Identidades

De Fobos y Deimos: un videojuego contra el bullying LGTB+fóbico

De Fobos y Deimos es el primer RPG que trabaja la LGTB+fobia y la diversofobia:

· Nos metemos en la piel de Jokin para luchar contra dos enemigos: la ignorancia y el miedo

· A partir del 6 de julio estará disponible de manera gratuita a través de la plataforma Steam

De Fobos y Deimos es el primer RPG que trabaja la LGTB+fobia y la diversofobia:

· Nos metemos en la piel de Jokin para luchar contra dos enemigos: la ignorancia y el miedo

· A partir del 6 de julio estará disponible de manera gratuita a través de la plataforma Steam

Jokin se planta en la Academia de Defensores el primer día de curso con el entusiasmo y la ambición de convertirse en el protector de aquellos que sufren injusticias. Sin embargo, antes de que acabe la jornada el que se habrá convertido en víctima de una gran injusticia será él: el chico sufrirá acoso LGTB+fóbico.

Jokin es el protagonista de De Fobos y Deimos, el primer videojuego en español que aborda la problemática del bullying LGTBfóbico. Pero Jokin podría ser en realidad, salvando la hechicería y la magia que acompaña a su historia, cualquier chaval de cualquier colegio o instituto de cualquier lugar de España, porque el odio hacia la orientación sexual o identidad de género de los menores LGTB+ es el principal motivo de acoso escolar. Según la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB), casi un 60% del alumnado ha sido testigo de ciberacoso hacia estudiantes que han sido identificados con el colectivo LGTB+; esto es, o eran LGTB+ o lo parecían.

Al igual que Jokin, su creador también sufrió acoso escolar LGTB+fóbico. Ahora, Alexander Rodríguez (Bilbao, 1988) pretende que nos metamos en la piel de este personaje para sentir en nuestras carnes lo que muchas personas viven cada día nada más poner un pie en la calle, relacionarse con compañeros de aula o trabajo o subir una foto a una red social: el rechazo, la ceguera de los demás ante la actuación de los verdugos -adolescentes y no tan adolescentes-, los silencios, la discriminación y los “son cosas de niños”. Y todo con un objetivo: luchar contra el miedo y el odio que hacen que personas del colectivo LGTB+ sean discriminadas cada día y concienciar sobre un problema que puede costar vidas.

De Fobos y Deimos from De Fobos y Deimos on Vimeo.

Psicólogo y educador social, Rodríguez es también colaborador habitual de gaymer.es y hace un año y medio aproximadamente, alentado por la filosofía de Anna Anthropy, “la Mesías de las desarrolladoras indie LGTB+”, se embarcó en este proyecto. “Ella siempre habla de la importancia de salirnos de la gran industria, de dejar de entender el mundo de los videojuegos como algo meramente económico y empezar a utilizar los videojuegos como un medio de expresión social y cultural, como puede ser cualquier otro arte: la pintura, el teatro o la música”, cuenta a Eslang en conversación telefónica. Inspirado por ella y por uno de sus videojuegos en concreto – Dys4ia, en el que narra sobre su proceso de transición-, Rodríguez decidió hablar sobre algo que le interesase y sobre algo de lo que, por desgracia, supiese.

El nicho estaba ahí, porque aunque la representación LGTB+ está presente en los videojuegos -“cada vez más y de mejor calidad”, remarca Rodríguez-, el colectivo rara vez o nunca aparece retratado como se ve en la realidad. “Me di cuenta de que los personajes LGTB+ en los videojuegos estaban superaceptados, no había una sociedad que representara el rechazo que sentimos a diario”, afirma, “y como los videojuegos son una representación de nuestra cultura quería contar esto que está ocurriendo”. De este modo, con De Fobos y Deimos ha querido hacer, por un lado, un alegato político y social y, por otro, un producto que sirviera de ayuda y de herramienta de concienciación.

De paso, con el nombre del personaje protagonista también ha querido honrar la memoria de Jokin Ceberio, el adolescente de Hondarribia que se suicidió en 2004 tras sufrir de manera reiterada acoso escolar. Fue el caso que despertó conciencias sobre el bullying e hizo que se tomaran medidas para prevenir y erradicar lo que hasta entonces prácticamente no tenía siquiera nombre. Jokin compartía edad con Rodríguez y le impactó de una manera que a día de hoy no ha conseguido olvidar. “Siempre va a estar en mi memoria el nombre de Jokin Ceberio, así que el personaje tenía que llamarse Jokin por narices, no había otra forma de hacerlo. Era el mejor homenaje que podía hacer”, considera, aunque remarca que el chico vasco solo comparte el nombre con el protagonista y la historia no tiene absolutamente nada que ver con él.

Tampoco con el propio Rodríguez. “No es autobiográfico, es una biografía de muchas historias reales”, insiste. “Sí he tenido que hacer una revisión de lo que me pasó y no es un proceso agradable, pero pensé que servía para algo. Los diálogos que aparecen en el juego los he presenciado en la vida real u otra persona me los ha narrado, todas esas historias están mezcladas en una historia muy grande”, comenta, dejando en manos de la cultura pop el alivio cómico del videojuego. Porque si el jugador está atento a cada rincón de la pantalla verá multitud de guiños a la cultura gaming y referentes millennials como Una rubia muy legal, La Llamada, Operación Triunfo, así como otros easter eggs que hacen alusión al “salseo estatal actual”, remacha el creador.

La versión lúdica de este RPG (Role Playing Game) estará disponible a través de Steam de forma gratuita a partir del 6 de julio. Después del lanzamiento, Rodríguez quiere presentar la versión educativa en centros escolares, dirigida principalmente a alumnos de finales de Primaria y los cuatro cursos de Secundaria. “En la versión lúdica tenemos un mayor control de lo que hacemos; controlamos el personaje y seguimos la historia”, explica. “La versión educativa tiene capítulos, contenidos sobre transfobia, homofobia, etc. Tiene una estructura más didáctica, más diálogos y actividades para reflexionar y trabajar sobre determinados temas”.

Si con esta versión educativa pudiese ayudar a otras personas, profesores o alumnos, a salir adelante y posicionarse contra el daño lgtb+fóbico, Rodríguez no le pediría nada más al juego. “Si solo una persona que pasó o está pasando por una situación similar juega y lo disfruta, me doy por satisfecho. Queda muy humilde decirlo, pero realmente es lo único que necesito”, afirma.

  • Cecilia Marín

    Por Cecilia Marín

    Periodista. Dúctil y resolutiva. Una vez maté una cucaracha tirándole la guía telefónica encima. Todo en mí son grandes ideas. Nadie ha dicho si buenas o malas.

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