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Solo Astra: “Ha nacido una generación sin prejuicios”

Tiraron de vaporwave y psicodelia en Exofase, un primer disco que les abrió las puertas a festivales como el FIB o el Monkey Week y que les permitió firmar con el principal sello de la música independiente de este país, Subterfuge. Ahora, los canarios Solo Astra siguen experimentando con su modular pop y tocan de puntillas incluso la música urbana, un género con el que ya coquetearon junto a Pimp Flaco y Kinder Malo. De hecho, en breves prometen una colaboración con “una figura de primer nivel del trap nacional” que va a dar mucho que hablar. Y no van de farol.

Dentro de la programación de Sound Isidro, este jueves 31 de mayo presentan en la sala madrileña El Intruso su nuevo EP, Delivery Boy, una completa oda al fast food en la que entremezclan español e inglés. Cada uno de los vídeos que acompañan a los singles han sido producidos bajo su propio sello, Califonia (que no CalifoRnia), una productora que también está detrás de vídeos de otros artistas, como aquel de Velvet Love de Texxcoco que sufrió la censura de Youtube.

Luis Sansó (voz, guitarra), Toni Díaz (guitarra y teclados), Alejandro García (bajo) y Daniel Rodríguez (batería), todos canarios menos el último, que es madrileño, componen Solo Astra. Coincidiendo con el Día de Canarias, que se celebra este 30 de mayo, pedimos a Luis y Toni que hagan patria chica en el vídeo que puedes ver aquí arriba. Aquí abajo, mientras tanto, la entrevista.

Delivery Boy es vuestro nuevo EP. Contiene cinco cortes y todos hacen alusión a la comida, ¿por qué?

Luis: Nos gusta trabajar sobre un concepto. Nos sirve para poder jugar muchísimo con vídeos, diseños… Es más divertido.

Toni: Además, pedimos mucha comida para llevar y ha coincidido con el apogeo de la comida a domicilio. La cantidad de gente que hay en la calle en bici trabajando para esas empresas es una locura.

Llegáis además con el timing adecuado, justo cuando algunos de estos repartidores se han puesto en pie de guerra contra esas empresas por las condiciones laborales que ofrecen. La precariedad es un símbolo de nuestra generación prácticamente. 

T: Sí, al final nuestro delivery boy es un chico puteado.

¿Cómo sería este delivery boy?

L: Tiene entre 20 y 27 años, seguramente ha vivido siempre de sus padres, pero ahora poco a poco está intentado ganarse la vida por sí solo y se ve que no puede porque está repartiendo comida pero a la vez tiene que pedirle dinero a sus padres cada mes.

En vuestras canciones se habla de pizza, hamburguesa, comida japonesa… Todo comida rápida. Se dice de nosotros, “de los millennials”, que lo queremos todo rápido, que vivimos al día, que tenemos costumbres de usar y tirar. ¿Os véis reflejados en todo esto? 

T: Nosotros estamos superpegados a todo el fenómeno millennial y hablamos mucho del fenómeno youtube en la música, de cómo un montón de chicos están haciendo sus canciones, se están viralizando y se están saltando todos los patrones de la industria.

L: A mí me encanta. Tienen 19 o 20 años y están rompiendo un poco el funcionamiento de la industria musical sin pretenderlo. Casi me gusta más esa tendencia y me siento más identificado con ella, aunque les sacamos unos cuantos años, que con la de ahora.

T: Es un do it yourself. Ahora no hacen falta grandes recursos ni tener a nadie detrás empujando. Tú solo te haces tus canciones, te abres una cuenta de Instagram y las cuelgas en Youtube. Aunque hay casos, es algo que en España aún no está del todo consolidado, pero que llegue pronto.

¿La autogestión, te refieres?

T: Sí, y también gente abierta a que las tendencias las cree gente joven. Parece que algunos no quieren dejar el trono.

L: Cada vez más artistas lo ven. Hace 5, 10 o 20 años, te venía un sello discográfico y, hostia, firmabas. Ahora la gente se lo piensa. Está pasando con Rosalía o C. Tangana, por ejemplo, que son artistas que han ido creciendo y creciendo, llenando su vaso de agua, invirtiendo mucho en sí mismos, en su imagen, hasta cuando han tenido una imagen muy fuerte y ahí es cuando han negociado con el sello discográfico. Al final los propios artistas están siendo sus propios mánagers y empiezan a saber como funciona la industria.

T: C. Tangana y Rosalía probablemente sean buenos ejemplos, pero en el pop o rock eso no se ve todavía en España.

Esa forma de vivir ‘deprisa’ de la que hablábamos también se refleja en la música. Ahora, por ejemplo, los discos como que… meh. Mejor EP’s. O singles. Preferimos picotear y estamos fomentando la cultura de playlist. Qué opináis de eso.

