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Putochinomaricón: “Hay tanto purismo en la música que da asco”

Del 1 al 3 de junio tiene lugar Princesas y Darthvaders:

· Putochinomaricón actúa en la IV edición de este festival de humor, cultura de guerrilla y feminismo

· “Quiero seguir el principio de Emma Goldman: ‘Tu revolución no me interesa si no puedo bailar’"

Del 1 al 3 de junio tiene lugar Princesas y Darthvaders:

· Putochinomaricón actúa en la IV edición de este festival de humor, cultura de guerrilla y feminismo

· “Quiero seguir el principio de Emma Goldman: ‘Tu revolución no me interesa si no puedo bailar’"

El año pasado asistió como público al Princesas y Darthvaders para ver la charla del director de cine Bruce LaBruce, “una persona impresionante. Es un genio y verle en persona hablando sobre su trabajo fue muy enriquecedor”. Esta edición, Chenta Tsai (Madrid, 1990) volverá a este festival de humor, cultura de guerrilla y feminismo, pero ahora como parte de su programa. Dándole la vuelta al odio que recibió desde pequeño, bajo el alias Putochinomaricón se ha convertido en uno de los referentes más transgresores de su generación, ese que a él le hubiera gustado tener. ¿Qué ha preparado para esta ocasión? El artista asegura que no se puede “equiparar con Bruce LaBruce”, pero que pretende traer “molestia y diversión”. “Quiero seguir un poco el principio de Emma Goldman: ‘Tu revolución no me interesa si no puedo bailar’. Pues mira, revolución y baile”.

El festival, que tendrá lugar del 1 al 3 de junio en La Casa Encendida (Madrid), se inaugura este viernes con una conversación entre Jessa Crispin y María Fernanda Ampuero, que dialogarán sobre el libro Por qué no soy feminista. Después, Putochinomaricón hará lo que mejor saber hacer como mejor saber hacerlo: purita ironía pop y crítica contemporánea en un concierto en el que interpretará temas fantasía como Gente de mierda o El test de la Bravo y la SuperPop. 

Este año el festival Princesas y Darthvaders quiere explorar los desafíos a los que se enfrenta el feminismo contemporáneo: la verdadera inclusión y los peligros del sistema capitalista. ¿Vivimos en la era de la falsa inclusión?

Sí, yo creo que sí. Lo noto especialmente en espacios disidentes. Mucha gente dice que Madrid cada vez es más abierta a personas disidentes, minorías, personas racializadas, mujeres, etc., pero no es cierto. Lo que pasa que los que éramos considerades minoría hemos tomado fuerza en cuanto a apoyo. En cantidad somos iguales, pero nos hemos aglomerado, nos hemos hecho fuertes y hemos creado espacios segures para nosotres, pero eso no significa que España sea más inclusiva, sino que nosotros hemos tomado el control para que haya esos espacios para nosotres.

Pones mucho hincapié en la falta de representación en el colectivo LGTB+ de personas racializadas o trans, aun siendo ellas las que iniciaron este movimiento. ¿Qué nos hace falta para llegar a esa plena inclusión, además de voluntad? 

Esto va a sonar muy cliché, pero educación y visibilidad. Es muy importante, por eso siempre digo que hay que molestar. Es muy importante que haya figuras como Esty (Soy una pringada), Jedet… Que haya figuras como estas, que están molestando y diciendo lo que está mal no solo fuera de nuestra comunidad sino dentro, está haciendo que tomemos más conciencia.

La plumofobia es otro frente abierto dentro del colectivo.

Es un tema que hay que tocar porque si renuncias a la pluma renuncias a lo afeminado y, por tanto, también a la mujer. Fomentas la misoginia de nuevo, porque rechazas la feminidad. Yo ahora estoy en clases de boggie y me siento muy empoderado porque es de los primeros sitios donde te dicen “sé más afeminado, sé tú misma”. Así que sí, la plumofobia es un tema que hay que combatir porque es es una mierda que se estén prestando principios de la heteronormatividad a la homonormatividad. Es una forma de decir que la sociedad acepta tu disidencia sexual solo si emulas el comportamiento o los rasgos y cánones del hombre heteronormativo. La homonormatividad ha hecho mucho daño a los hombres afeminados.

La ausencia de mujeres LGTB es también otro frente. ¿Qué pasa, que no existen mujeres lesbianas? El año pasado en el World Pride, ¿dónde estaban? Ibas a la Puerta del Sol y eran todo hombres gays, por eso me da mucha rabia que solo se visibilice un sector y los demás se invisibilicen. En mi actuación del año pasado hice una convocatoria abierta en mi Instagram para gente que no se sentía representade en este círculo y llamé a gente de Orgullo Crítico y a un montón de gente genderfluid o racializada para que se subieran ahí. Intentamos buscar que la mayoría fueran mujeres, cis o trans, pero que hubiera mujeres representantes en este colectivo, porque no hay. No hay excepto, claramente, en el Orgullo Crítico, que para mí es el ejemplar. Yo y muchos otros salimos del Orgullo Crítico. Ojalá un día se vea que esto salió de un riot, de Sylvia Rivera y Marsha P. Johnson, que esto es una lucha. Es importante la fiesta y el baile, pero hay que acordarse de nuestros orígenes, que encima son mujeres trans y racializadas. ¡Es que hay que tocarse un pie, de verdad!

