura Caso

    Me gusta preguntar, me interesa casi todo y llevo fatal esperar. Si algún día me parezco a Bette Davis será que lo he hecho bien.

  • Cecilia Marín

    Por Cecilia Marín

    Periodista. Dúctil y resolutiva. Una vez maté una cucaracha tirándole la guía telefónica encima. Todo en mí son grandes ideas. Nadie ha dicho si buenas o malas.

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