L: Para las playlist van mucho mejor los singles. Si sacas un disco, te cogerán un solo tema. Si sacas un single, va a ser mucho más sencillo que la gente se fije en ese tema. En España siempre vamos un poco a la cola y sí que tienes que sacar un disco para que los medios o los festivales te hagan caso.

T: Discos que en la mayoría de los casos son 3 singles y 7 desechos. En los 90 recuerdo ir a la tienda a comprarme el disco de grupos de los que solo había escuchado una canción en la MTV y me escuchaba los cd’s enteros, pero ahora no. Ni siquiera casi de los grupos que te gustan escuchas un disco entero.

L: En otros países con 3 temas ya te están liando para que toques en el Coachella o en Glastonbury. Fuera ya se han dado cuenta de que las cosas funcionan de manera distinta, aquí no.

T: Y no estamos en contra del CD. Nos encantaría hacer un CD y si por nosotros fuera con 40 canciones, pero la gente necesita píldoras para irse haciendo poco a poco, y más si no eres un artista de mucho reconocimiento porque abruma sin sentido y al final las canciones, salvo algunos casos, se quedan relegadas.

¿Entonces Delivery Boy no es un antecesor del CD que está por llegar o sí?

T: Posiblemente sí, pero no lo hemos hecho en la forma tradicional, esa de sacar un single y luego de repente 8 canciones. Esta vez hemos sacado un single hace casi un año, otro hace 6 meses, y así… Cada una con su vídeo y todas teniendo su protagonismo y su momento, algo que en el anterior disco no había y nos sabía mal. Y si sacamos un disco será así, también poco a poco.

Japanese food habla de una obsesión por la cultura japonesa, pero es una metáfora sobre la toma de decisiones y conflictos en una relación. Desarrolladme un poco el concepto.

Luis: Hay una parte de la canción que dice “por qué siempre tienes que elegir tú lo que vamos a pedir a domicilio y no me dejas elegir a mí”, en el contexto de una relación, así que estamos hablando de la toma de decisiones, que puede ir relacionado con todo realmente, pero lo hemos llevado a algo tan tópico como esas discusiones banales.

La portada es del ilustrador británico Joe Gamble, ¿por qué ilustrada? ¿Por qué él?

T: Lo descubrí un día por Instagram y me encantó su trabajo. Le habíamos escrito hacía algunos meses pero nos dijo que estaba muy ocupado. Este era un boceto que ya tenía y nos encajaba muchísimo, así que lo adaptó.

L: Y nos lo regaló. O es creo [risas].

En este EP habéis hecho una aproximación a la música urbana. ¿Todos acabaremos sucumbiendo a ella? ¿Por qué ese rechazo inicial?

L: Para mí urbano es el rap, trap, r&b… Y creo que nuestra música se está dirigiendo hacia lo urbano, manteniendo nuestra base.

T: Supongo que tiene algo que ver con lo que hablábamos antes, con los niños estos que están creando tendencia. Al principio asusta, sumado a este problema de que muchos no saben cantar ni tocar, que usan autotune, baterías electrónicas… pero al final es la tendencia, son los que están mandando.

L: Hay algo que me encanta de ellos, y es que ha nacido una generación sin prejuicios. Cuando tenías 18 años, no por norma general, pero era bastante usual que alguien te dijera que le encantaba el pop-rock y que el reguetón era una mierda. Ahora los que tienen 18 años tienen una riqueza musical brutal, a quienes les gusta Mac DeMarco o Tame Impala pero después están cantando Kinder Malo, Pimp Flaco, Kendrick Lamar o artistas de reguetón. Creo que eso es algo positivo y se está notando en la tendencia actual. Ellos son los que están cambiando el paradigma de la música actual.

T: Hay reguetón malo igual que reguetón bueno, y hay muchísimo indie y pop-rock malísimo e insoportable igual que bueno. No es algo exclusivo de un género musical.

True Panther, un sello neoyorkino bastante tocho, os ha incluido en una de sus playlist de “lo más fresh del paranoma internacional”. ¿Tenéis la mira puesta en el extranjero?

L: Somos un grupo raro porque en vez de hacer una gira europea de presentación del EP la hicimos antes de sacar el EP. Sacamos el primer disco en español y la gente esperaba que este segundo disco fuera también en castellano, pero empezamos a hacer letras en inglés, y Subterfuge y todo el mundo se quedaron un poco sorprendidos. Al final diseñamos los temas por como vayan a quedar mejor en cuanto a sonoridad, y hay temas que simplemente en español no nos cuadran tanto.

  • Cecilia Marín

    Por Cecilia Marín

    Periodista. Dúctil y resolutiva. Una vez maté una cucaracha tirándole la guía telefónica encima. Todo en mí son grandes ideas. Nadie ha dicho si buenas o malas.

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