¿Para el Orgullo de este año tienes pensado algo?

Este año voy a tocar en espacios muy inclusivos e interesantes, como el Matadero. Es el hub de toda la creación underground y de artistas disidentes y me siento jugando desde casa. Es seguir molestando, pero no estoy descontextualizando ningún espacio porque nos han ofrecido desde el primer momento ese espacio. Lo estoy pensado todavía, la verdad. ¡Dadme tiempo!

Se dice de ti que eres uno de los artistas más corrosivos del panorama madrileño y uno de los cabecillas de la canción protesta millennial. ¿Te ves representado en esas definiciones?

Me da miedo que me etiqueten como canción protesta. Soy un artista muy multidisciplinar y versátil en el sentido de que no me gusta ceñirme a un solo género o estilo. Justo lo que hago es intentar deconstruir eso también. No tengo Wi-Fi habla de costumbrismo y utiliza un estilo más bubblegum bass, Marikapikapika es reguetón-canción protesta y Tú no eres activista se presta de los grupos del girl punk como Bikini Kill, The Donnas, etc., del pop también mezclado con electrónica. Por eso cuando me dicen que soy un ejemplo de la canción protesta me da un poco de miedo porque realmente hay artistas que reivindican al 100% en su discurso musical. Yo reivindico fuera del discurso musical, pero a veces en lo musical canto sobre la irreverencia, lo costumbrista, el día a día… Sí que trato temas de activismo protesta, pero no es lo único que hago. No quiero faltar el respeto a ningún otro artista que sí lo esté haciendo plenamente.

Vas a estar en el Sónar. Esta semana confirmaron a Amaia en el Primavera Sound y mucha gente se quejó. Pensaba que nos estábamos acercando a ser una sociedad desprejuiciada, pero ya veo que no.

Hay tanto purismo en la música que da asco. Lo siento, pero es así. Hay que evolucionar. Entiendo la postura de los puristas, pero tampoco hay que rechazar a los que no queremos ceñirnos a un prototipo, a un canon o a algo estipulado. El Primavera Sound es la celebración de la música y la vida, y no veo mal que una artista como Amaia vaya allí a molestar. De hecho, es que es importantísimo que vaya ahí a descontextualizar un espacio que no era para nosotras pero ahora sí lo es. Yo con lo del Sónar me siento un poco identificade en parte. ¿Soy un músico que hace electrónica? Sí, soy un músico que hace eso. Pero también escribo pop, bubblegam bass, igual de repente quiero escribir reguetón o un acústico en mi casa tocando enfrente de Instagram. Hay que abrir caminos en todo esto y parar de ser puristas, así que me encanta que toque Amaia en el Primavera porque eso sí que es descontextualizar y dar un paso más hacia adelante. Porque hay que molestar, de verdad, los puristas están décadas atrás. Que se enteren ya y progresen.

¿Entonces crees que tu presencia en el Sónar también va a molestar?

Claramente. La electrónica, dentro de lo que cabe, es el grupo más híbrido y que acepta más géneros y estilos, por eso creo que no me han dado tanta tralla, la verdad, o igual porque no soy tan conocido, las cosas como son. Pero sé que hay alguno que va a salir de ahí disgustado. Ayer vi un vídeo de Grimes pinchando en el Boiler Room en pleno verano que tuvo muchas críticas porque pinchó el All I want for Christmas is you de Mariah Carey, también Beauty And A Beat de Justin Bieber… Y ¡yasss!, un poco de remover la mierda, por qué tanto purismo, por qué decir “yo solo escucho música electrónica y es lo que único que voy a escuchar”. Aquí está Rocío Sainz, de Las Chillers, que pincha música que se considera mamarracheo o petardeo, y me parece genial que pinche Sonia y Selena, por ejemplo, en un evento de moda high fashion de Chanel. Me parece que hace falta. Yo hice algo parecido, estaba pinchando A por ti, de Tamara, en un evento de Reebok, y me parecía muy importante. Luego veías a la gente y decías “¡yasss!”: todo el mundo bailando y celebrando la vida, que es lo que hay que hacer. La música está para disfrutar, para escuchar también, no todo es disfrute, obviamente, pero es para disfrutar sin ser tan clasista ni purista. Hay que deconstruir muchas cosas todavía.

Así que sí, yo creo que voy a molestar en el Sónar, pero igual que muchos otros artistas que van a ir este año. ¡Menudo cartelón! Y me encanta porque ya están empezando a cambiar y a descontextualizar, por eso me encanta el Sónar. Para mí es el festival ejemplar de la música electrónica. Van Mueveloreina, que les amo a muerte; va a ir Lory Money, que era un mantero y se ganó la vida con la música, tiene muchísimo mérito. Poco a poco el festival se está abriendo no solo a géneros diferentes sino a voces diferentes que tienen cosas que contar, porque Mueveloreina también tienen un discurso muy femenista, siendo Karma un ejemplo del feminismo, la admiro 100%. Me encanta que poco a poco se esté cambiando ese contexto y haya más mujeres en los festivales, más personas racializadas, que haya más personas disidentes… Sé que alguno va a salir un poco molesto con mi actuación, pero bueno, quién sabe, igual les gusta.

Las Spice Girls te enseñaron a bailar y Paris Hilton a posar. ¿Crees que hay personajes de la cultura pop que te han podido enseñar más o mejores cosas o de mayor utilidad que muchos profesores del cole, del instituto o de la universidad?

Aquí voy a hacer un poco de molestia académica e institucional porque yo estudié violín en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. De un lugar más académico no puedo salir. Luego estudié arquitectura en Alcalá de Henares, y terminé las dos carreras. Yo veía que había un desequilibrio entre, por un lado, el academicismo y el intelectualismo y, por otro, la cultura pop, la mainstream y el underground. Por eso dije “voy a hacer un poco de molestia y conjugar dos mundos que no tienen nada que ver y voy a meter en una misma frase Bach y Schönberg con Paris Hilton”. Yo en una playlist puedo meter cantos gregorianos y un hit de Lindsay Lohan. Me parece muy importante porque así quitamos prejuicios. Tenía una profesora que nos decía que el pop y el rap no eran música, así que dije “¿ah, sí? Ahora voy a escribir pop, así con dos tacones y representando”. No se puede ir por la vida con tanta pretensión, hay que abrir fronteras.

¿Quiénes han sido tus referentes?

Yo crecí consumiendo el mainstream porque no era una persona que buscara muchas cosas, así que mis referentes eran las Spice Girls, Atomic Kitten, LeAnn Rimes… Ahora son Charlie XCX, Grimes… Todas mujeres empoderadas que de una forma u otra y a diferentes escalas eran feministas. A mí me hubiera gustado tener a una persona asiática, homosexual, empoderada y disidente cuando yo tenía 5 años, por eso ahora lo único que estoy haciendo es crear esa referencia que me habría gustado tener cuando era un niño y me remangaba la camiseta y bailaba las Spice Girls. Por eso no tengo miedo a referenciarles. Yo las escuchaba y me encantaban. Fui a su concierto en el Palacio de los Deportes, todavía tengo la entrada. Era mágico para mí. Y Lady Gaga, claro. Me sacó de tanto y me empoderó tanto… Hasta ahora me han empoderado mujeres feministas, realmente. Transgresoras y sin miedo a molestar, ellas han sido mis grandes referentes. No voy a mentir, a Rivera y Johnson las conocí hace poco porque yo me metí muy tarde en el Orgullo Crítico.

Me deconstruí a mí mismo muy tarde en la vida. A los 26, cuando salí del armario. Aceptar que yo era homosexual era muy duro para mí porque yo estaba muy protegido en una burbuja que me construyeron mi padres por miedo. “Tú eres migrante racializade y además eres diferente, así que te vamos a crear esa burbuja y no queremos que salgas de ahí”. Por eso me deconstruí el año pasado, una brutalidad, junto con putochinomaricón. Y mis padres se lo han tomado muy bien, aunque son padres supertradicionales. Les di todo de golpe: “Papá, soy maricón”, “Papá, no quiero ser arquitecto, voy a ser músico, y encima pop”, “Me voy a llamar putochinomaricón”, “Tengo pareja y es blanco”. Mis padres son muy tradicionales en eso también. Yo pensaba que cuando les dijera que era homosexual me iban a decir “bueno, vale, da igual con quién salgas”. Y me dijo “igual, hijo, me habría gustado que salieses con un asiático”. Mira, de verdad, es que me hace una gracia… Ahora están encantados. De hecho, hay una anécdota que tengo que compartir. Mis padres no hablan mucho sobre mi música, no solemos hablar de eso, y estábamos en el coche y suena Tu puta vida nos da (un poco) igual. ¡Mira, que me caigo de la fantasía! Y me dice: “Ay, hijo, es que es mi canción favorita, la verdad”. Y yo “¡Yassss! Por favor, me encanta”.

¿Puedes ahora decir que eres quien de verdad eres y quien querías ser?

Creo que todavía estamos todes deconstruyéndonos. Seguro que en cinco años cuando me vea diré “bueno, ¿este mamarracho quién es? What the fuck? ¿Pero qué principios de mierda?” porque los temas de lenguaje y aceptación van cambiando día a día, y ahora diré algo que seguro que en cinco años diré “ostras, cómo he podido decir eso”. Igual que los “todo a cienes”, por ejemplo, que mucha gente dice “voy a bajar al chino”. Igual en el futuro eso es considerado racista, porque es un microrracismo. No quiero que se compare con temas como los CIEs o como las paradas racistas, porque el racismo institucional es muy grave, pero también hay que cambiar el racismo social.

  • Cecilia Marín

    Por Cecilia Marín

    Periodista. Dúctil y resolutiva. Una vez maté una cucaracha tirándole la guía telefónica encima. Todo en mí son grandes ideas. Nadie ha dicho si buenas o malas.

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